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Prueba de producto
LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

LG G3: análisis

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29
JUL 2014

En LG se han cansado de vivir al rebufo de Samsung. Si con el excelente G2 la firma surcoreana ya dio muestras de lo que sabía hacer, con el nuevo G3 ha tirado la casa por la ventana, integrando una de las primerísimas pantallas de 1440 x 2560 píxeles y una innovadora cámara estabilizada con enfoque láser. No son sus únicos reclamos. Un diseño bastante peculiar y una interfaz mimada como ninguna sitúan al buque insignia de LG en una posición destacada en el Olimpo de la telefonía móvil.

Éste es un momento excelente para comprar un teléfono de campanillas. La oferta que brinda actualmente la parte más alta del segmento de los smartphones nunca ha sido más nutrida ni sólida, con propuestas bien diferenciadas que hacen más sencilla la elección del terminal adecuado. El único desafío real es saber si realmente merece la pena desembolsar 600 euros (o más) por uno de estos teléfonos. El nuevo LG G3 parte desde una posición privilegiada, tomando la base del excelente G2 y mejorando lo visto en virtualmente todos los aspectos.

LG G3
LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Enemigo natural del Samsung Galaxy S5, el miembro más destacado de la familia G no ha podido evitar sumarse a la moda phablet, creciendo con su tercera generación hasta unas nada despreciables 5,5 pulgadas. También es lógicamente más potente, a pesar de que en el terreno puramente técnico el G2 sigue siendo plenamente vigente. La necesidad de mantenerse competitivo en una industria que no conoce la clemencia es imposible de ignorar, de forma que el G3 llega para ocupar un puesto entre lo más florido del mercado.

Tres son las claves del terminal estrella de LG: un diseño sin botones laterales, el uso de una interfaz totalmente rediseñada y una pantalla de 1440 x 2560 píxeles que lo sitúa a la vanguardia del segmento. Sobre el papel es imposible encontrar puntos negativos a los cambios introducidos por el fabricante surcoreano, aunque no todo son parabienes en su uso diario.

Plástico bien resuelto

Más allá del giro hacia los phablets en desmedro de los teléfonos convencionales, si hay una tendencia común en la parte alta del segmento es el énfasis por el uso de materiales de mayor calidad aparente. Los fabricantes han interiorizado que no es de recibo que un teléfono que cuesta tanto como el alquiler de un piso no puede utilizar materiales de aspecto y tacto común. Incluso cuando se usa plástico, hay que buscar una terminación curiosa. En el caso del G3, LG se ha inclinado por darle un falso acabado metálico.

Aunque en un principio pueda parecer otro quiero y no puedo como el cuero petroquímico del Galaxy S5, lo cierto es que el G3 resulta un teléfono bastante agradable en las manos, y eso que el aspecto metálico de su carcasa no puede ocultar que en realidad es plástico puro y duro. El teléfono se siente muy sólido al tacto, gracias en parte al uso de una tapa trasera sin holguras y muy bien fijada, hasta el punto de que nuestras uñas pueden correr peligro al querer retirarla para introducir la tarjeta SIM.

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Un diseño que convence

Pese a su gran pantalla de 5,5 pulgadas, la ausencia de controles laterales, el uso de botones virtuales en el propio sistema operativo y una carcasa ligeramente curvada en su parte trasera hacen del G3 un móvil muy cómodo de usar

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Disponible en múltiples colores, el diseño del G3 quiere imitar el aspecto del metal cepillado en la parte trasera, exhibiendo en la parte frontal del teléfono un tramado circular de fino diseño, hasta el punto de que hay que prestar atención para apreciarlo. LG ha puesto claramente énfasis en lograr el mejor acabado posible sin recurrir a materiales más nobles que el tradicional plástico, pero también más caros y pesados. El resultado es un teléfono fino, ligero y elegante dentro de sus dimensiones.

Bajo la tapa trasera se oculta la batería, la ranura para la tarjeta SIM y un lector de tarjetas microSD. El LG G3 ofrece compatibilidad total con tarjetas de hasta 128 GB, por lo que sus 16 GB de serie no suponen un gran problema.

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una vez más LG se ha inclinado por su peculiar y personal configuración, consistente en concentrar bajo la cámara trasera los botones del teléfono. Es allí donde se encuentran el interruptor de encendido y los controles de volumen, que en el G3 no resultan tan protuberantes como en otros teléfonos que hacen uso de este sistema. Esto se deja notar inmediatamente al introducirlo en el bolsillo, puesto que la presión contra la pierna del usuario no llega a modificar el volumen de reproducción como sucede con el prosaico G2 mini.

