• De cada diez fotógrafos, cinco son la mitad
  • Feliz 2010
OpiniónContando píxeles

Mucha literatura y poca ciencia

 
15
DIC 2008

Hace unas semanas se produjo un notable revuelo entre los habituales parroquianos del sector. La gente de DxO, una conocida compañía dedicada al desarrollo de programas de análisis y optimización de imagen, había creado una página web con los resultados de todos sus estudios.

Un completo y pormenorizado aluvión de datos basado en pruebas realizadas directamente a partir del fichero RAW que incluye un ranking con las notas obtenidas por todas las SLR y compactas que, a día de hoy, se atreven con este formato.

Los resultados que DxO ha publicado a partir de archivos RAW han sido acogidos por muchos como la panacea definitiva

Más allá de alguna que otra sorpresa -luego vamos con ello-, en general los resultados mostrados en DxOMark, que así se llama la página, se mueven dentro de lo previsible. La Nikon D3 y la D700 obtienen la mejor nota gracias al excelente rendimiento de su CMOS de formato completo. Justo después se colocan la Canon EOS-1Ds Mark III, la recién llegada EOS 5D Mark II y la Sony A900.

Pero no pretendo ahora entrar en el cansino o espinoso tema de si tal o cual modelo tiene los fotodiodos mejor puestos que el resto, ni mucho menos cuestionar la -posiblemente- impecable precisión científica aplicada en el desarrollo de estas pruebas, sino analizar las curiosas reacciones que se han producido a su alrededor.

En este sector hay mucha literatura y poca ciencia, me decía hace no mucho una de las personas que en España más sabe de las interioridades técnicas de la fotografía digital. Y la verdad es que, pese a que un servidor en su momento tiró por eso de las letras y aporrear teclados en lugar de ponerse la bata blanca y jugar con fórmulas matemáticas, cierta razón no le falta.

En este sector hay mucha literatura y poca ciencia, me decía una de las personas que más sabe de fotografía digital

Tal vez por eso, cuando DxO publicó todos aquellos resultados llenos de gráficos, colores, porcentajes y números, muchos los acogieron como la panacea definitiva. La prueba que llevaban meses esperando para demostrar lo que, de hecho, ellos ya sabían: que su compacta de 500 euros, su réflex de gama media o los 2.400 euros que se habían gastado en aquel cuerpo eran la mejor inversión posible.

Ya no se trataba de una subjetiva prueba de campo basada en la experiencia y los conocimientos de quien la emprende. Ni siquiera había que echar mano de la siempre discutible observación y comparación de los resultados en la pantalla o sobre el papel.

Por fin, los fríos números obtenidos a partir de inmaculados archivos RAW iban a aclararnos toda la verdad, y de paso zanjar cualquier discusión sobre si tal o cual cámara es mejor que el resto. ¿O no?

Tras un primer momento de entusiasmo mundial, comenzaron a surgir los primeros escépticos, incluso desde el lado de la ciencia. De acuerdo, comentaban, esta cámara es imbatible al trabajar en RAW, o al contrario, sus resultados son lamentables.

La asepsia de estos análisis de archivos RAW es incuestionable, pero su utilidad real no tanto

Pero, ¿qué ocurre con ese porcentaje de usuarios que sólo tiran una foto en RAW los domingos o vísperas de festivo? ¿Y los fotoperiodistas abonados a la urgencia del JPEG o quienes acaban de comprarse su primera SLR y no quieren liarse -por ahora- más de la cuenta?

La asepsia de estos análisis de los RAW es incuestionable, pero su utilidad real no tanto cuando, como es sabido, los resultados procesados en JPEG pueden no estar a la altura de las circunstancias e incluso dar una sorpresa. Claro que el rendimiento primigenio de la cámara es interesante, pero en muchas circunstancias no es suficiente.

¿Quieren una prueba? Ciñéndonos a los datos expuestos, resulta que la Olympus E-3 es sólo un poco mejor que la Nikon D40, y la EOS 350D de Canon le da un buen repaso a la Leica M8. Ah, claro, que aquí sólo estamos hablando de sensores. Porque, aunque la ventaja del laboratorio es que podemos permanecer ajenos a todas esas influencias externas que restan credibilidad a los plumillas y literatos, por el camino también se quedan algunos de los datos más importantes de una cámara.

A muchos fotógrafos les da igual que el RAW de una cámara sea perfecto si su visor es un pozo negro

Y es que, para muchos fotógrafos, que el RAW de una cámara roce con indecencia la perfección les puede dar absolutamente igual si luego, al poner el ojo en el visor, aquello es un pozo negro.

O si las ráfagas no son suficientemente rápidas, el enfoque deja mucho que desear o el cuerpo no parece capaz de resistir una ligera caída. Puede que haya quien esté dispuesto a renunciar a un rango dinámico monstruoso si se cumplen todas estas otras condiciones.

Si las cámaras fueran para trabajar bajo unas condiciones óptimas y controladas, o si sobre el sensor recayera el 99% de la responsabilidad, posiblemente no haría falta salir del laboratorio y mezclarse con el ruido y el tumulto de los escaparates. Pero como no es así, de vez en cuando habrá que mancharse la bata blanca.

Pero lo más surrealista de todo es que pocas horas después de que los resultados se publicaran ya se echó por tierra una de las grandes esperanzas suscitadas en torno a esta metodología.

En el fondo, las cifras están ahí para que cada uno las interprete a su gusto y acabe confirmando su teoría inicial

¿Se imaginan poder escudarse tras frías fórmulas matemáticas y gráficos de colores para no tener que volver a soportar chorradas sobre si estamos a sueldo de Canon, Sony, Nikon, Airis o Moscú?

Pues me temo que no va a ser posible. Y no por todas esas especificaciones que aquí se obviaban y que podían ser decisivas, sino porque cuando alguien tiene una teoría rara vez va a permitir que los números se la cuestionen.

Así que no sufra si la cámara de sus amores ha quedado en una pésima posición en este ranking. Los datos y las cifras están ahí para que cada uno las interprete a su gusto y acabe confirmando su teoría inicial.

Rebusque bien o espere a que alguien lo haga por usted, que seguro que hay algo en lo que esa marca que idolatra supera a las demás. ¿Ve? La ciencia confirma lo que su fe ya le decía.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

Fuentes y más información
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar