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Prueba de producto
LG G5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

LG G5: análisis fotográfico

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JUN 2016
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Usar no uno sino dos objetivos –con sus respectivos sensores- parece ser la última gran apuesta de los terminales de gama alta para mejorar sus dotes fotográficas. Tampoco es que sea algo nuevo, pero tras el Huawei P9 y su cámara doble firmada por Leica, ahora LG repite la jugada aunque con un planteamiento bien diferente.

Es verdad que ni el Galaxy S7 de Samsung ni el iPhone han sucumbido a la nueva moda (los rumores aseguran que solo es cuestión de esperar unos meses en el caso del dispositivo de Apple), pero si se trata de presumir de cámara, algunos creen que es mejor hacerlo con dos que con una.

Nosotros no estamos del todo convencidos de ello porque somos de esos clásicos que creen que donde esté un sensor algo más grande que se quite cualquier otro invento. Pero queremos salir de dudas, y por esta razón hemos estado probando el reciente LG G5 para ver qué tal se porta desde el punto de vista fotográfico.

Modular con empuñadura

Más allá de esa doble óptica que corona la parte trasera del teléfono, el LG G5 cumple los estándares de los modelos de gama alta del escaparate. Precisamente por eso se trata de marcar distancias, y la nueva estrella de LG lo hace presumiendo de diseño modular.

¿Qué significa eso? ¿Que podemos cambiar el sensor o la óptica? Tampoco es tan modular, pero por ahora lo que sí se ofrece es una batería intercambiable y diversos módulos opcionales para potenciar las cualidades musicales y fotográficas del terminal.

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Empuñadura

Este módulo opcional no solo facilita el agarre, sino que también ofrece un botón de disparo en condiciones y un mando para controlar el zoom

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LG G5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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LG G5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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LG G5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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LG G5
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque la cámara externa para tomas de 360 grados que ya vimos en la última edición del Mobile World Congress resulta interesante, nos centraremos en el accesorio Cam Plus, que seguro que ha hecho que más de un fotógrafo fijara su atención en este smartphone.

La idea es acoplar este dispositivo al LG G5 para poder disfrutar de lo más parecido a una empuñadura fotográfica que hemos visto últimamente –Nokia ya había jugado con la idea antes- en un smartphone.

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LG G5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Hay que acostumbrarse, pero una vez que se le coge el truco el agarre con una mano resulta bastante cómodo, aunque las huellas que dejaremos en la pantalla con parte de la palma de la mano también son considerables.

Pero no se trata solo de agarre, sino también de tener un botón de disparo en condiciones y un mando para controlar el zoom. No es un detalle menor teniendo en cuenta que precisamente el zoom –o el cambio de óptica, mejor dicho- es uno de los mejores argumentos de este modelo.

Angular extremo

Si hasta ahora habíamos visto sistemas de dos ópticas para jugar con la profundidad de campo o mejorar la calidad final, en el caso de LG el protagonista es el angular. La firma recupera una vieja idea de las compactas de Kodak: combinar un objetivo con un angular extremo con otro de focal más corriente.

El resultado es un G5 que se atreve con una cobertura de 135 grados, lo que traducido al lenguaje fotográfico supone un angular extremo que se asoma al terreno de los ojos de pez. O para decirlo más sencillo, una óptica en la que entra absolutamente todo: desde una foto de grupo que hay que hacer sin alejarse mucho hasta ese monumento que queremos retratar sin cortar en nuestro próximo viaje.

Muestras: angular
Fotografías realizadas con un LG G5 usando el modo angular (8 MP)

El G5 cuenta con dos ópticas, una de las cuales se atreve con una cobertura muy extrema de 135 grados

Aunque la deformación que se produce es visible pero tolerable dada la cobertura extrema, para disfrutar de este angular hay que conformarse con una resolución de 8 megapíxeles y una calidad de imagen que está algo por debajo de la que ofrece la cámara principal del G5. ¿Se nota el salto de una a otra? Sí, sobre todo en escenas con poca luz, donde la diferencia de luminosidad de ambos objetivos (f2.4 el angular, f1.8 el principal) también cuenta.

Aunque es verdad que este salto del angular al otro objetivo (que ofrece una focal que calculamos andará sobre los 30 milímetros) es una suerte de zoom, en realidad más allá de estos dos puntos el G5 recurre al zoom digital. Algo que, como es bien sabido, siempre es mejor evitar puesto que degrada notablemente la calidad de los resultados.

