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Entrevista
MAITE CARAMéS, FOTóGRAFA

"Cuando le diagnosticaron un cáncer me pidió que la siguiese en ese viaje"

 
Foto: Maite Caramés
26
NOV 2014

Enfrascarse en una conversación sobre retrato, espacios, emociones e interpretación con Maite Caramés es como asistir una clase magistral sobre las posibilidades de la fotografía. Caramés se reunió con Quesabesde para desvelarnos qué hay detrás de algunos de sus trabajos y de su forma de afrontarlos. La autora de “Entre tú y yo”, un trabajo que pudo verse en el festival DOCfield>14 de Barcelona, revela su gusto por aquello que no es evidente e involucra al espectador constantemente, a la vez que nos acerca a una narrativa personal y surrealista pero llena de sentido.

En “Entre tú y yo” se da la circunstancia de que es la protagonista de la historia quien te propone documentarla. ¿Cómo te lo planteaste?

Es la primera vez que un trabajo me viene dado. Es un proyecto que se forja de la amistad: Valerie, la protagonista, es mi galerista, y en ese trayecto nos hemos ido conociendo y haciendo amigas. Hace un año y medio le diagnosticaron un cáncer, me lo comentó y al cabo de unos días me dijo que le gustaría mucho que la siguiese en ese viaje. No solamente en el hecho de documentar el cáncer, sino que, sin decírmelo, para ella suponía enfrentarse al miedo delante de la cámara, pues también es fotógrafa y conoce muy bien el medio. De alguna manera quería que hubiera constancia de aquello para sí misma.

Y yo me tiré a la piscina. No hubo un esquema previo. Empezamos con un retrato frontal, cuando aún no estaba en tratamiento, conservaba el pelo y estaba igual. Ésa fue la primera cosa de la que dejamos constancia, y las siguientes fotografías siguieron esa línea, fotografiando lo más tangible de la enfermedad.

maite caramés
Maite Caramés. | Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Hay que tener en cuenta que era un cáncer de pecho y que es algo muy femenino, aunque también lo pueden tener los hombres. Se da una pérdida de la feminidad que también queda reflejada en este trabajo.

"Lo que comenzó como una documentación del cáncer se convirtió en una fotografía más conceptual, más surrealista"

Antes del tratamiento le cortaron el pelo, y a partir de ahí empezamos a jugar: ella me dice que siente como que está cambiando un poco de identidad, le da la sensación de que se está convirtiendo en otros personajes. Se hincha, y una mañana la ropa no le va, tiene que ponerse una peluca, se ha de maquillar porque tiene muchas ojeras...

Reflexionamos sobre ello, y aquí es donde empiezan las puestas en escena, lo que comenzó como una documentación se convierte en una fotografía más conceptual, más surrealista. Ahondamos más en las emociones que en documentar el cáncer.

La carga subjetiva que se palpa en este trabajo parece provenir más de la protagonista que de ti misma.

Cuando llevábamos dos o tres sesiones nos dimos cuenta de que el trabajo nos estaba llevando hacia sus emociones, y eso es lo que ella quería. Ahondamos en cómo lo estaba llevando ella.

Por eso un día la fotografié con una bolsa en la cabeza. No por hacer una cosa estética, sino porque ese día tenía una erupción cutánea muy bestia y no quería que la cámara la registrara. Jugamos con esta fotografía, que es un autorretrato de ella, y creamos otro personaje.

Entre tú y yo

"Empezamos con un retrato frontal, cuando aún no estaba en tratamiento, conservaba el pelo y estaba igual. Ésa fue la primera cosa de la que dejamos constancia, y las siguientes fotografías siguieron esa línea, fotografiando lo más tangible de la enfermedad"

Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés

Utilizas muchas fotografías simbólicas.

Ahí soy yo. Este tipo de lenguaje, de simbología, lo tengo muy en la piel; está presente en éste y otros trabajos. Es un lenguaje más surrealista, y lo utilizo en un tipo de fotografía documental.

Da la sensación de que pretendes tender puentes entre la fotografía documental y la artística.

