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OpiniónContando píxeles

El método Starbucks

 
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FEB 2010

Todavía recuerdo la primera vez que, sin saber siquiera qué demonios era aquella cafetería tan moderna, pedí un cortado en un Starbucks del barcelonés Passeig de Gràcia. Las doscientas y pico pesetas de aquel entonces nos dejaron a todos helados, aunque ahora que nos manejamos con euros y sabemos decir "espresso macchiato" aquellas tarifas suenan a risa.

Poco a poco estos locales se empezaron a extender, y ahora mismo se cuentan por decenas, al menos en Madrid y Barcelona. En Estados Unidos la cantidad de Starbucks por metro cuadrado es una de las cosas que más sorprende a los que no acostumbramos a cruzar el charco un par de veces al mes.

Sony está haciendo con su catálogo SLR lo mismo que Starbucks con sus cafeterías: hay una para cada usuario

No hay centro comercial que no tenga al menos uno, los aeropuertos parecen un parque temático con un local de éstos por cada diez puertas de embarque y seguro que tampoco es extraño que en las ciudades haya uno a cada lado de una misma acera.

La estrategia es muy simple: si te apetece tomar un café, siempre tienes que tener uno a mano para poder disfrutar de lo que ellos llaman "la experiencia Starbucks".

Y a qué viene esta sesuda reflexión cafetera, se preguntarán, si además a esta gente lo que le gusta son los vasos de litro llenos de un líquido oscuro que haría que Juan Valdez se comprara un Kalashnikov para enseñar a los gringos lo que es un café de verdad.

Pues sencillamente porque la estrategia de esta multinacional estadounidense me recuerda a lo que Sony está haciendo con su gama de réflex digitales. La idea es la misma, y la verdad es que no está mal pensado: sea cual sea la cámara que estás buscando, seguro que en nuestro amplísimo catálogo SLR la tenemos, así que no hace falta que te molestes en echar un vistazo a la competencia o buscar otra cafetería.

Con nada menos que ocho modelos réflex en activo en el mercado -dando por hecho que la A700 está descatalogada-, Sony es con diferencia la firma que más oferta ha puesto sobre la mesa y que mejor está exprimiendo esta estrategia.

La llegada de la A450 no hace sino confirmar que siempre hay hueco para colar un cuerpo más y cubrir cualquier vacío. De hecho, a falta de que a alguien se le ocurre ofrecer un servicio de cámaras a medida, el catálogo réflex de Sony es lo que más se acerca a esta idea de "un modelo para cada usuario". Que además suena muy bonito como lema comercial.

Pero, como siempre, las ingeniosas estrategias de marketing tienen un doble filo que parece que no siempre se percibe desde los despachos.

Tanta variedad y una oferta de modelos tan parecidos entre sí ha convertido en misión casi imposible saber cuál es cuál. Incluso para nosotros, que nos dedicamos a esto, a veces resulta un rompecabezas de difícil solución.

Veamos. La más sencilla es la A230, con 10 megapíxeles y pantalla fija. La A330 también tiene esa resolución, pero ofrece una pantalla móvil y Quick AF Live View. Si 10 millones de píxeles le saben a poco, la A380 es exactamente igual que la A330, pero con 14 megapíxeles.

¿Demasiado lío? Pues agárrese. La nueva A450 también tiene 14 megapíxeles, pero se parece más a la A230 porque no dispone ni de pantalla móvil ni de Quick AF Live View de ese. Entonces, ¿por qué se sitúa por encima de la A330? ¡Buena pregunta! Pues porque en lugar de un CCD usa un CMOS Exmor de 14 megapíxeles. Y de regalo, lleva Manual Focus Live View.

Si no ha tenido suficiente, seguimos. Ese mismo captor CMOS lo utiliza la A550, que, ésta sí, tiene de todo: pantalla basculante, Live View de todos los tipos... ¿Que le parece demasiado cara? La A500 es igual, pero con "sólo" una docena de megapíxeles.

Una oferta tan amplia de modelos réflex tan parecidos entre sí ha convertido en misión casi imposible saber cuál es cuál

De la A700 no hablamos porque está descatalogada, así que a la espera de que llegue su reemplazo -que visto lo visto, seguro que lo hace por duplicado o triplicado-, saltamos a la A850, que es de formato completo. Es decir, como la A900, pero algo más barata porque Sony ha realizado pequeños recortes en sus prestaciones.

Además, si está de suerte puede que aún encuentre en la tienda algunos de los modelos anteriores, como la A200, la A300 o la A350, con lo que la diversión puede ser aún mayor. Por la grabación de vídeo ni pregunte, porque pese a esta orgía de modelos todavía está por llegar al catálogo réflex de Sony.

Supongamos que ha sobrevivido a este resumen y que, como me temo, no ha dejado de leer al llegar a la A330. Ahora pónganse en la piel de un usuario normal y corriente que sólo quiere comprarse una réflex digital y se encuentra con este percal.

O mejor aún, imagínense la cara del chaval del centro comercial de turno, con su sueldazo y formación específica patrocinada por la empresa, cuando el próximo sábado a las 21:45 llegue alguien con dudas sobre qué modelo comprarse. Lo más probable es que acabe recomendándole una PlayStation 3, que es menos complicada y tiene Blu-ray.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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