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Con texto fotográfico

"Los fotoperiodistas de la Transición actuábamos motivados por nuestro compromiso político" Manel Armengol

 
Foto: Manel Armengol
29
ABR 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La Transición española cuenta con algunas fotografías que hoy forman parte del imaginario común. Manel Armengol (1949) es el autor de una de esas instantáneas. El fotógrafo barcelonés corrió los riesgos propios de una época en que las libertades de expresión y prensa brillaban por su ausencia. Pese a que las imágenes se censuraron en España, vieron la luz en Estados Unidos, Alemania y Francia en las páginas de las más relevantes publicaciones.

Manel Armengol

En febrero de 1976, cuando hice estas fotografías de la manifestación pacífica en el Passeig de Gràcia [de Barcelona], hacía tan sólo unos meses que Franco había muerto. El aparato de censura seguía haciendo su trabajo, así que las libertades y los derechos básicos que tenemos hoy, como los sindicatos, las asambleas o las manifestaciones, estaban prohibidos.

Los fotoperiodistas de la época y la prensa en general estábamos absolutamente limitados por la amenaza del cierre del diario o el secuestro de la edición cuando se consideraba que la información era subversiva o podía atentar contra el régimen.

Por aquel entonces yo no trabajaba como fotógrafo para ningún medio, sino como periodista en colaboración con el diario Hoja del Lunes. Fui a la manifestación como periodista sensibilizado políticamente.

Como llegué tarde a la convocatoria, me dirigí directamente al punto más caliente, al frente de la manifestación, donde se encontraban los máximos representantes de la Assemblea de Catalunya, que agrupaba sindicatos, grupos políticos, asociaciones de vecinos y demás estamentos prohibidos y, por tanto, clandestinos.

En el cruce del Passeig de Sant Joan con la calle Provença protagonizaron una sentada pacífica mientras coreaban el lema [en catalán] 'llibertat, amnistia, estatut d'autonomia', a lo que la policía respondió disparando pelotas de goma y botes de humo, y cargando con las porras y las culatas de sus fusiles.

Ese día yo llevaba dos cámaras: una réflex con un objetivo fijo de 50 milímetros y una cámara de bolsillo de pequeño formato como soporte, ya que era frecuente que la policía te requisara los carretes o incluso te estrellase la cámara contra el suelo. No disponíamos de ningún tipo de identificación, ya que nos habría convertido inmediatamente en objetivo de la policía. Muchas veces tomábamos riesgos personales y otras tantas tuvimos que correr para salvar las fotografías.

Los fotoperiodistas usábamos nuestro propio equipo e intentábamos profesionalizarnos a base de colaboraciones en diarios y revistas, aportando información sobre problemáticas sociales y demás. Pero una de las mayores dificultades era conseguir que nuestras fotografías tuvieran relevancia o impacto en España.

Yo tuve que enviar al extranjero las fotografías que hice aquel día para que fuesen publicadas. Aquí, solamente Mundo Diario y algún otro medio con una tirada muy reducida publicaron un par de fotos muy pequeñas, y sólo al cabo de un año se publicaron ampliamente como un reportaje.

En cambio, los medios internacionales como The New York Times, Newsweek, Der Spiegel, Stern o Paris-Match se hicieron eco [de las fotos] inmediatamente. Los medios americanos y alemanes me enviaron copias y el pago correspondiente; jamás tuve respuesta por parte de los italianos.

Los fotoperiodistas de la época actuábamos en muchos momentos motivados por la voluntad y nuestro compromiso político, movidos por la necesidad de ser parte de un cambio social.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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