Muchas veces la frontera entre un tipo de fotografía y otra es intangible. ¿Por qué hay que poner etiquetas estrictas? No. Se puede reflexionar sobre el mundo íntimo, sobre la belleza, sobre la vida y la muerte de maneras distintas.

Por ejemplo: la última fotografía, donde aparece con la peluca, es la más pensada de todas. Ella me hizo prometer que si se recuperaba definitivamente, haríamos algo con la peluca, que para ella era muy importante. Le dije que podíamos enterrarla.

El proceso duró de primavera a primavera, y ella estaba como renaciendo, así que se me ocurrió que podíamos ir a Collserola [zona montañosa que delimita la ciudad de Barcelona] porque era un sitio muy exuberante y que simbolizaba la primavera. Caminamos mucho con todo el equipo y al final la colgamos de las ramas de un árbol.

Entre tú y yo

"El retrato muchísimas veces va ligado al espacio [...] En el caso de la enfermedad de Valerie, el espacio adquiere importancia porque es su mundo íntimo: su casa, su habitación, el hospital, su segunda residencia en París"

Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés

También hay en “Entre tú y yo” algunas fotografías más documentales que explican el proceso de curación de la enfermedad.

En la edición hay muchísimas más fotos en el hospital, pero esa parte fue la que menos nos interesaba. Dejamos constancia de aquello: una foto en la que ella está con la quimio, otra con la operación... Pero aunque teníamos muchas más, vimos que nos interesaba trabajar sobre las emociones y los estados de ánimo de Valerie.

Y hay pendiente un libro.

El proyecto fotográfico era una exposición que pudo verse en Principal Art durante el DOCfield>14. Posteriormente decidimos hacer un libro que presentamos al Photobook Dummy Award, también en el ámbito del DOCfield>14, y con el que quedamos finalistas.

Decidimos sumar fuerzas. Ella había hecho un diario personal durante un año, con escritos y autorretratos, y juntamos este diálogo, al que hace tan buena referencia el título. Se trataba de presentar su trabajo y el mío juntos, como un diálogo, que fuera más un viaje juntas que una documentación del cáncer.

Iba a salir ya, estaba en imprenta, pero lo hemos parado para introducir algunas mejoras. Además, lo vamos a presentar también a festivales, y hay una fundación de lucha contra el cáncer que está interesada en él.

"Me hizo prometer que si se recuperaba definitivamente, haríamos algo con la peluca [...] El proceso duró de primavera a primavera, y ella estaba como renaciendo, así que se me ocurrió que podíamos ir a Collserola [...] Caminamos mucho con todo el equipo y al final la colgamos de las ramas de un árbol"

Foto: Maite Caramés

El retrato está muy presente en toda tu obra, y en él pareces darle mucho protagonismo al espacio donde retratas.

Para mí es importante. El retrato muchísimas veces va ligado al espacio. El tipo de retratos que hago siempre tienen que ver con lo que hace la persona: puede ser un artista o podemos adentrarnos en una enfermedad. En el caso de la enfermedad de Valerie, el espacio adquiere importancia porque es su mundo íntimo: su casa, su habitación, el hospital, su segunda residencia en París. Esto lo podríamos llevar a otros trabajos.

Se trata de un espacio vital donde aparentemente no pasa nada.

Exacto. No es tanto aquello que haces, es algo más vital. Pero también he hecho retratos que tienen que ver con el medio profesional, aunque normalmente sí tienen que ver más con algo propio del personaje, algo íntimo.

"Despertares". | Foto: Maite Caramés

¿Qué buscas en esa intimidad de las personas?

Creo mucho en las emociones, en la parte psicológica de las personas. Se trata de ahondar ahí, de reflexionar sobre esas emociones, esos sentimientos.

El cuerpo femenino también es capital en tus retratos.

