• "Reivindicamos el espacio que muchos reportajes no encuentran en los medios ...
  • "No tengo muy claro si soy un reinventor, un manipulador o un transformador ...
Entrevista
MARTíN SAMPEDRO, FOTóGRAFO Y ARTISTA

"Confío más en las visiones de un ciego que en la mirada reaccionaria de un purista"

 
3
JUL 2013

Muy atrás quedan ya los trabajos publicitarios a los que Martín Sampedro dedicó más de quince años de su fructífera carrera fotográfica. El santanderino está inmerso ahora en proyectos más introspectivos y artísticos. En QUESABESDE.COM hemos hablado largo y tendido con este inquieto fotógrafo acerca de sus mezclas de imágenes reales y 3D generadas por ordenador y de cómo éstas le permiten moverse por distintas dimensiones y separar el mundo interior del exterior.

La fotografía es arte y eso queda claro al ver tus trabajos, que parecen estar influenciados por un buen número de otras disciplinas ajenas a la fotografía. ¿Qué necesidad tienes de ir a pescar en otras aguas para llevar a cabo tus proyectos?

Comencé a hacer fotos a los ocho años, así que he tenido tiempo de experimentar y dejar que mi lenguaje evolucione de manera natural. Siempre digo que la fotografía es el arte más reciente, pues se inventó hace tan sólo 170 años. Aún se pueden inventar nuevas palabras para este joven lenguaje.

Foto: Martín Sampedro
Sampedro, en una imagen cedida a QUESABESDE.COM. El autor santanderino dice de la fotografía que "aún se pueden inventar nuevas palabras para este joven lenguaje".

Una de las técnicas que más has utilizado últimamente es la creación digital de objetos y personas en 3D. ¿Qué nos puedes contar acerca de este proceso?

Una de las constantes en mis fotografías de los últimos tiempos consiste en la incorporación del ser humano en construcción. No como humano, sino como una representación de sí mismo creado virtualmente. Reemplazo a las personas de mis fotografías por otros seres creados virtualmente. Es un forma de revisar el misterioso fenómeno del espacio y el tiempo, el sentido de la existencia en consonancia con la teoría de cuerdas, la vibración, la latencia... Lo imaginado sobre el terreno de lo real y lo real en la escena imaginada.

Comencé a hacer estas imágenes en torno al año 2000, cuando descubrí que vivía rodeado de amigos invisibles. Lo hacía como un divertimento pero pronto comprendí que en ese juego se encontraban muchas de las claves de lo que me ocupa como artista. Descubrí una forma de representar al hombre que no se había explorado.

Foto: Martín Sampedro
"Adán y Eva en Madrid" (arriba) y "Lección práctica de supervivencia". | Foto: Martín Sampedro

¿Cómo es tu flujo de trabajo en estos proyectos?

En primer lugar tomo una fotografía de un lugar que me resulte conmovedor. Después la dejo macerar en el ordenador, reflexiono sobre ella y posteriormente completo la escena construyendo los seres que la habiten. Dejo que la intuición me guíe. Mi forma de trabajar representa dos tiempos y dos luces simultáneamente: la otra dimensión. Por eso en alguna entrevista me han llamado el fotógrafo de los dos soles.

Seguro que hay un buen número de puristas que no ven con buenos ojos estas técnicas tan "modernas" de creación de imágenes.

Claro. Cuando haces algo nuevo o diferente es lógico toparse con los prejuicios de muchos. Uno mismo se cuestiona si el resultado merece la pena, pero según avanzas en esa aventura te encuentras con auténticos tesoros en el camino. Desde la primera exposición que hice con estas fotos, "INTERIOR | ULTERIOR", pude ver cómo la sala triplicaba las visitas. Y las imágenes emocionaban a ancianos y niños, marujas y artistas. ¿Qué más se puede pedir?

