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Prueba de producto
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

LG G2 mini: análisis

 
17
JUN 2014
Texto: Alberto Ballestín  |  Fotos: Álvaro Méndez

Ya no cabe ni un alfiler en el mercado de los teléfonos Android de gama media. Siendo como es el segmento de mayor volumen en Europa y Estados Unidos, la oferta es tan numerosa como en ocasiones confusa, saturada como está por innumerables teléfonos de precios, especificaciones y diseño difíciles de distinguir. Éste es el difícil terreno en el que se desenvuelve el G2 mini de LG, un terminal para todos los públicos que quiere hacer de su singular diseño con controles traseros y la presencia de Android 4.4 sus principales argumentos de venta.

Si paráramos a cualquier consumidor en la calle para preguntarle cuál es su teléfono favorito, seguramente señalaría sin titubeos lo más florido de Apple, Samsung, Sony, HTC o LG. Tal vez incluso algún Nexus. Sin embargo, son terminales mucho más modestos y pequeños los que copan las listas de ventas. Es allí donde se desenvuelve el G2 mini de LG.

LG G2 mini
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Presentado a las puertas del Mobile World Congress como si de todo un “buque insignia en miniatura” se tratara (ésa fue al menos la descripción oficial de LG), este terminal de tamaño compacto se apropia de la denominación de los modelos más sofisticados de su familia y añade el apellido mini para denotar no solo sus menores dimensiones, sino implícitamente un hardware mucho menos aparente.

Por tamaño y orientación el G2 mini comparte segmento con el Galaxy S4 mini de Samsung, otro terminal pequeño con nombre grande que en su última revisión logró subir varios enteros en apetencia. LG deberá esforzarse para competir con éste y otros terminales de gama media, particularmente los de firmas chinas como ZTE y Huawei.

La importancia de llamarse G

Los caprichos del destino y de los planificadores de producto de LG han querido que el G2 mini salga a la venta prácticamente al mismo tiempo en que era anunciado el G3. La diferencia nominal va más allá del guarismo, puesto que a pesar de pertenecer a la familia G Series, el G2 mini no puede ocultar de ninguna forma que no es un teléfono de altas prestaciones en un envoltorio pequeño como sí sucede con el Xperia Z1 Compact de Sony, por ejemplo.

Sus intenciones son inmediatamente evidentes al sostenerlo en las manos. Es un terminal ligero y sorprendentemente manejable en comparación con el más grande y pesado G2: pesa 121 gramos y posee unas medidas bastante razonables de 129,6 x 66 x 9,9 milímetros.

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Sencillo pero bien hecho

A diferencia de lo que sucede con algunos de sus rivales, el G2 mini no se siente endeble o barato en en las manos. Sus terminaciones son sencillas, pero no decepcionantes

lg g2 mini
LG G2 mini
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

El detalle más interesante de este G2 mini es la forma en la que LG ha economizado botones. Una rápido vistazo revela que no hay interruptores laterales de ningún tipo, y de hecho ni siquiera aparecen los típicos botones capacitivos de Android. Esto es así porque los controles de volumen y encendido han sido desplazados íntegramente a la parte trasera del terminal, reposando ahora bajo la cámara de fotos.

Este sistema de control tiene ventajas y desventajas. El punto positivo más evidente es que el teléfono tiene unos bordes totalmente lisos y más elegantes. Ya no hay que buscar con el pulgar los mandos de volumen: según se sostiene el teléfono con la mano, podemos tocar los controles inferiores o superiores para modificar el sonido del teléfono. El botón central, por su parte, permite encender el teléfono. El periodo de adecuación es bastante corto, y antes de que uno se quiera dar cuenta ya está usando el G2 mini con total naturalidad.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El G2 mini (a la derecha) junto al G2.

Mover los mandos a la parte trasera del teléfono tiene sin embargo algunos inconvenientes. El más importante es el hecho de que el volumen del teléfono puede subir o bajar sin intervención del usuario si se usan pantalones ajustados, puesto que la presión con la ropa o nuestra propia pierna accionará los controles de sonido. De igual forma, es inevitable manchar el objetivo de la cámara ocasionalmente mientras buscamos al tacto el botón de encendido.

