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Con texto fotográfico

"No querían que hubiese testigos internacionales del genocidio israelí en Gaza" Maysun

 
Foto: Maysun
30
JUL 2009
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

El porfolio y las raíces de Maysun son casi indisociables, y su compromiso con la causa palestina, que le es propia, se revela como la verdadera finalidad de su labor periodística. Sus sucesivos viajes al Líbano, Jordania, Egipto y los territorios ocupados de Palestina son parte de un trabajo a largo plazo sobre la identidad de esa convulsa región y un modo de conocerse a sí misma.

Maysun

En julio de 2006 volé a El Cairo con el objetivo de entrar en Gaza por Rafah, en la frontera egipcia con Palestina. Conmigo viajaban dos sindicalistas catalanes y un técnico de proyectos de cooperación palestino.

Dos días antes había estallado la guerra del Líbano y el paso de Rafah quedó cerrado, impidiendo la entrada de ayuda humanitaria y de periodistas y dejando a familias enteras separadas.

El gobierno egipcio situó diversos checkpoints en la carretera de El Cairo a Rafah y denegaba sistemáticamente el paso a todos los palestinos que intentaban retornar a Gaza, pero aun así decidimos intentarlo, en un viaje que resultó complicado y peligroso.

En el primer checkpoint nos permitieron pasar a los que llevábamos pasaporte español, pero no a Saif Abu-Keshek, que era palestino. Decidimos que los españoles pasaran con el equipaje, mientras Saif y yo buscamos una alternativa para librar el checkpoint.

En un poblado cercano contratamos a un beduino que nos guió de noche a través de las dunas del Sinaí en una travesía muy peligrosa: si los militares egipcios nos descubrían, abrirían fuego sin ninguna duda. Cuando nos reunimos con nuestros compañeros, decidimos pasar con el coche por rutas paralelas a la carretera para evitar los restantes puntos de control.

Ya en Rafah, el gobierno egipcio mantenía su puesto fronterizo cerrado y lo abría de forma arbitraria durante muy poco tiempo. La gente se agolpaba a las puertas para esperar, muchos sin comida ni agua, y tuvimos que dormir en un suelo que retumbaba con las bombas que caían al otro lado de la frontera.

Cuando logramos pasar nos retuvieron en la sala de un edificio en el que las condiciones no eran mucho mejores que fuera. Los militares egipcios trataban a la población palestina de forma humillante y su actitud conmigo, que tengo rasgos árabes, cambiaba de inmediato al ver mi pasaporte español.

Allí conocimos a la chica de la foto. La vimos sentada en el suelo, en un estado de embarazo avanzado y sin comida ni agua. Al principio, como es lógico, desconfió de nosotros, pero poco a poco fuimos entablando conversación en un inglés muy básico. Era lituana y se había casado con un palestino. Estaba embarazada de ocho meses.

El cierre de la frontera la pilló visitando a su cuñada en El Cairo y ése era su tercer intento de reunirse con su marido en Gaza, del que no tenía ninguna noticia. Pero, de nuevo, le denegaron la entrada.

La fotografía la tomé en el taxi que compartimos de vuelta a El Cairo, porque a nosotros, pese a que el gobierno de Egipto nos permitió el paso y pese a tener una carta de invitación del Ministerio de Defensa de Israel, fue una tercera instancia que dependía de la comunidad internacional la que nos denegó el paso, alegando que era por nuestra propia seguridad.

En realidad, el motivo es que no querían que hubiese testigos internacionales del genocidio israelí en Gaza, que por otra parte pudieron documentar los profesionales que se encontraban en la franja durante los ataques.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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