La verdad es que el tema de la mujer me es mucho más fácil, me es más accesible que el cuerpo del hombre, aunque también hago fotografías con hombres. Hice un trabajo que se llamaba “Despertares” en el que todo son mujeres. En realidad es como si fuera yo la que está ahí. Utilizo a otras mujeres en vez de hacerme autorretratos, pero en realidad estoy hablando de mí, hablo de las distintas fases que pasa una mujer desde que nace hasta que muere, pasando por la adolescencia o la mujer adulta.

En definitiva, para tratarlo a este nivel me es mucho más fácil porque conozco mucho mejor el cuerpo femenino que el masculino.

"Me regalaron ese sofá que había pertenecido a una fotógrafa y me hicieron prometer que haría fotos de desnudo con él [...] Me pasó que vinieron muchas más mujeres porque a los hombres os da como más vergüenza"

Foto: Maite Caramés

¿Cuánto hay de espontaneidad y cuánto de preparación en estos retratos?

Depende del trabajo. En “El libro secreto” me regalaron ese sofá que había pertenecido a una fotógrafa y me hicieron prometer que haría fotos de desnudo con él. “Ausencia”, por ejemplo, es un relato ficticio. Yo siempre ahondo en sentimientos y emociones, y lo que quise es plasmar a alguien que de alguna manera se había ido de mi vida. Tenía la necesidad de explicarlo. Un buen día en casa había un abrigo rojo que me había dejado una amiga, lo puse en una silla y decidí de una forma muy espontánea jugar con la ausencia.

"Creo mucho en las emociones, en la parte psicológica de las personas. Se trata de reflexionar sobre esas emociones, esos sentimientos"

Todo comenzó con la espontaneidad de un momento que me sugiere algo, y luego construyo la imagen. En este caso me creé un pequeño guion un poco cinematográfico con un personaje. Decidí que la acción pasaba en mi casa y que éste desaparecía creando una incógnita en el relato.

Los espacios vacíos son otro rasgo característico de tu trabajo.

Siempre me ha interesado el espacio, pero con la huella humana. Otra cosa que me interesa mucho aparece en dos trabajos: “Ausencia” e “Historias sin retorno”. En ellos, la mayoría de las fotografías son de espacios. Hablan de esos momentos en que no sabes qué ha pasado. Son como esos fotogramas en una película en los que te preguntas qué ha pasado antes y qué va a pasar después.

Ese interrogante que genera el instante que está a caballo entre un momento y otro me fascina. Tú y yo estamos aquí ahora y nos hacen una foto: ¿qué ha pasado entre nosotros? ¿Por qué nos conocemos? ¿Se han hecho amantes? ¿Son amigos? ¿Le está haciendo una entrevista? Y no sabes lo que va a ocurrir después. Es precisamente ese intervalo en que no sabes exactamente qué está pasando lo que me parece muy interesante.

Para mí es muy divertido no cerrar las imágenes, porque no significan lo mismo para mí que para cada espectador. Son imágenes que evocan momentos y que te dejan un poco en el clímax, como en una película.

Ausencia

Es un relato ficticio [...] Quise plasmar a alguien que de alguna manera se había ido de mi vida. Tenía la necesidad de explicarlo. Un buen día en casa había un abrigo rojo que me había dejado una amiga, lo puse en una silla y decidí de una forma muy espontánea jugar con la ausencia"

Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés

¿Cómo crees que encaja o interpreta el espectador temas documentales tan personales como éstos?

La mayoría de imágenes que realizo son abiertas. Me gusta mucho no cerrar las fotografías al espectador. Quiero que lo que yo he interpretado, tú lo interpretes de otra manera. Que venga otro y vea algo diferente.

¿Eres como una espectadora más?

También le he dado un sentimiento a la historia, aunque para ti a lo mejor no es lo mismo. Podrías imaginar que esos zapatos colgados en el balcón [fotografía que aparece en “Ausencia”] son porque alguien se ha suicidado, y para mí se está tomando un gin-tonic en la terraza de abajo.

En “Historias sin retorno”, además de jugar con los espacios, juegas con el momento que hay entre los instantes decisivos.

