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Con texto fotográfico

"Estamos para contar la historia, no para joder a los demás" Manu Brabo

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Foto: Manu Brabo (AP / stringer)
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OCT 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Ganador de la última edición de los Pulitzer como miembro de Associated Press, Manu Brabo es uno de los fotógrafos españoles más activos en la cobertura internacional de conflictos. El asturiano, que en 2011 fue noticia tras ser retenido durante días en paradero desconocido por las tropas leales a Gadafi en pleno alzamiento rebelde en Libia, fotografió en 2012 los enfrentamientos en Alepo, donde la población siria sigue sufriendo con especial virulencia los ataques de Bashar al-Asad.

Manu Brabo

Durante el primer mes que estuve en Alepo había muy pocos periodistas viviendo allí, aunque algunos sí que iban saliendo y entrando. Los de mi grupo vivíamos con unos milicianos que nos habían dejado un edificio. No te diré que hacíamos una vida normal, pero básicamente nos levantábamos, trabajábamos, enviábamos [fotos], íbamos a hacer la compra… A veces te pasabas cuatro días buscando [un sitio con] Internet, porque no había. Cortes de luz, de agua, basura por las calles, bombas que te caen cerca, bombas que te caen lejos...

La foto la hice el tres de octubre de 2012. Aquella mañana estuve con Antonio Pampliega cubriendo una pequeña incursión que iban a hacer los rebeldes en el barrio de Saif al-Dawla. Pasamos una mañana con ellos bastante intensa, y a eso de las diez volvimos al apartamento para editar el trabajo.

Sobre las dos y media de la tarde, como el día había sido muy intenso, decidí bajar al hospital con otros tres compañeros a echar un vistazo para hacerme una idea de cuántas víctimas había habido. Me daba en la nariz que iban a estar bastante atareados. Mientras estaba trabajando en el hospital de repente vi llegar a un señor bastante grande con un crío en los brazos y le seguí hasta la sala de urgencias. Eché un par de placas [un par de fotografías] y me salí inmediatamente para dejar trabajar a los doctores y dejar a la gente en su intimidad.

Seguí en el ‘hall’ del hospital, que estaba lleno de gente a la que estaban atendiendo. Ésa era la única planta que funcionaba, y allí los médicos atendían como podían. Luego vi que salía el mismo niño en brazos de otro hombre que llevaba un disgusto como mucho más gordo. Pensé: ‘Éste es el padre.’ Venía dando gritos y alaridos. Yo no entiendo árabe muy bien, pero imagino que eran lamentos. Decidí seguirle porque era una foto que podía contar mucho. Al salir se desplomó en medio de la calle, y es ahí cuando tomé la fotografía.

En ese momento lo poco que puedes hacer es tomar las fotos de la manera lo menos invasiva posible, y en un momento así eso es bastante complicado. Pero uno siempre trata de no invadir la poca intimidad de los afectados. Luego me alejé y el hombre se quedó allí 40 minutos esperando que llegara alguien con algún transporte, porque no hay ambulancias ni nada. Estuvo sentado en una silla de un ‘checkpoint’ con el hijo en brazos, pero yo, después de haberle hecho las primeras fotos, ya no tiré más, porque entendí que ese hombre lo único que buscaba era un poco de intimidad para velar el cadáver.

Ahora, por suerte, podemos mirar el visor y saber si la tenemos [la foto] o no. Yo quiero actuar respetando a las personas que fotografío y esto me permite dejar a la gente un poco en paz, aunque es algo que depende del fotógrafo. Hubo un compañero que durante ese tiempo estuvo grabando y yo tuve mis más y mis menos con él, pero es más por el calentón del momento. Entiendo que no hay que hacer las cosas así, que estamos para contar la historia, no para joder a los demás.

Los primeros días estaba muy focalizado en contar lo que estaba pasando en el frente, pero abordándolo con compañeros y mi jefe en El Cairo comencé a poner el ojo en la parte de atrás, en los civiles. Las fotos de ‘bang-bang’ son muy espectaculares, dan mucho juego. Hay que saber medir, tener un poco de ojo y echarle huevos, y te sale un resultado muy visual. Pero eso es una parte de la realidad, luego hay otra parte, que son los bombardeos sobre la población civil y cómo eso repercute en lo que tenemos ahora: casi 100.000 muertos, un millón y medio de refugiados y unos cuantos millones de desplazados internos.

La historia era poner el ojo atrás, mirar a los laterales y a lo que son las verdaderas víctimas de todo esto, los civiles. Gente que ni pincha ni corta y lo único que hace es recibir hostias a cascoporro.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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