Los botones capacitivos de Android también han sido eliminados. Ahora son de tipo virtual, de forma que aparecen dentro de la propia pantalla al realizar ciertas acciones. Esto ha permitido a LG introducir un panel de 4,7 pulgadas, relativamente grande en relación al tamaño del teléfono. También significa que ahora hay varios botones nuevos metiéndose de por medio en algunas aplicaciones, algo que puede ser molesto por ejemplo si se usa el teléfono para jugar.

Los controles traseros son mucho más que un simple reclamo o curiosidad. Sin ser perfectos, resultan lo bastante prácticos como para considerarlos un punto a tener en cuenta

lg g2 mini
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La calidad de construcción del G2 mini es bastante adecuada. A pesar de que es un teléfono ligero, los ajustes de la tapa trasera son realmente sólidos y no dan lugar a grillos u holguras. De igual forma, la textura en forma de tramado facilita el agarre sin recurrir a materiales gomosos. Toda su construcción es de plástico, incluida la espina de aspecto metálico que recorre su perfil, rota por el conector micro-USB de la parte inferior.

A pesar de la ausencia de puertos exteriores, el G2 mini posee un lector de tarjetas microSD que nos permite ampliar sus algo exiguos 8 GB de almacenamiento interno. Está situado bajo la tapa trasera, anejo al lector de la tarjeta micro-SIM (no cuesta confundir uno con otro).

Una pantalla generosa pero mejorable

Una de las cosas en las que más énfasis hace LG es el tamaño de la pantalla del G2 mini. Desplazar todos los interruptores laterales a la parte trasera y prescindir de los controles capacitivos de Android ha permitido incluir un panel LCD de 4,7 pulgadas en un teléfono bastante manejable (por comparar, un Moto G utiliza una pantalla de 4,5 pulgadas y ocupa esencialmente lo mismo). Lamentablemente, la calidad del panel deja algo que desear.

lg g2 mini
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pantalla es una de las flaquezas del G2 mini, tanto por su escasa densidad de píxeles como por una representación cromática que a duras penas se puede considerar realista

Con una resolución de 960 x 540 píxeles, el G2 mini claramente ni comienza a acercarse al panel Full HD del G2 original. Su escasa definición se aprecia ya en la propia interfaz del sistema operativo, pero resulta aún más evidente en la vista previa de la cámara de fotos, donde unas pobres densidad de píxeles y corrección del color impiden transmitir una imagen fidedigna.

Además de ofrecer una resolución relativamente baja para su nombre, la pantalla del G2 mini tampoco destaca especialmente por brillo ni por contraste, así que no cabe esperar un excelente rendimiento en exteriores. Es puramente funcional, como el resto del teléfono. En el lado positivo, el tratamiento mate de su superficie ofrece un buen tacto, evitando que los dedos se queden pegados al realizar ciertos gestos.

Un rendimiento a la altura de las circunstancias

Interiorizado el hecho de que el G2 mini tiene más de mini que de G2, no debería sorprender a nadie el hecho de que su hardware tenga también un menor rendimiento. Esto, sin embargo, no quiere decir que sea un teléfono que vaya a dejar a sus usuarios en la estacada.

LG ha escogido para este pequeño superventas un procesador Snapdragon 400 a a 2,4 GHz y 1 GB de RAM, que dejan como resultado un terminal con unas prestaciones aceptables dentro de lo que es la gama media. Su mayor fuerte es la presencia de Android 4.4 de serie, cuando la mayor parte de sus rivales aún siguen anclados en Jelly Bean.

Las cifras de rendimiento se mueven dentro de lo normal para un teléfono con procesador Snapdragon 400. Lo auténticamente destacable es el buen funcionamiento del sistema operativo

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LG G2 mini
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

El rendimiento del sistema operativo es suave y aparentemente eficiente. Ninguna de las aplicaciones propias de Android ni exclusivas de LG exhibe un retraso apreciable durante su manipulación, que ya es más de lo que se puede decir de teléfonos mucho más caros. Cosa distinta es la opinión que nos merece la capa de personalización incluida por LG.

Con más de 9.109 puntos en Quadrant y algo más de 17.000 en AnTuTu, el rendimiento global del G2 mini se sitúa sensiblemente por delante del del Galaxy S4 mini, pero también muy, muy lejos del del G2, que como mínimo duplica sus registros. Lo importante, en cualquier caso, no son tanto las cifras de rendimiento en estos benchmarks como el uso real, y aquí el G2 mini resulta plenamente satisfactorio, tanto a la hora de ejecutar las aplicaciones más comunes como de navegar por la red.