Todo viene de ideas que me vienen a la mente, historias que oigo, sensaciones que tengo o cosas que me han pasado. Todos nos encontramos con momentos en que nos ocurre algo y no podemos volver atrás. Me interesaba mucho buscar esto.

En “Historias sin retorno” quería retratar el no retorno de algo. Creo que todos tenemos un no retorno en las diferentes etapas de nuestra vida: se acaba un amor, un trabajo, una manera de vivir, una discusión con alguien que conlleva no volver a tener la misma relación que tenías y lo cambia todo, un viaje… algo de lo que no hay una vuelta atrás. Justamente quería retratar eso, buscar imágenes que dieran la sensación de que no se puede volver atrás.

Historias sin retorno

"Todos tenemos un no retorno en las diferentes etapas de nuestra vida: se acaba un amor, un trabajo, una manera de vivir, una discusión con alguien que conlleva no volver a tener la misma relación que tenías… [...] Quería retratar eso, buscar imágenes que dieran la sensación de que no se puede volver atrás"

Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés
Maite Caramés

¿Qué importancia tienen los detalles en tu fotografía?

Formalmente siempre tienen algo más que añadir. Yo he estudiado Historia del arte. Creo que son cosas que se quedan y que luego hacen que la escena sea más potente.

Las atmósferas juegan también un papel importante en tus fotos.

El tema de las atmósferas es básico. Con la fotógrafa Paola de Grenet hicimos “Yo solo”, un trabajo interesante en el que hablábamos de personas que no tienen pareja y viven solas. Les hacíamos un par de preguntas: en qué momento se sienten más solos y en qué momento desearían estar en compañía. Y luego les retratábamos según su respuesta.

Una chica que aparece retratada en la cama dijo que se sentía más sola después de soñar, así que nos fuimos a las ocho de la mañana a su casa, con ella aún en pijama, buscando ese momento. Luego le preguntamos en qué instante estaba mejor sola y la poníamos con sus libros, un momento como muy intelectual y de recogimiento.

"Una chica nos dijo que se sentía más sola después de soñar, así que nos fuimos a las ocho de la mañana a su casa, con ella aún en pijama, buscando ese momento"

Foto: Maite Caramés

¿Cómo buscas personajes para encajarlos en historias que no son sobre ellos sino sobre ti?

De alguna manera es como si te engatusara a ti ahora para algo. Hay algunas veces en que son amigos, como el del sofá [para fotos de desnudo mencionado antes], que me pasó que vinieron muchas más mujeres porque a los hombres os da como más vergüenza. Pero en el caso contrario es mucho más fácil entablar una conversación: estoy haciendo esto y me apetecería un montón, me encantaría trabajar contigo. Es una manera espontánea de decirle que si le apetece, pues adelante.

"Quiero que lo que yo he interpretado, tú lo interpretes de otra manera. Que venga otro y vea algo diferente"

También hay mucha gente con quien ya había trabajado, y luego repito. Lo hago mucho como un juego. Por ejemplo: por un contacto conocí a una chica que le habían dejado una Hasselblad y quería aprender a usarla. Estábamos fotografiando algo en el suelo y aparecían sus pies, y de repente debajo del pantalón le asoma un tatuaje donde ponía “estrellas”.

Cuando le pregunté por él, me dijo que era un texto de Herman Hesse que habla sobre la soledad y que empezaba aquí y acababa aquí [Caramés se señala desde la nuca hasta los pies]. Le dije que me encantaría hacerle unos retratos, y no puso ningún problema. La acabé liando, porque no la conocía de casi nada y me la llevé a Collserola, donde hicimos una segunda parte en una casa. Fue todo como muy honesto.

¿Por qué en medio formato?

Porque trabajo de una manera pausada. Trabajo en digital para muchos curros, pero no es una cámara con la que me sienta cómoda. En cambio, en medio formato [analógico], sí. Lo agradecí mucho para el trabajo de “Entre tú y yo”, porque en vez de mirar la pantalla y repetir la imagen otra vez, y otra, y otra… con el analógico piensas más. Encuadro bien, hago dos o tres fotos… y con esto acabo.

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