Mover los controles de audio y encendido a la parte trasera del teléfono ha permitido a LG reducir el grosor de los bordes y el tamaño del marco a niveles sorprendentes para un teléfono de 5,5 pulgadas. Esta peculiaridad también ha permitido dar una forma más redondeada a la parte trasera del teléfono, ayudando a disimular su grosor real y mejorar su agarre.

La ligera curvatura de la parte trasera y la sorprendente delgadez del perfil hacen que el G3 no aparente en las manos su verdadero tamaño, al tiempo que facilita su uso con una única mano

lg g3
LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En el lado negativo, los botones de audio y encendido están ahora tan enrasados que resulta casi inevitable llenar la cámara de dedazos al querer buscar los interruptores al tacto. Todo un problema para los maniáticos de la limpieza.

Cabe señalar que a diferencia de rivales como el Xperia Z2 y el Galaxy S5, el LG G3 no posee protección contra polvo ni salpicaduras. A pesar de que su carcasa es sólida y la tapa trasera se adhiere al teléfono sin dejar resquicios aparentes, no conviene fiarse en exceso de su aparente solidez.

La alta resolución tiene un precio

Con unos teléfonos tan parecidos a nivel de prestaciones que casi parecen haber salido del mismo modelo de referencia de Qualcomm, los fabricantes se están esforzando por introducir características que los distingan de la competencia.

Así pues, Sony presume con su Z2 de una estética minimalista y puramente japonesa, el Galaxy S5 de Samsung aúna sensores biométricos con una sobresaliente pantalla AMOLED, mientras que LG apuesta principalmente por el uso de un panel de 5,5 pulgadas con nada menos que 1440 x 2560 píxeles de resolución y una cámara con enfoque láser. Aunque sus cifras son impresionantes, este componente resulta ser menos útil en la práctica que en la teoría.

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque posee una densidad de píxeles prácticamente inédita en el segmento y un gran tamaño, el panel del G3 destaca por el precio que se cobra a nivel de rendimiento

A pesar de que hay usuarios que se muestran incapaces de apreciar una resolución mayor a los ya comunes 1080 x 1920 píxeles en la típica pantalla de teléfono móvil, las 5,5 pulgadas del G3 hubieran aumentado el tamaño de dichos puntos hasta hacerlos apreciables a simple vista. La solución para LG ha sido clara: integrar uno de los primerísimos paneles LCD QHD, una resolución que próximamente se convertirá en el nuevo estándar para dispositivos portátiles, ya sean smartphones o tablets.

Los beneficios de contar con 1440 x 2560 píxeles son evidentes. Resulta imposible apreciar el más mínimo escalado, ni siquiera pegando el teléfono contra la nariz, haciendo necesario sacar el macro para poder contar los píxeles de tan rotundo panel LCD. Unida a sus generosas dimensiones, esta resolución hace que leer páginas de libros, ver fotografías o simplemente navegar por Internet sea toda una delicia.

Unidos a las generosas dimensiones del panel, esos 1440 x 2560 píxeles hacen que leer páginas de libros, ver fotografías o simplemente navegar por Internet sea una delicia

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Curiosamente, y gracias al redondeado contorno trasero del teléfono, este tamaño no repercute de forma especialmente negativa en el uso del dispositivo, incluso si el usuario tiene manos relativamente pequeñas. El panel cuenta además con una lámina protectora de Gorilla Glass 3 para salvaguardarlo de posibles arañazos.

A nivel de color, brillo y contraste, por desgracia, la pantalla del G3 no está a la altura de su superlativa resolución. La imagen en pantalla no muestra un contraste especialmente elevado, y de hecho en ocasiones da la impresión de tender excesivamente hacia las tonalidades más claras.

En comparación con el Galaxy S5 y el Xperia Z2, la calidad de imagen del G3 resulta ligeramente desvaída, menos vibrante de lo que debería. Su visibilidad bajo la luz solar es otro de sus puntos flacos: directamente es nula. El LG G3 no es un móvil para el verano, a menos que su propietario quiera ir con la sombrilla a todas partes.