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LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si lo que se busca es explotar su uso como dispositivo de juegos, claramente este teléfono no es el más adecuado pese a que la capacidad de procesamiento de su Snapdragon 400 es aceptable para casi todas las circunstancias. "Dead Trigger 2" es un buen ejemplo de juego gráficamente exigente y que se mueve con relativa soltura. No es tan pasmosamente fluido como en un Snapdragon 801, pero ejecutado en el G2 mini la acción nunca llega a entrecortarse.

KitKat con envoltorio de Tokke

La presencia de Android 4.4 como elemento de serie es sin lugar a dudas uno de los grandes atractivos de este teléfono. Por suerte o por desgracia, LG ha querido disfrazar su interfaz original con una capa de personalización diseñada para añadir nuevas funciones y una estética propia.

Como sucede con la inmensa mayoría de los teléfonos con una versión modificada de Android, la interfaz diseñada por LG se siente algo anticuada al abogar decididamente por un esqueumorfismo -el uso intensivo de texturas y formas tratando de imitar objetos reales- que se está abandonado en favor de diseños más planos y de aspecto digital.

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El esqueumorfismo sigue vivo

Los iconos y menús usados por LG en el G2 mini no están en línea con las tendencias actuales. Quienes hayan probado un teléfono Android de última generación echarán en falta una interfaz más plana y próxima a los últimos planteamientos estéticos de KitKat

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LG G2 mini
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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LG G2 mini
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Estética aparte, algunas de las características incorporadas por LG son bastante interesantes. Así, el G2 mini ofrece la posibilidad de encender su pantalla con solo tocarla dos veces gracias a la función KnockOn, así como el desbloqueo del terminal mediante KnockCode, que permite sustituir la clásica contraseña por gestos invisibles realizados sobre un recuadro sin guías visuales.

Otras funciones destacables son el uso de una aplicación de mando a distancia por infrarrojos para manejar el televisor y otros aparatos, la herramienta de copias de seguridad de LG y el lanzador rápido QSlide, que se despliega desde la barra de notificaciones. Algunas aplicaciones incluidas por LG, además, pueden ser redimensionadas -opción algo superflua en un teléfono de su tamaño, aunque tampoco estorba- y ofrecen la posibilidad de regular su opacidad usando una barra deslizable.

LG G2 mini
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Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
KnockCode y las aplicaciones con tamaño y transparencia configurables son dos de sus reclamos.

El repertorio de widgets y aplicaciones de LG es correcto por variedad, prestaciones y funcionamiento -aunque el diseño de algunos iconos hace difícil saber a simple vista si ciertas funciones están activadas o desactivadas, como la conexión de datos. Tan solo se echa en falta una interfaz más próxima a la estrenada por el candente G3, que sí cuenta con un entorno visual mucho más moderno y puntero, con gráficos planos y una interfaz muy agradable a la vista.

Siempre queda la posibilidad de descargar temas personalizados desde la biblioteca de LG -que también posee su propia tienda de aplicaciones-, pero el esqueumorfismo sigue siendo la tónica dominante. Sería deseable que LG implementara la interfaz del G3 en el G2 mini cuando llegue el momento de actualizar su software.

Pequeño teléfono, gran batería

Quedarse tirado por culpa de una batería de corta duración no es plato de buen gusto. En este sentido, LG ha resuelto muy bien el apartado energético con un acumulador de 2.440 mAh y el uso del chipset Snapdragon 400, bastante eficiente en nuestras pruebas.

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LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A pesar de que no hay una forma estandarizada que permita saber la duración de la batería de un terminal en manos del usuario medio, el G2 mini ha demostrado que puede aguantar perfectamente tres días utilizando sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp, el reproductor de música incluido y la navegación on-line con relativa frecuencia.

En términos generales el G2 mini aprueba con nota el apartado de la batería. Si por algún motivo se quedara corta, en cualquier caso, siempre es posible sustituirla por otra (algo común entre viajeros habituales).

Una cámara para salir del apuro

Cuando un fabricante no hace énfasis en la calidad de la cámara es porque probablemente ésta no es para tirar cohetes. El comprador de un G2 mini, por tanto, no debería esperar grandes sorpresas en este aspecto. Tampoco es que el hardware deje holgura para las mismas, dado que LG ha dotado a su teléfono de una cámara trasera de 8 megapíxeles con flash de tipo LED y un captor frontal de 1,3 megapíxeles para videoconferencias.

