LG G5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

El fotógrafo de las estrellas Michelin se pasa al móvil

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MAY 2016
Iker Morán | Madrid

Si hay una especialidad en la que las cámaras de los smartphones se mueven con comodidad desde hace años, esa es la fotografía gastronómica. Al menos si hablamos de sacar la cámara en el restaurante, improvisar una toma y compartirla en redes sociales. Pero, ¿hay espacio para los teléfonos en trabajos más serios?

En LG están convencidos de ello y de que su nuevo G5 puede convertirse en la herramienta perfecta para los amantes de la fotografía gastronómica. Para demostrarlo, hace unos días el fotógrafo Francesc Guillamet cambió su estudio y su equipo profesional por este nuevo terminal de 16 megapíxeles dotado de un original sistema de doble cámara que ofrece un angular muy particular.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Guillamet, al fondo, durante la sesión fotográfica con el LG G5.

La cita fue, claro, en un restaurante. Las especialidades peruanas de Astrid&Gastón en Madrid fueron el motivo a retratar por este reconocido profesional al que muchos conocen como el fotógrafo de las estrellas Michelin por su experiencia junto a chefs como Ferran Adrià o los hermanos Roca. Buena parte de la amplia obra fotográfica del mítico Bulli lleva su firma.

Focos, potentes y pesadas cámaras son su equipo habitual, pero hay veces en que es mejor ir más ligero, explica mientras saca de la mochila dos pequeñas cartulinas para hacer de reflectores, una linterna y un trípode para el smartphone. No hace falta nada más. Bueno, sí, un plato fotogénico como el ceviche que llega a la mesa.

Según él mismo recuerda, empezó con una cámara de gran formato y diapositiva Velvia de 50 ASA. No había ni presupuesto para asegurar el disparo con Polaroids, así que en lugar de flashes que a veces fallaban, se trabajaba con luz natural. ¿No es mejor trabajar siempre con luz natural? Sí, pero cuando el sol va y viene, una nube puede estropear la toma, avisa refiriéndose a uno de los trabajos en los que está ahora mismo embarcado para un restaurante de Cadaqués.

Poco queda de aquellos tiempos de diapositiva y luz continua, pensamos al verle apuntar la linterna contra uno de los reflectores para conseguir una luz indirecta sobre el plato que puede salvar la toma en uno de esos restaurantes en los que la iluminación se hace teniendo en cuenta al comensal, no al fotógrafo que pasa por allí.

lg g5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
lg g5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Fondo blanco para los cocineros, fondo negro para los pasteleros, recomienda Guillamet, que conoce bien las manías de unos y otros

Aunque para la fotografía culinaria el espectacular angular del G5 no parece a priori un dato muy relevante, Guillamet destaca dos datos de este terminal: su estupendo macro, que permite acercarse mucho a los ingredientes, y sobre todo la posibilidad de disparar en formato RAW. ¿Qué pasaría si se presenta en una sesión solo con un móvil? “Posiblemente el cliente se sorprendería mucho –reconoce-, pero estoy convencido de que podríamos incluir fotografías hechas con este teléfono en un libro y nadie se daría cuenta.”

Salimos a la terraza para seguir practicando sin necesidad de linterna ni de apurar la luz que entra por la ventana. Fondo blanco para los cocineros, fondo negro para los pasteleros, recomienda Guillamet, que conoce bien las manías de unos y otros.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con un LG G5

Respecto al ángulo de la toma, una foto a 45 grados para reproducir la visión del plato del comensal y otra cenital, “que encanta a los diseñadores”. ¿Mesas de madera y atrezo vintage? “Ah, sí, las fotos estilo Amélie”, bromea. Pero cuidado con pasarse con la decoración, nos avisa, porque en la cocina moderna a veces la gente no sabe qué parte es comestible y cuál no.

Pese a la importancia del plato, la luz y el equipo, muchas veces lo más complicado es tener que tirar de imaginación para salvar la foto con lo que tienes a mano, apunta. Llevar el plato a la esquina de la mesa, introducir algún elemento de tamaño reconocible para poder hacerse una idea de las dimensiones reales del alimento –un clásico en la cocina contemporánea-, buscar dónde apoyar una tapa muy pequeña para darle algo de consistencia…

Sus imágenes son un claro ejemplo de que no siempre se trata de limitarse a retratar lo que sale de la cocina, sino que muchas veces hay que convertirse en un creativo antes de disparar.

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

No se trata de limitarse a retratar lo que sale de la cocina, sino que muchas veces hay que convertirse en un creativo antes de disparar

Los pisco sour –uno de los cócteles peruanos más populares- animan la charla, mientras sigue disparando con su G5 armado con la empuñadura opcional. Es otro de los puntos fuertes de un smartphone que presume de ser modular y que, en tiempos de baterías que se agotan antes de llegar a la hora de comer, promete hacer de su batería intercambiable el remedio para los que siempre andan –andamos- buscando un enchufe.

Dotado de modos manuales, poder ajustar el balance de blancos a medida es otro dato interesante para las fotos en interiores y con iluminación artificial, recuerda Guillamet. ¿Y qué parte de la foto se queda para la posproducción? Depende de la toma, apunta, aunque en general reconoce que le gusta dejar la mayor cantidad de trabajo hecho en el disparo para luego tener que ajustar blancos, negros y poco más.

lg g5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
lg g5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

A veces, reconoce, hay que eliminar reflejos que es imposible evitar en algunos platos, o si se detecta tensión y prisas en la cocina, es casi mejor resolver algunos problemas en el ordenador que hacer repetir un plato o señalar un defecto. Consejos que son fruto de años de experiencia, trabajos y libros dedicados a eso que Instagram ha puesto tan de moda y que parece inventado ayer.

¿Veremos dentro de poco a los fotógrafos profesionales con un móvil en lugar de cámaras convencionales? De momento seguro que para su día a día y para las escapadas gastronómicas es lo que todos usan.

“Estos es una cámara que hace llamadas”, asegura Guillamet mientras llegan los coloridos postres a la mesa y todos desenfundamos el LG G5 para seguir haciendo fotos. Por suerte, estos platos no se enfrían.

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