Me hace gracia eso que dices de los puristas. A mí no me interesan los puristas: me interesan los "impuristas". Confío más en las visiones de un ciego que en la mirada reaccionaria de un purista.

En una ocasión una galerista muy importante me dijo: "Martín, tus fotografías son preciosas, pero... ¿por qué no quitas esos marcianos que pones?" Fue un intento de asesinato en toda regla. Lo han intentado muchas veces, pero aún sigo en pie.

Foto: Martín Sampedro
"September" (arriba) y "Partitura orgánica". | Foto: Martín Sampedro

Defines algunas de tus imágenes como naturaleza muerta. ¿A qué te refieres?

La naturaleza muerta es lo que llamamos el bodegón: una composición de elementos ordenados por el artista, representados en una obra pictórica, fotográfica o una instalación. También lo podemos llamar puesta en escena. En definitiva, es una representación teatral con actores, ya sean frutas o personas. La naturaleza muerta habla de la luz y el tiempo, por eso a menudo se pintan esos bodegones de ambiente bucólico con berenjenas hermosas que pronto estarán podridas.

Podríamos resumir que te gusta romper con lo establecido.

"Todos los artistas que me interesan son los que dijeron algo nuevo. Es muy duro tener que vivir escuchando los ecos del karaoke artístico"

Para ser sincero, lo establecido lo dejo para los establecimientos. Me siento más a gusto con la gente diferente y mi diálogo es con la gente que puede hablar mi idioma. Todos los artistas que me interesan son los que inventaron algo, los que dijeron algo nuevo. Es muy duro tener que vivir escuchando los ecos del karaoke artístico. Ocurre con el arte, la información, la política... todo está lleno de farsantes que te chupan el tiempo. La era de la imagen es también la era de la apariencia, y paradójicamente nada es lo que parece.

¿Cuál es el tema del que siempre, directa o indirectamente, hablan tus fotografías?

Mis fotografías navegan por los espacios de la existencia. Esos seres que de forma natural fabrico artificialmente. Son las mismas personas a las que veo contemplando obras de arte en los museos o espacios públicos. Me meto en su piel y me pregunto por esos abismos de la existencia. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?

Como habrás visto, en la obra "La extrañeza de existir" coloco en una sala a una familia de espectadores contemplando cromañones de hace miles de años. Es mi manera de analizar el tiempo y decir que no somos más que una diminuta arruga del tiempo. Es probable que no existamos o que seamos hologramas. Reflexiono sobre algunas paradojas del estado de bienestar.

"La extrañeza de existir". | Foto: Martín Sampedro

¿Conserva aún la fotografía el poder de impactar y cambiar el mundo que tenía hace algunas décadas?

Como tú bien dices, esa capacidad ya está probada. Ahora podemos ver cómo a diario se comparten imágenes a través de las redes sociales que tienen un impacto muy fuerte en la opinión y en la sociedad. Ahora mismo, cuando estás en medio del cambio, es difícil percatarse del cambio, pero con el tiempo se podrá constatar de nuevo la tremenda influencia de la imagen. Ya lo dijo Moholy-Nagy en su libro "La nueva visión" de 1928: la fotografía no sólo es un medio de reproducción fiel de los hechos cotidianos de la realidad, sino que la naturaleza vista a través de la cámara influye en nuestra forma de ver y crea una nueva visión del mundo.

"La escalera del cielo". | Foto: Martín Sampedro

No eres nuevo en esto de la fotografía. ¿Crees que con el paso de los años has pasado de pintor a fotógrafo, de fotógrafo a inventor y finalmente a "reinventor" de la realidad? ¿O es todo más simple de lo que parece?

Cuando miro hacia atrás, la verdad es que tiene gracia. Siempre fui un inventor muy precoz e intrépido y cuando era niño arreglaba todo lo que tocaba. Por ciencia infusa era capaz de desmontar un tocadiscos y volver a armarlo perfectamente arreglado. Podía sobrarme algún tornillo, pero funcionaba. En ese sentido tuve la suerte de recibir muchos aplausos, y eso me daba confianza. Un truco para conseguir tecnología punta y adornar mi particular universo.

