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OpiniónEnfoque diferencial

El maravilloso mundo del fotógrafo perseguido

 
24
MAR 2008

Hace unos pocos días los miembros de altavelocidad.org demostraron cómo los fotógrafos somos asiduamente vilipendiados por el mero hecho de serlo. La historia, que viene de lejos, se resume en pocas palabras: pidieron a la entidad pública ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) una autorización para tomar fotos en una estación a nombre de un terrorista etarra, y se la concedieron.

Basta con rellenar una solicitud para tirar por tierra los motivos de seguridad que alega ADIF para prohibir la toma de fotos

Tan lamentable suceso demuestra como poco dos cosas. La primera es que alegar motivos de seguridad para prohibir la captura fotográfica en las instalaciones ferroviarias es una excusa tan absurda que basta con rellenar una solicitud para tirarla por tierra.

La segunda es que la gente de ADIF tiene un respeto mínimo por la fotografía, aunque luego se llenen la boca de concursos y caminos de hierro -cuya calidad es cuando menos cuestionable. Un sinsentido más en una sociedad -y una empresa- que es capaz de decir una cosa y lo contrario en dos frases consecutivas.

Aunque no sólo en RENFE cuecen habas. Ya quedó claro en QUESABESDE.COM que eso de prohibir hacer fotos está a la orden del día se tenga o no razón, y sobre todo, se tenga o no autoridad para hacerlo.

Un energúmeno me dio dos patadas porque estaba haciendo fotos de su coche mal aparcado

El pasado miércoles, sin ir más lejos, un energúmeno me propinó dos patadas -con más mala leche que acierto- y amenazó con desmembrar ciertas partes de mi anatomía, amén de ofrecerme una muestra de ADN en forma de saliva y citar las diversas ocupaciones que, según el, tiene mi madre. Mi delito: hacer tres fotos de su coche mal aparcado en una parada de autobús.

Lo de hacer fotos se está convirtiendo en un deporte de riesgo. Y además, caro. En algunas ciudades te exigen permisos -normalmente previo pago- para utilizar un trípode, y en no pocos lugares te prohíben el acceso con cámara de fotos profesional (o lo que ellos identifican como profesional, esto es, una réflex). Eso sí, dejan pasar a todo el mundo con su móvil con cámara.

Es la maldición SLR: si llevas una colgada en el hombro, olvídate de acceder a un museo, a un hospital o incluso a Hacienda. Por experiencia lo digo.

Pero las cosas no terminan ahí. Hace pocas semanas leíamos que la policía londinense está invitando a la población a sospechar de los fotógrafos porque pueden ser terroristas. "Si sospechas, denúncialo", reza el cartel distribuido por las autoridades británicas.

En el cartel distribuido por la policía londinense se lee: "Miles de personas hacen fotos cada día. ¿Qué pasa si alguna de ellas parece extraña?"

Ya se sabe: después de que un servidor fuera detenido un par de horas por "tomar notas en actitud sospechosa", nunca viene de más un poco de psicosis fotográfica en la era del terrorismo global.

En fin, sucesos inexplicables dignos del mismísimo Iker Jiménez que no tienen más sentido que el de tocar los cascabeles al personal. Porque si realmente la fotografía fuese un riesgo para la seguridad nacional, la intimidad de las personas o la salud pública, no se prohibiría en función de la herramienta utilizada.

Es la maldición SLR: si llevas una colgada en el hombro, olvídate de acceder a un museo o incluso a Hacienda

El ejemplo más claro son los gimnasios. En muchos de ellos se ha prohibido el uso de teléfonos móviles para evitar tomar fotografías indiscretas. Eso es coherencia. Si no se quieren fotos, no se quieren fotos. Y punto. Si en un museo, una estación de ferrocarril o un aeropuerto fuese de verdad un riesgo la toma de fotografías, se prohibirían los móviles con cámara.

Así que ya saben: no dejen que pisoteen sus derechos. Como dicen los colegas de altavelocidad.org, ni ADIF ni RENFE tienen capacidad legal para prohibirnos tomar fotografías.

Ni un vigilante de seguridad, ni un animal que no sabe aparcar, ni mucho menos un bedel de un museo pueden coartar nuestros derechos.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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