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Prueba de producto
LG G Flex
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

LG G Flex: análisis

 
21
ABR 2014
Texto: Estefanía Pérez  |  Fotos: Álvaro Méndez

El pasado mes de octubre asistíamos a una especie de competición entre LG y Samsung por ver quién anunciaba antes el primer teléfono curvado del mundo. Pese a que se impuso Samsung con su Galaxy Round por cuestión de días, tan sólo el G Flex ha llegado al mercado occidental, y puede que por ello en LG se han tomado la libertad de bautizarlo como “el primer smartphone curvo del mundo”. En España aterrizaba en febrero haciendo gala de su gigantesco panel flexible de 6 pulgadas y presumiendo de una espalda recubierta por un material teóricamente autorreparable. Con un precio oficial de 800 euros, el G Flex se hacía así un hueco en los escaparates españoles a la espera de atraer a los amantes de las curvas.

La curva es bella. Pero, ¿lo es también en un smartphone? LG lo ha querido comprobar lanzando al mercado el G Flex, el primero –o uno de los primeros- teléfonos con pantalla curva en pisar el escaparate.

El dispositivo veía la luz a finales de octubre del pasado año y aterrizaba en España en febrero con un precio oficial de nada menos que 800 euros (si bien a día de hoy podemos encontrarlo por unos 700 euros). Un coste un tanto elevado para un equipo anunciado a bombo y platillo y cuya apetitosa ficha técnica es ligeramente menos ambiciosa que la de otros smartphones de precio similar.

LG G Flex
LG G Flex
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y es que cabe recordar que, pese a que el phablet de LG cuenta con un chip Snapdragon 800 a 2,26 GHz, 2 GB de RAM, 32 GB de memoria y una cámara de 13 megapíxeles, hace uso de Android 4.2.2 y su panel Plastic OLED (POLED) de nada menos que 6 pulgadas se conforma con una resolución de 720 x 1280 píxeles y una densidad de 245 puntos por pulgada.

Pero eso son simplemente cifras. Terminales con especificaciones técnicas más comedidas nos han dejado buen sabor de boca tras tener la oportunidad de probarlos durante unos días. ¿Nos sorprenderá el G Flex? ¿Caeremos rendidos ante la presunta funcionalidad de su diseño curvo?

Con curvas y a prueba de arañazos

Sin duda lo más destacable del nuevo equipo de LG es su aspecto. Además de emplear un panel flexible, su parte trasera –que es donde se concentran los mandos físicos, como en el G2- está recubierta por una película protectora capaz de autorreparar -en palabras de la propia firma- los rasguños derivados del uso diario del dispositivo.

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La importancia del diseño

De aspecto curvado, con una espalda recubierta por un material que promete "autorreparar" pequeños rasguños y con los mandos físicos concentrados en su parte trasera, el G Flex es sin duda un teléfono atractivo

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una prestación basada en un material que se usa en la industria del automóvil y cuya eficacia no hemos dudado en comprobar sometiendo al equipo a pequeños arañazos e incluso torturándolo –sólo un poco- con una llave.

Y lo cierto es que el invento parece funcionar, aunque la mencionada capa no es milagrosa y los arañazos más profundos, pese a quedar ligeramente mitigados, son perfectamente visibles. Por otro lado, el tenue dibujo de la carcasa conformado por un entramado de líneas oblicuas ayuda a esconder visualmente este tipo de desperfectos.

Pero, ¿para qué queremos un teléfono curvo? La curvatura y el gran tamaño del panel cobran sentido a la hora de hacer scroll o cuando reproducimos vídeos y jugamos con el dispositivo en posición horizontal. Por otro lado, su diseño también resulta algo más ergonómico para llevar el phablet en el bolsillo de atrás del pantalón –si es que nos sobra espacio para sus 6 pulgadas, que no es fácil- y para mantener conversaciones telefónicas.

LG G Flex
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El G2, a la izquierda, junto al G Flex.

Más allá de estas supuestas bondades, las diferencias entre la experiencia de usuario que brinda el G Flex y un teléfono con pantalla plana es mínima.

