| Madrid.
Eduardo Parra.-
La octava edición del Maratón Fotográfico de Madrid -en 2007 no se celebró- reunió ayer a cerca de 2.000 personas dispuestas a inmortalizar el centro de la capital desde todos los puntos de vista, en una reunión fotográfica sin distinción de marca, sexo, modelo, raza, soporte o edad. Todos los fotógrafos eran bienvenidos en esta cita previa a la celebración de la feria Fotoventas Digital.
Será en este evento donde se expondrán, entre el 13 y el 15 de noviembre, todas las fotos seleccionadas. El reclamo, 10.000 euros en premios para las diversas categorías: fotografía digital, analógica y con teléfono móvil.
A juzgar por lo visto ayer en las calles de Madrid, y tal como era de prever, la categoría con más concurrentes fue de largo la de la fotografía digital, quedando las otras dos a un nivel casi testimonial.
De hecho, la organización, por boca de su director José Luis García, afirmó antes de comenzar el Maratón que la categoría de móvil con cámara se ha mantenido "para ver cómo evolucionaba la participación", más que por demanda, ya que el año pasado se redujo a "un 10% de las fotografías presentadas".
2.000 participantes en un día radiante
La organización, esperanzada por el soleado día que se vivió ayer en la capital -tras un comienzo de semana bastante frío y lluvioso-, especuló como primeras cifras de participación "en torno a 3.000 ó 4.000 personas, en base a los años anteriores".
Al final de la mañana, los organizadores se plegaban a la realidad y reconocían que los inscritos se reducían a unos 2.000, cerca de la mitad que en la ultima edición, en parte debido "al mal tiempo de principios de semana, que no invitaba a la gente a inscribirse".
Así las cosas, la Plaza Mayor de Madrid se convirtió en el epicentro del concurso. Desde las diez de la mañana -hora de inicio-, una gran cola de fotógrafos esperaba para recibir el material de trabajo -gorra, peto y un carrete si era participante con cámara química- y los tres temas que fotografiar.
En esta edición, éstos eran la estatua de Don Quijote del monumento dedicado a Cervantes en la Plaza de España, el Metro de Madrid -uno de los patrocinadores- y una exhibición de cetrería que tuvo lugar al final de la mañana.
Inscribirse primero, fotografiar después
La mecánica del concurso era sencilla: inscribirse primero y fotografiar después. Y si daba tiempo, tomarse unas cañas en el transcurso del evento.
Los concursantes, en general, aceptaron bien el recorrido y los motivos a fotografiar, cercanos entre sí y accesibles, amén de la espectacularidad de las rapaces. Las quejas -muy pocas- fueron motivadas por la propia idiosincrasia del concurso: la masificación de gente obligaba a los participantes a exprimirse el cerebro para conseguir un Quijote diferente o un logotipo del Metro nunca antes realizado.
Grupos de amigos, asociaciones fotográficas, foreros y blogueros, familias enteras o simples paseantes se mezclaron ayer con los turistas y deportistas, que no salían de su asombro al ver tanta cámara junta y tanto fotógrafo tras ella.
En la Plaza de España, frente a la estatua de Don Quijote, un grupo de asiáticos se esforzaba por averiguar qué ocurría, maldiciendo -suponemos- su suerte por no poder obtener una instantánea "limpia" de la plaza.
Mientras, la policía municipal -un dispositivo muy escaso para tamaña concentración de golosas cámaras en tan poco espacio- se mantenía al margen cuando algunos concursantes utilizaban su coche patrulla como elemento compositivo de la toma.
El corrillo del full-frame
En los corrillos se discutía este año si era mejor el sensor full-frame o el APS, se bromeaba sobre el enfoque de las últimas cámaras de Canon y no faltaba quien aprovechaba las vistas generales para contar fotógrafos canonistas y nikonistas.
El debate digital-químico no tuvo cabida entre los temas de discusión de esta edición. A pesar de la abrumadora mayoría de equipos digitales, se pudieron ver bastantes cámaras de carrete. Una joven fotógrafa madrileña armada con lo mejor de ambos mundos reconocía a este medio que "he sacado la cámara de carrete para quitarle el polvo, pero las fotos del concurso las hago con cámara digital".
Al filo de las dos de la tarde la cola volvía a reproducirse para la entrega del material: la tarjeta para los modernos y el carrete para los clásicos. Los usuarios de móvil podían enviar sus imágenes mediante un mensaje multimedia.
Escasos rollos recogieron los organizadores, que reconocían haber entregado "muy pocos". El fallo, dentro de un par de semanas en la feria Fotoventas Digital, que este año abandona la Casa de Campo para trasladarse al recinto ferial de IFEMA, donde debía celebrarse de forma simultánea junto al recientemente cancelado SIMO.
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- Página oficial de Fotoventas Digital

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