LG G Flex
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Crónica

El LG G Flex y su pantalla curvada llegan a España con un precio de 800 euros

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FEB 2014
Eduardo Parra | Madrid

“El G Flex no tiene competencia”, sentenciaban ayer los portavoces de LG. Con el Mobile World Congress a la vuelta de la esquina, la firma convocó ayer a la prensa en Madrid para mostrar un terminal ya conocido –se presentó hace cuatro meses- pero no por ello menos mediático. Y es que el LG G Flex se convertirá la semana que viene en el primer smartphone con pantalla –y batería- curva que se pone a la venta en España.

Lo hará con un precio de 800 euros, aunque también podrá adquirirse mediante contrato con Vodafone –operadora que lo ofrecerá en exclusiva durante los próximos tres meses- con un abanico de planes que van desde el pago de 300 euros y una cuota mensual de 30 euros, a los 80 euros con mensualidades de 80 euros.

LG G Flex
LG G Flex
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Óscar Rodríguez, director de la división de telefonía móvil de LG España, durante el acto de ayer.

Disponible por 800 euros, Vodafone lo ofrecerá también con planes que parten desde 300 euros con una cuota mensual de 30 euros

Precios exclusivos para un terminal exclusivo. O casi, pues si bien es cierto que el G Flex es el primer smartphone curvo que pisa el mercado español, no lo es menos que Samsung se adelantó en su momento a LG en esta particular carrera con su Galaxy Round, por ahora disponible sólo en Corea del Sur.

Menciones honoríficas a un lado, el G Flex –también llamado GFlex D955- hereda muchas de las características del terminal estrella de la marca, el G2, y añade algunas nuevas, como el tratamiento trasero anti rasguños, que centró una importante parte de la rueda de prensa de ayer.

Así, los responsables de LG arrojaron algo de luz a esa extravagante afirmación de que este phablet de 6 pulgadas es capaz de “autorrepararse”. La realidad es que la compañía ha apostado por un material ya presente en la industria de la automoción: un compuesto especial plástico-elástico capaz de recuperar su estado después de sufrir una presión.

LG G Flex
LG G Flex
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
LG G Flex
LG G Flex
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El G Flex emplea en su parte trasera un compuesto especial plástico-elástico capaz de recuperar su estado tras sufrir una presión de 200 gramos

Así, del mismo modo que un colchón de espuma recupera su forma cuando nos levantamos, el G Flex recupera su aspecto original cuando desaparece la presión de -por ejemplo- una llave que roza su superficie. Eso sí, siempre que esa presión sea menor de 200 gramos.

Aunque sí pudimos comprobar que lo de curvar la pantalla es -ergonómicamente hablando- un acierto, no tuvimos tiempo de someter al G Flex a la tediosa tortura de compartir bolsillo con objetos puntiagudos. En cualquier caso, un par de accidentales caídas de llaves de algunos periodistas sobre la tapa trasera del terminal nos permitieron comprobar que, efectivamente, las pequeñas ralladuras desaparecen del G Flex casi al instante.

Interrogados también por la posibilidad de que el smartphone se rompiera con facilidad si se hacía presión en el lado convexo del teléfono, la respuesta de LG fue mucho más clara: el G Flex también está preparado para sobrevivir sin secuelas a esta tortura aunque sea enderezado totalmente.

LG G Flex
LG G Flex
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Más allá de su singular curvatura, el G Flex es un phablet 4G con ciertos argumentos de peso. Se cuentan entre ellos su procesador Snapdragon de cuatro núcleos funcionando a 2,26 GHz y su batería de polímeros de litio con una intensidad de 3.500 mAh.

Menos llamativa es la resolución de 1280 x 720 píxeles de su generosa pantalla, que se traduce en una densidad de sólo 245 puntos por pulgada. Con Android 4.2.2 a bordo, entre sus prestaciones se cuenta también una cámara de 13 megapíxeles, 2 GB de memoria RAM y 32 GB de memoria interna.

La sombra del G3

Pero a pesar de todas estas pequeñas novedades que el G Flex trajo ayer consigo, con el Mobile World Congress al caer, la pregunta obligada era otra: ¿por qué presentar un nuevo terminal en Madrid unos días antes de que se celebre la feria de dispositivos móviles más importante del mundo en Barcelona?

La respuesta oficial realmente no importaba, porque más allá de una aparente pregunta inocente la cuestión de fondo era otra muy distinta: ¿quiere LG quitarse de encima las novedades que puedan hacer sombra al rumoreado nuevo buque insignia de la firma, el G3?

Si en lugar de una rueda de prensa lo de ayer hubiera sido un concurso de medias sonrisas y palabras evasivas, Óscar Rodríguez, director de la división de telefonía móvil de LG España, habría sacado sin duda matrícula.

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