La cámara del G2 mini resulta aceptable por calidad de imagen, velocidad y opciones disponibles. Por desgracia su modesta pantalla no es capaz de transmitir los colores ni la nitidez de las fotografías con la fidelidad adecuada

lg g2 mini
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El funcionamiento de la cámara principal del G2 mini ha sido satisfactorio dentro de lo que cabe esperar en esta clase de teléfonos. Las imágenes capturadas por su sensor de 8 megapíxeles poseen un nivel de detalle razonable dentro de su segmento e incluso puede resultar llamativa la constancia del teléfono en el balance de blancos, que no oscila de forma imprevisible como en otros terminales. El flash de tipo LED, por su parte, cumple debidamente su cometido.

La aplicación de cámara responde con rapidez y el enfoque -compatible con órdenes de voz- se realiza sin complicaciones. Los mayores problemas se encuentran bajo condiciones de iluminación difíciles, cuando el detalle cae de forma brusca y el teléfono puede tener más dificultades a la hora de enfocar el escenario.

Muestras: 8 MP
Fotografías realizadas con un LG G2 mini
fotografías realizadas con un lg g2 mini
fotografías realizadas con un lg g2 mini
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fotografías realizadas con un lg g2 mini
fotografías realizadas con un lg g2 mini
fotografías realizadas con un lg g2 mini
fotografías realizadas con un lg g2 mini

Hubiera sido deseable una exposición más ajustada. Y es que los objetos de colores más vivos -particularmente en tomas muy próximas- pierden mucho detalle, mostrando colores sólidos y poco graduales. Esto es por otro lado algo muy común en los teléfonos de este segmento.

Haciendo honor a su apellido, el G2 mini es incapaz de procesar vídeo 4K como el G3. La resolución máxima de captura es de 1920 x 1080 píxeles con una cadencia de 30 cuadros por segundo, que es apropiada para la inmensa mayoría de los usuarios. Como sucede con las fotografías, su calidad es aceptable, sin despuntar por arriba ni por abajo. Siguiendo esta misma línea, la cámara frontal para videoconferencias, dotada con un sensor de 2,1 megapíxeles, puede tomar vídeo a 1280 x 720 píxeles.

El discreto encanto de la clase media

Es difícil marcar las distancias en los peldaños intermedios de la escalera. Los márgenes de beneficios impiden introducir características de hardware especialmente llamativas -y por tanto también costosas-, así que solo hay dos formas de conseguir la diferenciación que ansían los fabricantes: un diseño interesante y un software que acompañe. En este sentido, el LG G2 mini se queda un poco a mitad de cuajo.

Sin duda la peculiar forma en la que LG ha distribuido los controles del G2 mini hará que más de un consumidor repare en él. Los botones traseros son tan inusuales como prácticos, a pesar de las pequeñas dificultades que también entrañan, y no cuesta comprender por qué LG ha decidido mantenerlos también en su más caro y arriesgado G3.

lg g2 mini
LG G2 mini
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El LG G2 mini aporta una necesaria dosis de frescura al segmento con sus controles traseros y las funciones Knock, pero algunos detalles mejorables impiden que se convierta en la nueva referencia

Por otro lado, el apartado del software deja un cierto sabor agridulce. La presencia de Android 4.4 es todo un punto a su favor en un mercado donde Jelly Bean todavía está muy presente, pero la interfaz de LG, tan fluida como es, se siente simple y llanamente anticuada. Se puede entender que LG quisiera regalar al G3 el lanzamiento en exclusiva de su nueva interfaz, pero eso no quiere decir que teléfonos de menor alcurnia no se puedan beneficiar de ella.

Con un precio aproximado de 250 euros, el G2 mini camina sobre arenas movedizas. Su tarifa lo pone totalmente en línea con el Galaxy S4 mini, cuyo rendimiento es ligeramente inferior, pero el Moto G de 8 GB supone una alternativa formidable, con KitKat, un panel con resolución de 720p y unas prestaciones muy comparables por casi 100 euros menos.

¿Merece la pena la diferencia de precio con el económico Moto G? Para el común de los mortales, la respuesta es claramente negativa. Si por el contrario se busca un teléfono de rendimiento adecuado, una cámara pasable y la capacidad (aunque sea añadida) de transportar una gran cantidad de música o aplicaciones, el G2 mini puede ser una opción a tener en cuenta.

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