Recuerdo que nunca jugaba al fútbol ni hacía las cosas que hacían los demás niños. Yo les asesoraba y les montaba pararrayos para sus tiendas de campaña, después me iba a mis asuntos porque no tenía tiempo. Los Madelman y los regalos de la primera comunión se los pasé inmediatamente a mi hermano mellizo porque para mí lo único que tenía interés era la fotografía, así que conseguí que un amigo de mi padre me enseñara a revelar carretes. A partir de ahí todo vino rodado: de la Werlisa a la Zenit, de la Zenit a la Pentax, de la Pentax a la Hasselblad, de la Hasselblad a la Sinar, de la Sinar al ordenador y del ordenador a vuestras pantallas.

En el fondo es todo muy simple: toda la vida haciendo lo mismo que hacía cuando era niño, y siempre el mismo truco para evadirme de la realidad.

Foto: Martín Sampedro
"Delicada guerra interior" y "Tensión animal". | Foto: Martín Sampedro

En los años 80 y 90 te empleaste a fondo en la fotografía comercial, especialmente en el terreno de los coches. ¿Qué queda de todo aquello en el Sampedro de hoy?

Fue en los años 90 cuando monté el estudio y me dediqué unos quince años a hacer campañas publicitarias. Tuve mucha suerte y llegué a hacer los trabajos más importantes a los que se puede aspirar profesionalmente.

El trabajo de fotógrafo era completamente diferente hace tan sólo veinte años. El fotógrafo tenía la responsabilidad de entregar una diapositiva perfecta. Había que pasar una noche en vela hasta ver el revelado en el laboratorio, así que esos trabajos no los podía hacer cualquiera porque no existía el Photoshop para apañarlo. De aquellos años tengo magníficos recuerdos. Además de ganar dinero para vivir aprendí un montón de comunicación, creatividad, diseño... Todo eso está presente en mi formación y latente en mi trabajo actual. Aunque no me importara un pimiento vender coches ni jugar al golf con los clientes, me sirvió para aprender de la vida.

"San Sebastián". | Foto: Martín Sampedro

También has colaborado con cineastas como Julio Medem. ¿No has pensado nunca dar el salto al séptimo arte?

Bueno, no es que trabajara junto a Julio Medem. Hacer una película son palabras mayores. Yo sólo era un granito de arena de todo ese engranaje. Me encargaron el cartel de su película y lo hice lo mejor que pude. Los carteles de cine son un tipo de trabajo muy interesante porque te plantean el desafío de hacer algo literario e icónico.

Aunque escribí algún guión reconozco que el cine es para gente muy dura y no está a mi alcance. A veces hago pequeños vídeos, poemas visuales, y siempre pongo alguno en mis exposiciones.

¿Qué intentas contarle al mundo con tus imágenes?

"La obra de un artista es como el electrocardiograma de su existencia, el pulso de su intimidad, confesión y testamento"

Responderte de forma concreta a esta pregunta supondría simplificar demasiado lo que habita en las imágenes. Contarle al mundo es mucho pretender. En realidad me basta con dejar algunas señales de luz para establecer complicidades con otras personas que buscan eso que somos, aunque sólo sea por un instante.

Cada persona puede interpretar cosas diferentes. A nivel inconsciente todas mis fotografías hablan de mí. La obra de un artista es como el electrocardiograma de su existencia, el pulso de su intimidad, confesión y testamento.

En la "Extrañeza de existir" vemos un mundo como de ciencia ficción pero que a la vez se nos hace extrañamente familiar y cercano. ¿Cómo se consigue eso?

