Opinión

Carta a los Reyes Magos de Oriente

 
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ENE 2006

Es época de escribirles una carta, y creo que aún llegaré a tiempo, pues los medios de comunicación actuales son rápidos, y nuestros queridos Reyes Magos se han puesto ya las pilas, como casi todos los ciudadanos. Mi misiva sería muy breve y concisa:

"Queridos Reyes Magos,

No os quiero quitar mucho de vuestro ocupado tiempo, máxime en estos duros momentos del específico trabajo anual. Como fotógrafo, sólo deseo pediros algo que, aunque breve, seguramente sea muy complejo y difícil de conseguir, pero como creo que a veces existen los milagros os lo expongo a continuación: desearía que el mercado de la fotografía fuera más racional, coherente y honesto con todos los que amamos el mundo de la imagen.

En espera de que me podáis sorprender con el cumplimiento de mis deseos, se despide cariñosamente un amante de la fotografía."

Desgraciadamente, no creo que mis deseos sean cumplidos. Pero mi buena voluntad me hace soñar con ellos, por si su "magia real" llegara a funcionar en este sentido.

Apenas hay manera de conseguir un teléfono móvil o un PDA que carezca de una ridícula cámara fotográfica

Estamos en un momento de auténtica locura tecnológica, sobre todo en lo referente a la fotografía. Apenas hay manera de conseguir un teléfono móvil o un PDA, entre otros dispositivos, que carezca de una ridícula cámara fotográfica incorporada. Si, de esas que cuando sacas la imagen con toda la ilusión del mundo, quedas después totalmente defraudado al verla en el ordenador (y ni qué decir si quieres imprimir una copia de la misma en papel).

Por otro lado, las propias cámaras fotográficas siguen unas pautas disparatadas de aumentar más y más los millones de píxeles, como si de ello dependiera exclusivamente la calidad de la imagen, y no digamos la potencia de crecimiento del zoom de las mismas.

Sólo falta que digan también papá, mamá o el nombre de su propietario. Es como una loca carrera para la que la gente pueda presumir ante propios y extraños de tener "el no va más" del mercado. Sólo eso. Pura prepotencia del ser humano, y el español de a pie está muy dado a esta actitud.

Sólo falta que las cámaras digan también papá, mamá o el propio nombre de su propietario

La economía de mercado y las cuentas de resultados de las grandes compañías tienen que ser año tras año crecientes y boyantes, para que los accionistas estén muy contentos con sus inversiones, es su misión, y la suelen hacer a la perfección.

Lo malo es que en muchas ocasiones lo logran con actuaciones diametralmente opuestas a las necesidades de los consumidores, sobre todo en el mundo de la fotografía. Se lanzan modelos cada dos o tres meses; más y más modelos, sin apenas innovaciones reales de interés, buscando una lucha canibalizada para quedar por encima de la competencia, e incluso acabar con muchas otras marcas, pudiendo subir a puestos más altos del ranking del mercado.

Se lanzan modelos cada dos o tres meses, sin apenas innovaciones de interés

Además, sus fábricas se montan y desmontan en busca de países más rentables, notándose en bastantes ocasiones este tema en los acabados de los productos, que "ya no son lo que eran".

Pero esto no acaba aquí. Ya no es un negocio importante fabricar cámaras compactas, pues el mercado está comenzando a saturarse de ellas, y además son máquinas que aceptan pocos accesorios. Por eso, las réflex han comenzado a comercializarse a precios más bajos, notándose también en la calidad de los materiales empleados, pues éstas sí que son un negocio real en cuanto a sus "consumibles", es decir, ópticas, flashes, filtros, disparadores a distancia, etc.

El marketing dice que una réflex es ideal para lograr esa calidad de imagen que ningún otro tipo de cámara puede dar, lo cual es una verdad a medias

El marketing y la publicidad se encargan de hacer ver al usuario que una réflex es ideal para lograr esa calidad de imagen que ningún otro tipo de cámara es capaz de dar, lo cual es una verdad a medias, nunca una mentira descarada.

Cada tipo de cámara está destinada a un segmento específico de usuario, y no cualquiera sirve para todos ellos, al menos para que sean medianamente rentables, y menos aún para obtener esa calidad que cualquiera vamos buscando.

¿Llegará este tema a encontrar la racionalidad, coherencia, y honestidad que le pido en mi carta a los Reyes Magos? Por desgracia, lo dudo

Pocas son las marcas que se aventuran en lanzar al mercado productos realmente innovadores, o bien que sean coherentes con los fines para los cuales van dirigidos, incluso cámaras muy especiales y seductoras para un sector muy especial del mundo de la fotografía.

Al final, el usuario es mediatizado en la compra de una cámara, y no al revés, es decir, que el fabricante realice lo que el comprador le demanda, que sería lo lógico y coherente.

En definitiva, el mercado está loco, loco, loco y pocos somos los que vemos su evolución de una manera lógica y con la mente fría. Los usuarios cada vez están más desorientados y acaban por comprar cámaras que no son lo que necesitan, y ello resulta en una fuente de frustraciones a la vista de los resultados esperados.

¿Llegará este tema a encontrar la racionalidad, coherencia, y honestidad que le pido en mi carta a los Reyes Magos de Oriente? Por desgracia, lo dudo. Todo será aún más y más confuso, pero la ilusión de estas fechas me hace sentirme optimista, y quizás el milagro llegue a producirse. ¿O soy sólo un iluso más en este caótico mundo actual?

Juan Carlos Martín colabora asiduamente en la revista SuperFoto Práctica, en la que realiza análisis de las últimas cámaras del mercado. Parte de su trabajo puede contemplarse en su página personal.

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