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En lo que respecta a color, brillo y contraste, el panel del G3 no está a la altura de su superlativa resolución

El festival de píxeles y pulgadas brindado por la pantalla del G3 también tiene su efecto en la autonomía del dispositivo. LG quería presumir con la resolución y el tamaño de su buque insignia -superar al G2 y su pantalla Full HD era casi una necesidad para el fabricante-, pero el coste de poder presumir de tener uno de los primeros smartphones QHD del mercado es demasiado elevado.

Tal vez los resultados hubieran sido más positivos si se tratara de un eficiente panel orgánico en lugar del clásico LCD, pero ahora mismo LG no parece disponer de la tecnología necesaria para fabricar en masa pantallas AMOLED QHD de pequeño formato.

Mucha potencia, pero no del todo aprovechada

Con un procesador Snapdragon 801 a 2,5 GHz y 2 GB de RAM (3 GB en la versión con 32 GB de almacenamiento, que no se comercializa en España), el LG G3 se sitúa aproximadamente a la par de sus rivales más directos, que hacen uso del mismo hardware básico para apuntalar a sus respectivos buques insignia. No es por tanto un terminal que nos depare grandes sorpresas en este aspecto.

Los benchmarks arrojan cifras de rendimiento tan elevadas como los casi 17.000 puntos obtenidos en 3D Mark, 30.789 puntos en AnTuTu y una nota final de 16.419 en Quadrant. Son buenos registros, pero algo inferiores a los logrados por el Galaxy S5 y el Xperia Z2.

Una vez más, el procesador Snapdragon 801 vuelve a ser tripas y corazón de un nuevo buque insignia. Por desgracia, algunas de las características más representativas del G3 le impiden dar el mismo rendimiento que en otros teléfonos, si bien se sigue manteniendo en términos muy elevados

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LG G3
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Ante esta circunstancia hemos repetido en múltiples ocasiones las pruebas, asegurándonos siempre de que no hubiera aplicaciones molestas ejecutándose de fondo. Pese a todo, el G3 se queda siempre ligeramente por detrás de sus rivales. Este dato no sería especialmente relevante de no ser porque el rendimiento del teléfono en el uso real no es todo lo fino que cabría esperar.

Más allá de los guarismos puros y duros, que solo son importantes para los power users más obsesionados con tener el teléfono con las notas más altas del momento, lo que de verdad importa en un dispositivo de gama alta es que ofrezca un rendimiento a la altura de las circunstancias en su uso diario. En este aspecto el G3 puede decepcionar, y es que por algún motivo incluso su refinada interfaz se mueve con brusquedad, mostrando una latencia exagerada y pequeños atascos al alternar entre pantallas.

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La refinada interfaz del G3 se mueve con brusquedad, mostrando una latencia exagerada y pequeños atascos al alternar entre pantallas

¿Cómo es posible que un teléfono basado en un chipset Snapdragon 801 carraspee como un teléfono de gama media mal optimizado? Una posible explicación sería el uso de una pantalla de gran resolución, que incrementa la carga de trabajo que ha de soportar su procesador. Es algo que realmente merecería ser examinado por los ingenieros de LG. La mayoría de las aplicaciones se ejecutan con la suavidad que cabe esperar de su procesador, aunque, de nuevo, en ocasiones se pueden apreciar minúsculas pausas de forma ocasional.

Cabe señalar que el LG G3 no es un teléfono especialmente frío. Tras utilizarlo durante media hora para navegar por Internet o jugar a alguno de los títulos más exigentes, su parte trasera termina calentándose lo suficiente como para resultar desagradable al tacto.

En términos generales es un teléfono potente y con unas prestaciones que lo sitúan en la parte alta de su segmento. La navegación por Internet y la reproducción multimedia no tienen tacha alguna, como tampoco se puede encontrar el menor problema a la hora de acceder a las aplicaciones más habituales, pero las ocasionales ralentizaciones de la propia interfaz o ejecutando los juegos más avanzados resultan chocantes para un dispositivo de su categoría.

Posiblemente la capa de personalización más agradable en un Android

Ni la cámara, ni la pantalla: la auténtica estrella del LG G3 es su brillante interfaz gráfica. Atrás quedan el abigarrado esqueumorfismo exhibido por los teléfonos de la firma surcoreana. Su nuevo abanderado ha tenido el honor de inaugurar una nueva capa de personalización, caracterizada por un entorno visual de aspecto mucho más plano y sencillo. Y no solo en el terreno gráfico, sino también en lo referente al rendimiento.