La "Extrañeza de existir" es uno de esos tesoros que se encuentran cuando te aventuras en algo desconocido. Te voy a contar una anécdota. Cuando era bebé, antes de que pudiera caminar, mis padres me solían dejar en el mirador de casa viendo a la gente pasar. Gateando, un buen día descubrí que en el interior de la caja que había bajo la silla verde, dentro de una bolsa, estaban los huesos del esqueleto con que mi padre estudió su carrera.

Foto: Martín Sampedro
"La extrañeza de existir". | Foto: Martín Sampedro

Años más tarde, cuando visité la Sala Verneau del Museo Canario, me topé con una sala llena de cráneos perfectamente ordenados en vitrinas de madera. Para mí fue un "shock", como volver al mirador de madera de la casa de mi infancia. Tú lo has dicho: familiar y cercano. Supe que era algo muy importante y tomé las fotografías para trabajar sobre el tema. Esta obra me ofreció la posibilidad de comprimir en un solo instante millones de años: de la arqueología al metaverso. Ahora trabajo en esa misma idea con nuevas obras con las cuevas de Altamira y diferentes yacimientos arqueológicos.

"La extrañeza de existir". | Foto: Martín Sampedro

¿Existe alguna fotografía clásica de algún otro autor que te gustaría que fuera tuya?

Muchas, muchísimas. Hay fotografías de autores como André Kertész, Man Ray, Pablo Pérez-Mínguez, Witkin, Cindy Sherman, David Lynch, etcétera, en las que me reconozco como si las hubiera hecho yo mismo. Cuando me inicié en la fotografía no tenía cultura suficiente como para conocer la historia de la fotografía, así que inconscientemente pude encontrarme haciendo y respirando los lenguajes que otros ya habían tratado. Cuando descubres esas obras es como si te encontraras con tus hermanitos del arte, tus álter ego que te dan la bienvenida a un mundo maravilloso: tu propia vida.

¿En qué estás trabajando ahora?

"Con la revolución digital hay una gran confusión. No es fácil ver la línea que separa el arte de la decoración, el espectáculo o el entretenimiento"

Ahora mismo tengo material ya en el horno que está deseando materializarse, pero con los tiempos que corren me temo que no va a ser fácil. Exponer en una sala supone un esfuerzo físico y económico muy grande. El mundo del arte también sufre una profunda crisis, económica y de valores. Con la revolución digital hay una gran confusión. No es fácil ver la línea que separa el arte de la decoración, el espectáculo o el entretenimiento. Y el sistema no puede mantener a tantos artistas por la misma razón que no puede ocuparse de sus enfermos. Todo está cambiando.

Las galerías de arte se tambalean como los cines y las librerías, así que creo que nos dirigimos a una cultura más local que trata de satisfacer las aspiraciones espirituales de los grupos vecinales y "lobbies".

¿Y dentro de diez años? ¿Cómo crees que habrá evolucionado tu fotografía y la fotografía en general?

Sinceramente creo que dentro de diez años yo ya seré historia. En el corto plazo lo que hago es trabajar a diario en mis imágenes. Almaceno mis exposiciones para que estén disponibles y comparto mi afición por la fotografía en las redes sociales. Es la mejor manera de darse a conocer.

Ahora mismo participas en la exposición "Miradas de Picasso", donde vuelves a incidir en el tema de las imágenes generadas por ordenador. ¿De qué va la exposición y qué podemos encontrarnos allí?

"Miradas de Picasso" es una exposición colectiva de 37 artistas en la que se rinde homenaje al gran genio. Yo he participado con la obra "Picasso Dreaming Guernica", que consta de dos fotografías y un vídeo. Es la primera obra de un proyecto llamado "Alterego" con el que pretendo aproximarme a la figura de algunos artistas a los que admiro.

"Picasso Dreaming Guernica". | Foto: Martín Sampedro

¿Qué intención y mensaje tenías en mente a la hora de construir "Picasso dreaming Guernica"?

