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Entrevista
MANEL SORIA, ASTROFOTóGRAFO

"A veces me he preguntado qué estaba haciendo solo a media noche en un lago helado del Pirineo"

 
8
MAY 2012

Un trípode, una cámara y un cable disparador. Eso, robarle unas cuantas horas al sueño y alejarnos de la contaminación lumínica de la civilización nos permitirán adentrarnos en el fascinante mundo de la astrofotografía. Nos lo cuenta Manel Soria, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Industrial y Aeronáutica de Terrassa y auténtico experto en la materia. Capaz de viajar hasta la remota Isla de Pascua para poder fotografiar en condiciones la Vía Láctea, Soria nos desvela algunos de los aspectos que comentará el próximo 17 de mayo durante la conferencia que tendrá lugar en el CITM de la citada localidad barcelonesa.

Astrofotografía o paisaje astronómico. ¿Hay alguna diferencia entre estas dos denominaciones?

La astrofotografía consiste en captar imágenes de los cuerpos celestes: nebulosas, estrellas, galaxias... En los últimos años, gracias a las cámaras digitales, se han conseguido unos avances espectaculares en este terreno. Sin embargo, las fotografías hechas a través de un telescopio nos muestran objetos que están totalmente fuera de nuestra experiencia cotidiana.

Para el público en general terminan siendo simplemente figuras bellas que casi podrían ser una pintura abstracta. O una microfotografía. A pesar de su gran interés estético y científico, les falta lo que los editores gráficos llaman "sense of place": algún elemento visual que nos permita identificar dónde están y cuál puede ser nuestra relación con ellos.

El paisaje astronómico (o tal vez, con más propiedad, paisaje astrofotográfico) pretende captar el cielo integrado en el paisaje terrestre. Para ello debemos renunciar a los primeros planos espectaculares de cuerpos celestes, pero a cambio podemos recrear la emoción que nos produce el cielo estrellado en la naturaleza. Además, este tipo de fotografía permite que la gente adquiera consciencia del grave problema de la contaminación luminosa.

Foto: Manel Soria
Autorretrato de Manel Soria.

¿Por qué esta especialidad? ¿Es una vocación que te llega desde un lado más científico o viene de la rama de la fotografía?

Me fascina la fotografía de naturaleza. Todas sus ramas. Yo había fotografiado trazas de estrellas con diapositivas hace ya algunos años, pero quería llevarme a casa la sensación visual del cielo estrellado, con la Vía Láctea tal cual yo podía verla en el Pirineo aragonés.

El problema es que esto no era técnicamente posible. Había que elegir entre fotografiar el cielo con una montura ecuatorial, que compensa dicha rotación de la Tierra y deja las estrellas quietas, o fotografiar la Tierra aceptando que las estrellas quedaran como trazas. Sobre 2008 las cámaras digitales empezaron a permitir capturar las dos cosas al mismo tiempo, tal y como las vemos. Entonces se abrió un mundo nuevo.

En 2009 pude viajar a Chile y ver los cielos más claros del mundo, en Atacama y en la Isla de Pascua. Ese viaje fue decisivo para mí, y desde entonces he ido profundizando más y más en este tipo de fotografía, tratando siempre de encontrar escenas nuevas y lugares libres de contaminación luminosa.

Foto: Manel Soria

¿Los horarios y las localizaciones para conseguir esas fotos son tan duros como cabe suponer?

Bueno, digamos que es parte de la experiencia. A veces me he preguntado, por ejemplo, qué estaba haciendo a media noche yo solo en un lago helado del Pirineo. O hace unas semanas en La Palma, paseando de noche por la Caldera de Taburiente... que espero poder ver alguna vez durante el día. La respuesta, creo, es justo al revés: es esta fotografía la que me ha motivado para vivir momentos muy intensos en la naturaleza que, de otro modo, no hubiera vivido.

Así que es una especialidad para fotógrafos solitarios.

No necesariamente. De hecho, para moverse de noche por la montaña es una buena idea ir acompañado; yo siempre lo aconsejo. Pero cuando analizo mis fotos me doy cuenta de que las mejores casi siempre las he hecho estando solo. Supongo que necesito concentrarme completamente en lo que estoy haciendo para que me salga.

Foto: Manel Soria
Foto: Manel Soria

Hablabas antes de la contaminación lumínica. Tú que resides cerca de Barcelona, ¿cuántos kilómetros debes recorrer para que la luz de la ciudad no afecte a las tomas?