Muestras: zoom
Fotografías realizadas en los modos angular, normal y con zoom digital del LG G5
fotografías realizadas en los modos angular, normal y con zoom digital del lg g5
fotografías realizadas en los modos angular, normal y con zoom digital del lg g5
fotografías realizadas en los modos angular, normal y con zoom digital del lg g5

Pero dejando a un lado el juego que puede dar este angular extremo a la hora de conseguir una toma diferente, los resultados de la cámara principal no defraudan en cuanto a color, exposición y detalle. Es verdad que no los situaríamos en lo más alto del podio si sacamos la lupa y hablamos de calidad de imagen –el Galaxy S7 ocupa por ahora ese puesto-, pero sí se sitúa entre los mejores de su clase.

De hecho, si jugamos a compararlo con el Huawei P9 por aquello de enfrentar dos sistemas de doble óptica, podemos comprobar que más allá de las diferencias de formato de uno y otro y de los diferentes ajustes de exposición que cada terminal selecciona, los niveles de calidad son superiores, pero nos convence más el color y lo que vemos en las imágenes del G5.

Muestras: LG G5 versus Huawei P9
Manual y RAW

Más allá de ese angular y de la citada empuñadura opcional, el LG G5 también ofrece prestaciones avanzadas para los usuarios que quieran llevar el tema de la fotografía móvil un paso más allá. Además de unos controles manuales muy bien resueltos con un menú intuitivo y fácil de manejar, la posibilidad de disparar en RAW siempre se agradece.

Como siempre decimos, hablamos de sensores pequeños con capacidades limitadas en cuanto a rango dinámico, así que no cabe esperar milagros a la hora de recuperar lo que el JPEG no es capaz de ofrecer. De todos modos, para aquellas zonas algo más quemadas de la cuenta (uno de los clásicos defectos de tantas fotos hechas con el móvil) el archivo DNG que genera este G5 (de unos 20 MB cada uno) puede venirnos bien.

Muestras: 16 MP
Fotografías realizadas con un LG G5 usando el modo estándar (16 MP)

Aunque están por detrás de los del Galaxy S7, los resultados de la cámara principal no defraudan en cuanto a color, exposición y detalle

Para los que prefieran ir por el camino más fácil, es posible ocultar este menú avanzado y apostar por otros dos modos de manejo: totalmente automático (disparar y poco más), y con algunas opciones a la hora de jugar con filtros y combinar las tres cámaras (no hay que olvidarse de la frontal para los selfies) con el objetivo de crear composiciones a las que no acabamos de ver la gracia ni la utilidad. En todo caso, ahí están para quien quiera probar.

En el terreno del vídeo, el G5 ofrece grabación 4K (3840 x 2160 a 30p) con sus dos ópticas, de modo que es posible compatibilizar esta resolución con el angular extremo, si bien el recorte hace que se pierda parte del efecto.

Los resultados se mueven dentro de lo ya visto para las tomas de imagen fija, con buen color y detalle, algo de exceso en el procesamiento y caída de la calidad en escenas con poca luz. Eso sí, el salto de una a otra cámara se nota menos al grabar vídeo. Además del modo 4K, también se ofrece grabación a 1080p y un modo de alta velocidad a 120 fotogramas por segundo con una resolución de 720p.

Una visión diferente

Hace ya tiempo que LG aspira a tener su propio espacio en el podio de los mejores terminales fotográficos del mercado. El G4 apuntaba maneras, y con el G5 la firma surcoreana da un giro para buscar su propio titular.

Los resultados son muy buenos, aunque se quedan un poco por debajo de los mejores que hemos visto. Las prestaciones son completas, el control manual y el formato RAW son claros alicientes para los fotógrafos más avanzados, y el buen funcionamiento del estabilizador o la presencia del vídeo 4K hacen que no se eche nada de menos.

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LG G5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con el G5 tenemos entre las manos dos productos por separado: un angular extremo con resultados mejorables y una cámara de 16 megapíxeles que rinde muy bien

Pero si hay un dato que hace especial a este G5, ese es el angular. Como pasa con todas las ópticas extremas, a la hora de la verdad su uso es más limitado de lo que podría parecer en un primer momento con la emoción del estreno, pero es verdad que permite obtener tomas diferentes y abarcar una nueva perspectiva. Para los fotógrafos que busquen eso, el G5 es una buena opción.

El precio a pagar es una curiosa combinación de dos cámaras que no han conseguido calcar al milímetro los resultados entre una y otra, con lo que en realidad tendremos en las manos dos opciones: un angular extremo con un punto de vista original y resultados mejorables o una cámara más convencional que rinde muy bien con sus 16 megapíxeles.

Una propuesta diferente que, con las limitaciones propias de cualquier smartphone en lo que respecta a calidad fotográfica, resultará atractiva a los viajeros que quieren hacer fotos en las que entre toda la escena. Con el G5 eso es fácil.

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