Para elaborar esta obra estudié el "Guernica" encontrándome con algunos símbolos ocultos, como la calavera. Me interesé por el estado anímico de Pablo Picasso durante el tiempo en el que pintó su gran obra, un tiempo amargo, a pesar de vivir su reciente historia de amor con Dora Maar, lleno de preocupaciones por las tensiones políticas de un mundo que se desangraba en guerra. Picasso, ante el reflejo de sí mismo, persigue la imagen con la que frenar a golpe de arte la decrepitud que jamás hubiera imaginado. El artista ante su mayor crisis: se ve pero no se encuentra.

¿Usar imágenes generadas por ordenador es una necesidad o un recurso artístico más?

Usar el ordenador responde a mi necesidad de ser riguroso con el tiempo en el que vivo. Es mi vehículo como lo es para un médico la radiografía, el TAC y todos esos dispositivos que te muestran realidades que la vista no alcanza a ver. La mayoría de los grandes avances científicos que han revolucionado nuestro tiempo, los avances en medicina y en general todas las ciencias, se han revolucionado precisamente por el descubrimiento y los avances de la fotografía, la óptica y las nuevas formas de captar imágenes. Eso es la fotografía hoy.

Foto: Martín Sampedro
"Punto de encuetro" (arriba) y "Revelador encuentro". | Foto: Martín Sampedro

¿No sería más fácil usar actores de carne y hueso?

Me alegro de que me hagas esa pregunta porque me lo preguntan muchas veces y sirve para aclararnos. Eso de poner personas de carne y hueso es lo que hace todo el mundo en los anuncios, la moda y la política para dar más verosimilitud a sus productos. ¿Te has dado cuenta de que ya hasta los periódicos hacen trucos en las fotografías para resultar más atractivos? ¿Has visto las polémicas que despiertan las fotografías de los reporteros? Enseguida les acusan de haberlas retocado.

Todo lo que pasa por el ordenador está tocado, retocado y maquillado como los gráficos económicos del Excel -que nos las dan con queso- o las estadísticas, de la misma manera que todas las imágenes que pasaban por la ampliadora estaban retocadas con infinidad de recursos. Sólo con encuadrar una porción de realidad a través del visor ya estás manipulando la realidad.

Los trucos que yo hago en mis fotos los hago honestamente, para que se noten, para llamar la atención del espectador y situarle ante un espejo en el que encontrarse. Yo hago mis fotografías a base de luz espiritual. Soy un fotógrafo documental como los reporteros de toda la vida, pero de otra dimensión. Lo que hago es invocar la naturaleza holográfica del ser humano.

"The transit of Venus". | Foto: Martín Sampedro

¿Está todo permitido en el mundo del arte? ¿Es esta inclusión de nuevos elementos y ese deseo por romper con lo establecido lo que hace que una disciplina avance y evolucione?

El arte siempre se ha nutrido de los avances tecnológicos porque los avances tecnológicos, además de dar una nueva apariencia a los discursos, también transforman el mundo y las personas. La fotografía fue una revolución para el mundo del arte como lo es ahora el ordenador para ambas.

"Dalí and Lorca in love". | Foto: Martín Sampedro

¿Qué consejo le darías a alguien que quisiera seguir tus pasos?

Le diría a todo el que se inicie en el arte que mantenga la mente muy abierta, que se acepte a sí mismo y acepte a sus creaciones como hijos a los que cuidar. En los comienzos solía ocurrirme que la primera sensación al ver revelada una de mis fotografías era de una cierta repugnancia por resultarme extraña. Esa es la primera puerta en la que abandonar los miedos: rebelarse a los prejuicios y confiar en el camino.

Si a pesar de saber que el arte es una actividad ruinosa lo prefieres por encima de todos los "hobbies" y deportes, persigue intensamente tus imágenes, hazte conocer, huye de los puristas, las facultades, los comisarios, los museos... Trabaja intensamente en tu obra de arte, pues la obra de arte eres tú.

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