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Agenda fotográfica

Manuel Álvarez Bravo: ni tequila ni chihuahua

 
18
MAR 2013
Eduardo Parra   |  Madrid

Una retrospectiva que no sólo sirve para observar la evolución fotográfica de México, sino la del propio país latinoamericano a lo largo del siglo XX y despojada de tópicos. He aquí la propuesta de la Fundación Mapfre con la exposición "Manuel Álvarez Bravo", que rinde homenaje en Madrid al fotógrafo fallecido hace ahora casi diez años.

Hablar de fotografía mexicana es hablar de Manuel Álvarez Bravo. Algunas de sus obras más icónicas pueden verse ahora en la madrileña sala Azca de la Fundación Mapfre junto a piezas inéditas y cortes de cine que se han sacado del archivo del autor para mostrar al público su faceta menos conocida.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Influenciado por la pintura y la música, esta colección saca a relucir la otra gran pasión de Álvarez Bravo: el cine. No en vano, junto a las más de 150 fotografías y material personal del autor se muestran también cinco pequeños trabajos fílmicos que ponen de relieve cuán importante era la imagen en movimiento para este maestro de la imagen fija.

Foto: Manuel Álvarez Bravo
Foto: Manuel Álvarez Bravo

La colección se estructura en ocho partes, pero huyendo de las organizaciones al uso que suelen basarse en marcos de tiempo o tendencias. En esta ocasión, la segmentación responde a un particular orden: las obsesiones de Álvarez Bravo.

Foto: Manuel Álvarez Bravo

La primera parte, de nombre "Formar", es una serie de imágenes con inspiración "picassiana" y cierta tendencia a la abstracción. La segunda parte es "Construir", donde se observa el concepto de construcción como parte de la idiosincrasia del fotógrafo. En las obras expuestas en el tercer bloque, "Aparecer", se produce un sutil abandono de la abstracción para encontrarse con objetos cotidianos -escaparates principalmente- y reflejos.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

La cuarta parte es "Ver", un momento de Álvarez Bravo trufado de referencias al ojo humano y la visión. "Yacer" es la quinta parte, y viene marcada por una de sus fotografías más icónicas: "Obrero en huelga, asesinado". Bajo el título "Exponerse", la sexta parte es una muestra de la habilidad del autor para ser invisible ante sus retratados, permitiéndoles exhibirse sin falsedades.

Foto: Manuel Álvarez Bravo

"Caminar", en séptimo lugar, es un ejercicio de paciencia sólo apto para los grandes cazadores fotográficos: plantar un trípode donde la intuición le dice y esperar ese instante deseado. Cierra la muestra "Soñar", un estudio del mundo como un sueño, como tratando de averiguar si alguien recordará el paso del ser humano por la Tierra.

Foto: Manuel Álvarez Bravo
Foto: Manuel Álvarez Bravo

De la faceta de Álvarez Bravo como cineasta, a pesar de que nunca logró trabajar como camarógrafo en los circuitos comerciales, la colección recoge no sólo piezas de cine en formato de 8 milímetros, sino también algunos de sus guiones y cuadernos. Piezas de un valor incalculable para entender la vida y obra del "fotocamarógrafo" mexicano y que permanecerán expuestas hasta el próximo 19 de mayo.

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