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Con texto fotográfico

"Habla consigo mismo para no olvidar su lengua, el chemehuevi" Lynn Johnson

 
Foto: Lynn Johnson
30
AGO 2012
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter

Una lengua desaparece cada 14 días, y se calcula que dentro de un siglo casi la mitad de los 7.000 idiomas con los que cuenta hoy la humanidad se habrán esfumado junto con todo el conocimiento y las connotaciones culturales que atesoran. Nos lo recuerdan desde National Geographic, revista para la cual Lynn Johnson retrató a uno de los dos últimos hablantes del chemehuevi. La fotoperiodista ha viajado por todo el planeta para documentar con su cámara la agónica realidad de estas hablas minoritarias.

Lynn Johnson

Esta imagen pertenece a un reportaje que me encargó National Geographic acerca de los idiomas del mundo en peligro de desaparición. En ella vemos a Johnny Hill Jr., uno de los dos últimos hablantes de chemehuevi, nombre con el que también se conoce a la tribu nativa americana a la que pertenece. Fue el único de trece hijos que creció con su abuela, que era una 'pura sangre'. Al morir ella, Johnny fue rebautizado con su nombre tradicional: Undokurum, que significa 'color marrón', como la piel de uno mismo.

Aunque creció inmerso en la estricta fe pentecostal y alejado de las tierras tradicionales de los chemehuevi, en Havasu (Arizona), Johnny Hill Jr. porta la memoria y la integridad de su tribu. Uno de los recuerdos que con más vehemencia conserva es el de su abuela acompañándole varias millas para ir desde su granja hasta la escuela. Al conocer únicamente el idioma de su tribu, Johnny se sentaba al final de la clase para protegerse de una lengua que no entendía y el resto de niños se mofaban de él para enzarzarse luego en peleas a puñetazo limpio.

Con el tiempo aprendió inglés y se integró en la cultura de la comunidad. Mientras su abuela llegaba a los 102 años de edad, Johnny erró por varios matrimonios y multitud de trabajos: operario en la industria del algodón, soldador, operador de equipos pesados, granjero y miembro del consejo tribal, entre otros. Pero en cada paso de su camino recordaba su lengua.

En la actualidad, y con 56 años a sus espaldas, Johnny vive solo. Explica que 'hablo conmigo mismo para recordar. No en voz alta, sino en silencio y en el corazón. Es difícil recordar palabras si no hay nadie con quien hablar. Es como un pájaro que pierde sus plumas, ve cómo el viento se lleva una? y allí acaba todo: otra palabra olvidada. Algunas personas dicen querer aprender mi lengua y yo les invito a venir para enseñarles, aunque sólo sea una palabra al día. Pero al final nunca viene nadie.'

Trabajar para National Geographic siempre te proporciona una oportunidad única para aprender cosas de nuestro mundo y sus culturas de una forma meditada y creativa. Lo que más me sorprendió fue el hecho de que las lenguas están desapareciendo a una velocidad mayor que las especies animales.

La fotografía es mi idioma. Tiene el poder de influenciar y de salvar vidas. Muestras las imágenes al mundo y esperas que alguien las 'escuche'. Es la única manera de compartir historias, y el hecho de que hoy en día tantísima gente esté inmersa en la fotografía digital me anima a pensar que muchos verán en la lengua no sólo un medio de información, sino una herramienta con la que compartir.

Para llevar a buen puerto esta serie tuve que sortear ciertas dificultades: desde las típicas complicaciones en los viajes hasta el hecho de tener que trabajar con dos y tres intérpretes a la vez. Encontrar un encuadre que tuviera significado, contenido y poesía era la parte más delicada.

En esta foto Johnny Hill Jr. está de pie en su jardín. Yo disparé desde la sala del consejo tribal, justo enfrente de los retratos de las ganadoras del concurso de belleza Miss Colorado River Reservation Princesses y junto a una pluma de águila que había sido entregada a Johnny por su contribución a mantener vivo el chemehuevi.

Cada proyecto es importante, ya sea un encargo de un día o una serie que puede tardar meses y años en completarse. Para llevar a cabo un buen trabajo hay que enamorarse de él. Sólo de este modo se siente uno lo suficientemente comprometido como para servir a la historia, al lector y a la propia integridad como persona creativa. Me gusta que las personas vean, que aprendan, que no miren hacia otro lado. Y más importante aún: que se sientan movidas a actuar a su manera en su propio mundo para que su comunidad sea un lugar mejor.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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