Crónica

MadridFoto: mucho Madrid, mucha foto

 
8
JUN 2012
Eduardo Parra   |  Madrid

Cuando llegamos a las naves de Matadero Madrid que dan acceso tanto a MadridFoto como a PHotoEspaña los corrillos de asistentes que se forman en el patio son considerables. Ante tal afluencia de público, uno no sabe si el éxito se debe a PHotoEspaña y su exposición colectiva "Nuestro trabajo nunca acaba" o si es MadridFoto quien se lleva la palma. Hasta que no cruzamos una de las dos puertas somos un mar de dudas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero teniendo en cuenta que MadridFoto comparte sede prácticamente pared con pared con un pedacito de PHotoEspaña, el juego de buscar las diferencias entre el joven festival y el veterano certamen es casi preceptivo. Aun siendo conscientes de que MadridFoto tiene unos objetivos que distan mucho de los de PHotoEspaña, el primero es también parada obligatoria. Y a juzgar por el número de visitantes -visitantes profesionales, eso sí- que atisbamos ayer, el público está en eso de acuerdo.

MadridFoto juega en otra liga y no tiene más ataduras que las que el mercado impone: si quieres vender, ofrece lo mejor. Con unas líneas de actuación bien definidas, la más coqueta de las ferias fotográficas se ha preocupado en esta cuarta edición por adaptarse a los tiempos: un nuevo escenario más pequeño en el Matadero Madrid (ni ifemas ni palacios de los deportes) y la misma filosofía de siempre: MadridFoto, una feria para el visitante.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Tanto el ojo entrenado como el simple amante de la imagen fija, sea o no fotógrafo, pueden disfrutar aquí de lo lindo. MadridFoto fue -y así se han encargado de explicarlo sus organizadores en todas y cada una de las ruedas de prensa que han precedido las anteriores ediciones- diseñada para el visitante. Paseo, disfrute, coloquio. Y en esta cuarta edición, lejos de caer en la pereza, rendirse ante los estragos de la crisis o simplemente creer que la fórmula del éxito es tan simple como repetir lo que ya se hizo la última vez, las cosas han mejorado.

Este año MadridFoto, como no podía ser de otra forma, se ha apretado el cinturón. Menos galerías (29) al compás de un menor presupuesto. Pero ello no ha hecho mella en la calidad de su oferta. Trabajos como el de Catherine Balet en la Polka Galerie dejan al visitante sin aliento, mientras el retrato del magistrado Carlos Dívar a cargo de Christian Courrèges nos arranca media sonrisa. Adonis Flores en la cubana Galería Habana o Fernando Bayona en la galería Kir Royal destacan especialmente en una edición en la que todos los tópicos y dichos posibles, desde los que relacionan la magia con el talento hasta los que explican cómo derramar las esencias de un tarro abierto, son aplicables.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Con una entrada de 9 euros (6 en tarifa reducida), el mayor contratiempo que uno puede sufrir en MadridFoto es dejarse cosas por ver o no descubrir dónde sirven el café (búsquenlo en el extremo más extremo de la feria, por cierto, junto a la salida de emergencia).

Sus puertas permanecerán abiertas hasta este domingo a las 20:00 horas para intentar cumplir su misión original: acercar a todos la fotografía y fomentar el coleccionismo fotográfico. Después cerrará sus puertas hasta una hipotética quinta edición que, a juzgar por los comentarios de los visitantes cazados al vuelo durante el día de ayer, estará más que justificada.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

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