Dossier

Lightpainting: fotografiando con linternas, láseres y pirotecnia

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Una buena localización, algo de imaginación y una o varias fuentes de luz artificial son suficientes para adentrarse en esta subdisciplina de la fotografía nocturna

Foto: Carles Calero
16
OCT 2013

Una vez me preguntaron que por qué me dedicaba a la fotografía nocturna y al lightpainting. Mi dedicación a la fotografía de forma profesional ha pasado por varias disciplinas (eventos, viajes, reportajes, espectáculos y docencia), pero ninguna de ellas ha despertado nunca en mí lo mismo que el lightpainting.

Encontré la respuesta buceando entre mis recuerdos de infancia. Cuando de muy pequeñito pintarrajeaba las paredes de mi cuarto con lápices de colores formando grandes –o al menos así es como las veía yo- creaciones pictóricas. Cuando al cabo de algunos años iba a explorar sitios desconocidos con mi pandilla de amigos viviendo miles de aventuras repletas de emociones y adrenalina. O incluso ya más tarde cuando me adentré en el mundo de la fotografía, por aquel entonces aún exclusivamente analógica y con tempos muy diferentes a los del formato digital.

Foto: Carles Calero

Pero, ¿qué es el lightpainting? Englobado en una subdisciplina de la fotografía nocturna, se trata de una técnica de larga exposición en la que para iluminar y colorear una escena se usan diferentes herramientas que emiten luz: desde linternas de diferentes intensidades y temperaturas de color (LED para obtener luz fría, por ejemplo, o tungsteno y xenón para jugar con luces cálidas) hasta flashes, pasando por láseres, pirotecnia, fuentes de luz RGB, hilos luminosos, cajas de luz, pantallas de móviles… En fin, cualquier artilugio -incluso de elaboración casera- que emita luz puede servirnos para crear multitud de efectos.

El color reflejado en la escena dependerá obviamente del balance de blancos que tengamos configurado en la cámara, así como de la temperatura de color de la fuente, que podremos alterar con geles, papel de celofán, bolsas, filtros o globos, entre otros. Múltiples recursos que nos abren las puertas a una amplia gama cromática y de texturas.

El material

Como puede adivinarse, el material necesario para trabajar en esta disciplina es relativamente barato, y esto se agradece en los tiempos que corren. Más allá de la cámara y las mencionadas fuentes de luz, cabe mencionar otros accesorios igualmente básicos.

Foto: Carles Calero
Foto: Carles Calero

Cualquier artilugio -incluso de elaboración casera- que emita luz puede servirnos para crear multitud de efectos

Puesto que recurriremos a exposiciones largas, el trípode es obviamente muy importante, aunque siempre podemos apoyar la cámara en un lugar estable. Como siempre en estos casos, lo importante es que ésta no se mueva durante la exposición.

El disparador remoto es también fundamental, ya que junto al modo bulb o B de la cámara nos permitirá mantener el obturador abierto durante el tiempo que dure la toma sin que se perciban trepidaciones en ella.

La técnica

Encuadrar con poca luz es una tarea difícil. Lo más recomendable es que nos ayudemos de una linterna más o menos potente en función del área que queramos abarcar.

También utilizaremos una linterna o un puntero láser a la hora de enfocar. Creamos así una zona de contraste que ayudará a nuestra cámara a dejar dentro de foco el sujeto principal de la escena. Además del autofoco, otra técnica útil en estos casos es la de la hiperfocal, y si nuestra cámara lo permite, podemos servirnos de la previsualización y el zoom en pantalla para enfocar manualmente.

lightpainting carles calero
Foto: Carles Calero
lightpainting carles calero
Foto: Carles Calero

Una vez tengamos el encuadre deseado y el enfoque bien afinado, podemos hacer varias tomas de prueba (el famoso método del ensayo-error) para ver la cantidad de luz que le damos a cada parte del encuadre y que la fotografía nos quede como teníamos pensado. En este sentido, habrá zonas que querremos dejar en sombra y otras que iluminaremos más o menos intensamente.

El tiempo de exposición lo calcularemos igual que en fotografía nocturna cuando haya una luz ambiental que queramos captar, o bien utilizaremos el modo B de la cámara mientras estemos iluminando las diferentes zonas de la escena. Nosotros mismos desbloquearemos el disparador remoto para poner fin a la exposición.

Making of de "True Romance", uno de los últimos trabajos en los que ha participado Calero.

Utilizando iluminaciones sutiles con una simple linterna podremos dar un toque de color a un paisaje para añadirle una nota de distinción. También podemos optar por técnicas más sofisticadas mezclando diferentes fuentes de luz con los utensilios antes mencionados.

En función de la potencia lumínica de la fuente haremos la fotografía con diafragmas más abiertos (desde f3.5 hasta f6.3 para fuentes poco intensas) u optaremos por diafragmas más cerrados (f8 o f11 para fuentes más potentes, como por ejemplo pirotecnia) con el fin de no quemar la toma.

Foto: Carles Calero
Foto: Carles Calero

El lightpainting es la fusión perfecta entre fotografía y pintura, pudiendo mezclar paisaje, abstracción, geometrías, caligrafías, grafitis de luz, escenografías...

Si mezclamos fuentes de diferentes intensidades, como por ejemplo una linterna de baja potencia y algo de pirotecnia, tendremos que utilizar un diafragma más cerrado, adecuado para la fuente de luz más potente con el objetivo de no sobreexponer la imagen. Aquello que vayamos a iluminar con la fuente de luz más débil deberemos exponerlo durante más tiempo para conseguir una exposición correcta de ambos elementos.

Partiendo de este abanico de posibilidades, el lightpainting es la fusión perfecta entre la fotografía y la pintura, pudiendo escoger o mezclar varios estilos como paisaje, abstracción, geometrías, caligrafías, grafitis de luz… o escenografías y creación de personajes, mi especialidad.

Escenografías: rizando el rizo

Una sesión de escenografía constituye todo un reto para nuestra imaginación. La creatividad no sólo tiene que estar en la iluminación, sino que hay que recrear una situación con unos personajes, con su estilismo y su maquillaje, además de dar con la localización que nos ayude a transmitir nuestra idea.

Foto: Carles Calero

En la última sesión que he organizado han participado una docena de personas (seis modelos, dos maquilladoras, tres fotógrafos y una operadora de vídeo) para hacer una adaptación de la película “Bitelchús” (de la que muy pronto aparecerá publicado el making of aquí).

Una de las imágenes del trabajo "Bitelchús", adaptación de la conocida película. | Foto: Carles Calero

A la vista de trabajos como éste, y retomando la pregunta que encabeza este artículo, bien podría decirse que aquellos lápices de colores han sido sustituidos por linternas, geles y diferentes herramientas luminiscentes. No es lo mismo que la fotografía de antaño, pero al menos el lightpainting no es inmediato y hay que esperar ni que sean unos minutos para poder ver el resultado final. Un regreso a unos tiempos en los que la fotografía era más lenta.

Carles Calero es uno de los fundadores del proyecto TERRAdeNINGU.com e imparte talleres de fotografía.

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