Crónica

Aventura, fotografía y deseo

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“La llamada del puma” recoge el viaje de 15 meses del fotógrafo Andoni Canela junto a su familia a lo largo de todo el mundo

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Canela, durante la presentación del libro el pasado jueves.
26
OCT 2015
Iker Morán   |  Barcelona

Aventura, libro e incluso fotografía son palabras que en los últimos años parecen haber perdido parte de su valor, asegura Albert Pedrol, uno de los fundadores de la librería barcelonesa Altäir. Cualquiera puede hacer fotos, editar un libro e incluso hablar de aventura, pero solo cuando tienes delante un auténtico libro de fotografía y viajes eres consciente de que alcanzar y combinar esos tres ingredientes no es tan sencillo. Requiere tiempo, paciencia, kilómetros, profesión…

Meritxell Margarit añade algo más a la receta: deseo. “Si deseas algo, hazlo así de sencillo.” Fue así como surgió “Looking for the wild”, un viaje que llevó al fotógrafo Andoni Canela alrededor del mundo con su familia –Meritxell es su pareja- a lo largo de 15 meses en busca de algunos de los animales más fascinantes del planeta.

“La llamada del puma”, que la semana pasada se presentó en la librería Oryx de Barcelona y ya se puede comprar en algunos comercios, es la obra que recoge esta aventura en mayúsculas que tuvo también su seguimiento en Quesabesde. El cambio de nombre respecto al proyecto inicial tiene mucho que ver –según explicaron los protagonistas- con esa idea del deseo como motor del viaje.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Canela junto a Meritxell Margarit y Unai, el hijo mayor de ambos.

Unai, el hijo mayor de la pareja, fue lo primero que dijo cuando surgió la idea del viaje: quería ver un puma. Y no solo lo vio –muchos, en realidad-, sino que aquella llamada se convirtió en el título de esta obra a medio camino entre un libro de fotografía, un álbum familiar y un anecdotario de un viaje increíble.

Y es que además de Andoni y Meritxell –que se ha ocupado de los textos- los dos hijos forman parte de esta historia. Basta escuchar a Unai relatar sus aventuras con canguros, elefantes o ciclones para que se disipe cualquier duda al respecto: el mundo y los viajes son el mejor colegio posible.

“Ahora el puma ya no es mi único animal favorito”, bromea mientras recuerda que en el camino también se quedó sin cámara en medio de una tormenta y cómo, puestos a elegir entre estar en la playa en Hawái o esperando horas en la Antártida para sacar una foto de un pingüino, se queda con lo segundo. Y tiene menos de diez años, pensábamos todos en voz baja en aquel momento mientras mentalmente intentábamos recordar la última aventura que habíamos vivido.

la llamada del puma
Foto: Andoni Canela
la llamada del puma
Foto: Andoni Canela
la llamada del puma
Foto: Andoni Canela

Y es que, si los libros de fotografía buenos son aquellos que incitan a coger la cámara y viajar, “La llamada del puma” sin duda lo es. Canela, veterano y reconocido fotógrafo de naturaleza –aunque él opta por definirse como fotoperiodista- reúne en esta obra de más de 270 páginas un recorrido fotográfico por algunas de las especies animales más fascinantes del planeta: el bisonte en América del Norte, los pingüinos de la Antártida, el elefante africano…

¿Es cuestión de suerte poder ver y retratar estos animales? Canela se corrige a él mismo al usar esta palabra. Y es que, como cualquier fotógrafo de naturaleza sabe, es cuestión de suerte si andas por la selva a las cinco de la mañana buscando precisamente eso: suerte. 15 meses, miles de kilómetros, esperas y búsquedas de la mejor luz o de ese animal que no se deja ver.

Pero a veces todo está mucho más cerca, señalaba el fotógrafo asegurando que una instantánea de una manada de más de una decena de lobos en los Picos de Europa igual es una de las imágenes más espectaculares de este libro, en el que Unai también ha participado de forma activa no solo dándole título, sino también con las ilustraciones que lo componen.

Todo empezó en una cena romántica, recuerdan Andoni y Meritxell. Frente a esos viajes de chaleco y aventureros intensos con síndrome de Coronel Tapioca, igual los verdaderos viajes –o al menos esos que a todos nos gustaría hacer- son los que comienzan así.

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