Una de las críticas más recurrentes a las que se enfrentaban los teléfonos de LG era que en ocasiones querían abarcar mucho y terminaban apretando poco. Un excesivo número de aplicaciones y características superfluas embarraban unos teléfonos que podrían haber sido más interesantes con una ROM Android monda y lironda, pero con el G3 ha sucedido algo inédito: LG ha conseguido aportar personalidad propia a KitKat sin perder ni un ápice de su agradable aspecto minimalista.

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Adiós a las texturas, hola a los iconos planos

LG ha estrenado con el G3 la capa de personalización más atractiva y discreta del panorama Android. Por estética, facilidad de uso y funciones, es con mucha diferencia una de las mayores bazas de este smartphone

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Frente al saliente G2, el nuevo G3 posee menos opciones a la vista, haciendo su manejo menos agobiante. También se han unificado aplicaciones y reducido la carga visual del teléfono, ahora más despejado y puro. Esto no quiere decir que carezca de funciones propias. Un buen ejemplo de ello es el nuevo teclado flexible de LG, cuyo tamaño puede ser modificado por el usuario con solo deslizar el dedo para sacar partido a la pantalla del G3.

A nivel de aplicaciones preinstaladas, el G3 incorpora una práctica libreta de notas, el ya casi habitual mando a distancia por infrarrojos (de aspecto totalmente actualizado, mucho más plano que en versiones anteriores) y el software LG Health, que cuantifica pasos y calorías consumidas para ayudar al usuario a conseguir sus metas. Es un software bastante práctico, aunque significativamente más sencillo a nivel de características que el ofrecido por Samsung.

El LG G3 puede presumir de tener la que posiblemente sea la versión de Android más atractiva hasta la fecha, hasta el punto de que en ningún momento aparece el deseo de querer rootear el teléfono y meter una ROM de KitKat para dejar atrás los problemas de usabilidad que suelen plagar los teléfonos de los principales fabricantes.

Lamentablemente, algunas de las transiciones entre los menús son excesivamente lentas, y lo mismo se puede decir con el tiempo necesario para iniciar ciertas aplicaciones. LG podía haber logrado el sobresaliente en este apartado, pero se tiene que conformar con un notable.

Enfoque láser

Pese a que el G3 mantiene tanto la resolución (13 megapíxeles) como la óptica estabilizada (29 mm f2.4) del G2, la cámara es uno de los centros de atención de esta puesta al día. La culpa es del nuevo sistema de enfoque automático por láser, que desde su presentación se ha ocupado de llenar unos cuantos titulares.

¿Un recurso más para llamar la atención y presentarse con algo nuevo respecto a la competencia? Eso podría parecer a primera vista, pero lo cierto es que la tecnología funciona. Y muy bien. La clave está en usar un haz de rayos láser para calcular la distancia respecto al sujeto y ayudar así al sistema de enfoque por contraste que usa la cámara. Gracias a ello, desde LG se asegura que estamos ante el enfoque más rápido visto en un teléfono. Sí, exactamente lo mismo que dicen Samsung de su Galaxy S5 y HTC de su One (M8).

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El enfoque láser del G3 es impecable. Incluso con muy poca luz consigue fijar un punto de foco sin apenas dudas

Dejando a un lado las comparaciones -lo cierto es que los tres enfocan realmente bien-, el comportamiento del G3 en este terreno es impecable. Incluso con muy poca luz y en escenas en las que una cámara convencional tendría problemas, el teléfono consigue fijar un punto de foco sin apenas dudas. También el enfoque continuo a la hora de grabar vídeo es muy ágil, con cambios de plano casi instantáneos.

Por cierto, que nadie se asuste: el láser no solo es de poca potencia y totalmente inofensivo, sino que tampoco se proyecta sobre la escena como si se tratara de una luz de ayuda al enfoque.

Por lo demás, la cámara apuesta por una interfaz muy minimalista que en parte se agradece pero que en ocasiones se nos queda algo corta. No es que no haya controles avanzados o manuales: es que ni siquiera podemos variar la sensibilidad o el balance de blancos. Tampoco hay rastro de filtros o efectos a la hora de realizar la toma, por lo que habrá que recurrir a aplicaciones externas o editar la foto a posteriori.

