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OpiniónEnfoque diferencial

Manipular es sólo un verbo

 
14
MAR 2011
La instantánea que esta semana publicamos en la serie "Con texto fotográfico" y que firma Daniel Ochoa de Olza ha vuelto a reabrir el debate de la manipulación entre mis colegas fotoperiodistas. Aunque en el fondo todos estamos más o menos de acuerdo en que esto de la manipulación no está bien, somos incapaces de alcanzar un consenso absoluto en la definición del concepto.

Unos dicen que si no se desnaturaliza la escena no es manipulación. Otros esgrimen que si la imagen no pasa por el ordenador no es manipulación. Hay quien recuerda que se ha manipulado toda la vida y sólo ahora nos preocupa este asunto porque nos estamos desquiciando. Les suena la historia, ¿verdad? Aunque volver a esto es liar una madeja que jamás ha estado desliada, hay ciertas cuestiones que pueden someterse a análisis.

Manipular con la cámara no está mal visto, pero hacerlo con el ordenador es como cometer el peor de los pecados

La primera versa sobre el recorte. Imaginemos una foto de grupo en la que decidimos obviar mediante el encuadre con la cámara a una persona situada en uno de los extremos. ¿Manipulación? Yo diría que no. ¿Y si ese reencuadre lo practicamos en el ordenador? Ya la tenemos liada.

Otro ejemplo. Pongamos por caso un mediocre atardecer, de esos que no son nada del otro mundo. Guardamos la foto en el ordenador y le damos -Photoshop mediante- un elegante tono dorado. Ya estamos manipulando. ¿Y si, en vez de ello, colocamos un filtro de gelatina en la óptica? ¿Estamos manipulando?

¿Y qué hay, por ejemplo, del desenfoque? ¿Utilizar una abertura de diafragma especialmente grande para desenfocar el fondo es menos lícito que aplicar un desenfoque gaussiano con Photoshop?

Cuestiones sin respuesta, intuyo, que me llevan a preguntarme si nos estamos dejando llevar -una vez más- por lo políticamente correcto. Y es que da la sensación de que mientras manipulemos con la cámara, no pasa nada, pero si lo hacemos con la ayuda de un ordenador, ojo, estamos cometiendo el peor de los pecados.

Es cierto que hay medios de comunicación tan estrictos con el retoque que hasta un ajuste de niveles lo consideran manipulación. Y quizás lo sea, ya que un ajuste hecho con un poco de mala idea puede ocultar elementos de la escena fotografiada. Pero no es menos cierto que si cerramos el diafragma lo suficiente, también podemos sumir en la oscuridad ciertas partes de la imagen.

Y eso que aún no hemos hablado del flash. ¿Darle un poco de volumen a un retrato mediante un fogonazo? Adelante. Pero basta con plantear la siguiente pregunta para encender los ánimos: ¿Por qué dejar una imagen perfectamente iluminada cuando la escena era más negra que un grillo disfrazado de Batman? ¿Acaso no es eso manipulación? Iluminar una escena, ¿es sólo un mal menor?

La manipulación es un acto inherente a la fotografía: manipulamos aunque no seamos conscientes de ello

Total, que por mucho que nos quejemos, no tenemos derecho a quejarnos. La manipulación es un acto inherente a la fotografía, un efecto secundario de disparar a 1/125 de segundo. Manipulamos aunque no queramos, aunque no seamos conscientes de ello.

Por supuesto, dentro de un tiempo volveremos a hablar de esto. Tal vez cuando en algún concurso fotográfico se descalifique a uno de sus participantes por un agresivo uso de las curvas, o tal vez cuando un fotoperiodista sea despedido por quitar del cuadro a un político incómodo.

Jamás se cerrará el debate de la manipulación en el ámbito fotográfico. Como decíamos al principio, no tenemos claro ni nosotros mismos cuáles son los límites de la manipulación. De hecho, lo único que podemos afirmar con total seguridad -y pleno consenso- es que manipular es un verbo.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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