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OpiniónContando píxeles

Toda foto está manipulada hasta que se demuestre lo contrario

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FEB 2015

Los mejores trabajos de fotoperiodismo del último año y la inevitable polémica sobre la edición y manipulación de las imágenes. Ese es el menú que cada año llega con la publicación de la lista de ganadores del World Press Photo, uno de los certámenes más reconocidos y prestigiosos dentro de esta especialidad.

La buena noticia es que este debate en torno a los límites de la edición ha desplazado a un segundo plano aquel otro tan cansino sobre la legitimidad moral de la fotografía de guerra o las instantáneas más crudas. La mala noticia es que hemos llegado a un punto en que parece preocuparnos más si al autor se le ha ido la mano con el Lightroom que la historia que cuenta esa fotografía.

No es nada nuevo, pero este año los organizadores del World Press Photo han dado la voz de alarma: un 20% de las fotos que aspiraban a llevarse algún premio fueron descalificadas por este asunto. En algunos casos –explicaba el máximo responsable de la fundación que organiza los premios-, por eliminar elementos de la escena. En otros, por exceso de retoque hasta el punto de alterar el contexto original.

Si las fotos descalificadas por manipulación en el World Press Photo han sido publicadas en los medios, tenemos un problema más allá de lo que pueda ocurrir en un concurso

Las normas son claras, repiten desde hace años. Pero lo cierto es que no por repetir lo mismo muchas veces se consigue que la idea cale o que el concepto sea más claro. Y es que eso de “las normas y usos habituales de la profesión” que se suele citar para delimitar los límites del retoque es algo suficientemente indefinido como para que cada año toque hablar de lo mismo.

Es verdad que algo ha cambiado en las últimas ediciones. Ahora hablamos de descalificaciones de candidatos, pero hace no mucho los problemas con fotos que figuraban entre los premiados eran parte del ritual de cada año cuando se anunciaban los ganadores. Algo que nos lleva a preguntarnos si desde World Press Photo no se habrán endurecido las normas y los criterios para evitar este tipo de polémicas. Ante la duda, fuera.

Ya lo comentábamos hace tiempo: hemos entrado en una dinámica en la que toda foto está manipulada a no ser que se demuestre lo contrario. Ni presunción de inocencia ni leches: RAW y fotocopia compulsada del pasaporte y el bonobús por adelantado, o no nos creeremos nada.

Que añadir o eliminar elementos de la imagen no se puede hacer es evidente. Todo el mundo lo sabe, y aunque algunos lo intentan –de hecho el jurado mostraba su enfado por los fotógrafos que intentan colar cosas así-, cabe suponer que dan por hecho que, si les pillan, están fuera.

Algo que nos lleva a otra pregunta: las fotos descalificadas por este tipo de manipulación, ¿han sido publicadas en los medios? Si la respuesta es sí –que probablemente lo sea en muchos casos-, significa que tenemos un problema más allá de lo que pueda ocurrir en un concurso. ¿O acaso en las páginas de un periódico se puede pero lo feo es intentar colársela al jurado? ¿Por qué no se hace pública la lista de descalificados en plan escarnio público? ¿Qué demonios le pasa por la cabeza a un fotógrafo cuando elige la herramienta de clonar en Photoshop?

De todos modos el asunto peliagudo está en la edición de las fotos. ¿Dónde está el límite? Lo de los usos habituales que figura en las normas es muy bonito y muy de lavarse las manos, pero no significa gran cosa. Sin ir más lejos, una de las fotos premiadas de este año ha sido realizada con un iPhone y retocada con lo que suele ser habitual en Instagram (formato cuadrado, esquinas oscurecidas, contraste, luz cálida, quemar luces…), pero que aplicado a una foto en otro contexto seguramente a muchos les parecería un exceso inaceptable.

¿Si es con el móvil se puede pero con la cámara no? ¿No es un poco absurdo en 2015 seguir usando como referencia para los límites aquello que se podía y solía hacer en el cuarto de revelado? ¿Un revelado por zonas a lo Ansel Adams es correcto pero subir mucho los colores o las sombras no?

Las fotos ganadoras cambian (¿soy yo o da la sensación de que en los últimos años se buscan historias con una denuncia menos explícita y visualmente más amable?), los temas se repiten y suceden, pero seguimos sin encontrar respuestas a las preguntas que nos hacemos en cada edición.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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