Muestras: 13 MP
Fotografías realizadas con un LG G3
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fotografías realizadas con un lg g3
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No falta, eso sí, el tan de moda sistema de control de la profundidad de campo (“enfoque mágico”, lo llama LG), que nos permite variar el punto de enfoque una vez hecha la foto.

Los resultados no traen consigo sorpresas respecto a lo esperado: buenos y muy vistosos con luz suficiente (sobre todo en la espectacular pantalla, como siempre), y deficientes cuando la iluminación escasea.

En estos casos, además, los intentos de la cámara por reducir el ruido y mejorar la imagen dan como resultado una notable pérdida de detalle y un evidente sobreprocesamiento de la foto. Algo que, de hecho, pasa en muchas imágenes pero se acrecienta con poca luz.

El G3 puede presumir en lo fotográfico de un excelente enfoque y unos resultados decentes, aunque no destaca especialmente respecto a la competencia

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La cámara frontal también adquiere en este caso una buena dosis de protagonismo. Con una resolución de 2 megapíxeles y un sistema de retoque que recomendamos dejar en niveles mínimos salvo que queramos un autorretrato con aspecto de pintura, llama la atención el sistema de disparador automático: basta con mostrar la mano, esperar a que la reconozca y activar el citado disparador cerrando el puño.

Excelente enfoque y resultados decentes, aunque sin destacar especialmente respecto a la competencia. Éste es el veredicto fotográfico del G3, que también se atreve -por cierto- con la grabación de vídeo 4K.

Una batería muy, muy justa

Muchos píxeles, mucha potencia... y poca autonomía. He aquí la auténtica tragedia del G3, un teléfono al que más de un usuario querría vivir pegado pero que tristemente nos condena a tener cerca un enchufe y un cable USB. No es definitivamente el smartphone perfecto para los más viajeros.

A pesar de que en un principio su acumulador de iones de litio de 3.000 mAh puede parecer suficiente para un terminal de su categoría, la imponente pantalla QHD se cobra un precio muy elevado en términos de batería.

Con un uso moderado, el G3 llega a duras penas a finalizar la jornada. Sacarle dos días de trabajo es prácticamente una utopía

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con el uso habitual como dispositivo de navegación y reproductor de música que solemos dar a los teléfonos que pasan por el banco de pruebas de Quesabesde, el G3 llega a duras penas a finalizar la jornada. Sacarle dos días de trabajo es prácticamente una utopía.

La pobre autonomía del G3 es posiblemente su peor enemigo. En muchas ocasiones nos hemos encontrado cargando el teléfono antes de que la noche se echara encima, lo cual no es un detalle menor cuando en teoría su gran pantalla debería convertirlo en una excelente herramienta de trabajo. De todos los teléfonos de gama alta a la venta, posiblemente el de LG sea el que ofrece una autonomía más incómoda y restrictiva. En el lado positivo, siempre es posible desmontar su batería y sustituirla por otra nueva.

Un teléfono enorme que se queda a las puertas de la excelencia

Cerca, muy cerca se ha quedado el LG G3 de convertirse en el mejor smartphone del momento. Su agradable diseño, excelente nitidez, muy aceptable cámara y brillante capa de personalización se ven empañadas por un rendimiento algo decepcionante y sobre todo por una autonomía que solo se puede calificar como pobre.

LG quiso desmarcarse de sus rivales introduciendo una gran pantalla de enorme densidad que a la postre ha terminado convirtiéndose en su mayor punto flaco, demostrando una vez más que no siempre más significa mejor.

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LG G3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Mucho más que su pantalla y cámara de fotos, su cuidada interfaz y facilidad de uso son las grandes virtudes del G3

El G3 es por lo demás un dispositivo excepcional. Magnífico, incluso. Resulta encomiable el trabajo que han realizado los ingenieros y diseñadores de LG para lograr que un teléfono de su tamaño no se sienta descomunal entre las manos, pero sobre todo es necesario hacer énfasis en su excelente capa de personalización, que no solo no resulta intrusiva a nivel de uso sino que aporta valor real a un teléfono con personalidad a capazos.

Esta cuidadísima interfaz es posiblemente su mayor reclamo real, más allá de la densidad de píxeles o su cámara estabilizada. Tanto es así que, pese a sus obvias desventajas en cuanto a rendimiento frente a sus rivales más directos, logra inclinar lo suficiente la balanza como para darle una segunda (o incluso una tercera) oportunidad.

Con la contribución de Iker Morán en el análisis fotográfico.

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