Me temo que desde el norte de Menorca, que debe estar por lo menos a 200 kilómetros de Barcelona, las luces se ven perfectamente. Hay que alejarse más, pero entonces aparecen otras ciudades. Desde el Pirineo, que sería un lugar fabuloso para este tipo de fotografía, por todas partes se ven las luces de las urbanizaciones que crecieron enormemente en los años de la locura especulativa. Claro que se pueden hacer fotos, pero siempre aparecen esos tonos anaranjados en el horizonte, que en verano estropean el centro de la Vía Láctea, la zona más bonita del cielo.

Hasta donde yo sé no hay ningún lugar en esta península donde la contaminación luminosa no sea un problema. Menorca es una buena localización, sobre todo la parte sur. Pero para poder saber cómo es la luz de las estrellas hay que ir por lo menos a La Palma, donde sí que se ha protegido el cielo de forma ejemplar.

Visto así es realmente complicado disfrutar de esta disciplina en toda su plenitud...

Yo propondría hacer un experimento: que una noche de verano se apagasen todas las luces públicas durante una o dos horas. Se ahorraría mucha energía, y la gente saldría maravillada a las calles de Barcelona o Madrid para descubrir la imagen del cosmos que durante miles de años ha acompañado a nuestros antepasados. Por eso nos emociona tanto ver un cielo estrellado. Nos retorna a la naturaleza de donde venimos, lo interpretamos como el regreso momentáneo a un paraíso perdido. Es precisamente esta emoción la que quiero capturar en mis fotografías.

Foto: Manel Soria
Foto: Manel Soria

Estoy pensando en la típica foto nocturna con las estrellas describiendo un círculo... ¿Hay alguna receta para conseguir un resultado bastante digno sin ser experto en la materia?

Yo empezaría por las trazas de estrellas. Con cualquier cámara réflex digital y un poco de imaginación podemos conseguir fotografías muy sugerentes. Es fundamental previsualizar la imagen, pensar dónde está la Estrella Polar y cómo se moverán las estrellas. Unos valores de exposición, para empezar a hacer pruebas, pueden ser diez minutos a 200 ISO y f5.6. Si queremos alargar más la exposición, puede ser conveniente hacer varias tomas y después combinarlas.

Foto: Manel Soria

¿Cuál sería el equipo básico para empezar con esta especialidad?

Para hacer fotografías de trazas basta con una cámara réflex normal, un trípode y un cable disparador. Sin embargo, si queremos capturar las estrellas y la Vía Láctea tal y como las vemos, entonces nos hará falta una cámara sensible y un angular luminoso. Esto cada vez es más asequible, pero sigue siendo caro. Yo recomendaría empezar por las trazas. Si nos gusta, podemos pensar en ir ampliando el equipo.

Es fundamental el cable disparador. Por alguna razón las cámaras no permiten hacer exposiciones de más de 30 segundos sin un cable (cosa que sí se podía hacer por ejemplo con una Nikon F de los años sesenta). Con las cámaras compactas actuales resulta difícil hacer este tipo de fotos.

Foto: Manel Soria
Foto: Manel Soria

Por todo lo que cuentas la llegada de la fotografía digital ha supuesto un gran paso adelante para esta disciplina.

Ha sido decisiva. Como te comentaba, ya son muchos los modelos de cámaras réflex que permiten tirar a 1.600 o 3200 ISO con una calidad razonablemente buena, mucho mejor que las diapositivas.

¿Hay esa típica foto que todo el mundo que se dedica a esto quisiera hacer?

La Vía Láctea. Más que fotografiarla, lo que yo creo que todo el mundo debería hacer en primer lugar es verla. Los meses ideales son los de verano. Merece la pena alejarse de las ciudades y verla como una especie de arcoíris de luz que va de extremo a extremo del horizonte. Es una experiencia inolvidable que la excesiva luz urbana nos ha robado.

Foto: Manel Soria

¿Qué consejo le darías a un principiante?

Un tema importante para este tipo de fotografía es tener presente que la noche siempre -o casi siempre- implica frío, sobre todo si vamos a estar mucho rato parados junto al trípode. Deberemos, por tanto, llevar ropa de abrigo adecuada si no queremos pasarlo mal. Esto es muy importante. Incluso en verano, si vamos a lugares elevados, no hay que olvidar nunca un buen anorak.

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