Con respecto a la cacareada flexibilidad del terminal, y aunque ya tuvimos la oportunidad de ponerla a prueba durante el Mobile World Congress, la tentación es demasiado grande como para no volver a hacerlo ejerciendo presión sobre su parte posterior y dejándolo completamente plano sobre una mesa. Y efectivamente, ni se rompe ni parece que vaya a hacerlo.

En cuanto al resto de aspectos de su diseño, nos topamos con un equipo que guarda grandes similitudes con el G2. Así, no hay botones físicos en los laterales, donde únicamente se deja ver la imprescindible ranura para tarjetas micro-SIM.

El phablet no se rompe ni parece que vaya a hacerlo aunque ejerzamos presión sobre su parte posterior hasta dejarlo completamente plano sobre una mesa

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De nuevo, y como ya adelantábamos, los controles de volumen y el botón de encendido, apagado y bloqueo se sitúan en la espalda del dispositivo, una colocación cuya funcionalidad –fundamentalmente durante las llamadas- ya tuvimos oportunidad de comprobar durante nuestro análisis del mencionado G2.

Una de las diferencias entre ambos terminales es la colocación del altavoz, que en el G Flex se sitúa en la parte inferior de su reverso. Una ubicación aparentemente razonable, pues la curvatura del dispositivo hace que el sonido no se vea mitigado al colocar el equipo sobre una superficie plana.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En un tamaño de 160,5 x 81,6 milímetros, el G Flex ofrece una pantalla de 6 pulgadas

LG ha vuelto de nuevo a realizar un buen trabajo en cuanto a dimensiones. Y es que pese a que el equipo cuenta con una pantalla de 6 pulgadas, su tamaño se queda en 160,5 x 81,6 milímetros.

Con un grosor que oscila entre 8 y 8,7 milímetros, la única pega en lo tocante a diseño que presenta el G Flex es que los botones capacitivos están dentro del panel. En más de una ocasión hemos vuelto sin querer a la pantalla de inicio al pulsar por error el correspondiente botón en vez de la barra de espacio del teclado mientras escribíamos un mensaje.

Una gran pantalla, pero sólo en tamaño

La pantalla es precisamente el gran hándicap del G Flex. Y es que este panel de 6 pulgadas se queda en 720 x 1280 píxeles de resolución y 245 puntos por pulgada de densidad. Cifras que se alejan bastante de las ofrecidas por algunos de los terminales de gama alta que actualmente se pueden ver en los escaparates, que llegan presididos por pantallas Full HD y densidades que se van hasta los 432 puntos por pulgada, como es el caso del nuevo Samsung Galaxy S5.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque puede que estas cifras no sean las causantes de la limitada calidad que ofrece la pantalla de este phablet. Es posible que buena parte de la culpa la tenga la innovadora tecnología POLED (Plastic OLED) con la que está fabricada y que no arroja unos resultados comparables a los que ofrecen las pantallas AMOLED o TFT.

Basta acercarse un poco al panel del G Flex para percibir un ligero aspecto granuloso que se hace todavía más notable en cuanto bajamos la iluminación al máximo. Asimismo, nos hemos topado con que el panel acusa en ciertos momentos –cabe recalcar que no es lo habitual- de un indeseable efecto fantasma: al cambiar de pantalla, la imagen que había antes permanece difuminada durante unos segundos.

Basta acercarse un poco al panel para percibir un ligero aspecto granuloso que se hace todavía más notable en cuanto bajamos su iluminación

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LG G Flex
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero el panel del G Flex también cuenta con algunos puntos positivos. La reproducción del color que muestra es acertada y los ángulos de visión que ofrece son aceptables. Su visibilidad en exteriores es buena -sin que resulte excepcional- y su respuesta táctil es precisa, permitiéndonos escribir y movernos por las diferentes pantallas del teléfono sin problemas.

En definitiva, este panel POLED no está a la altura de lo que se espera de un equipo situado en lo más alto del catálogo. Su calidad no empaña excesivamente la experiencia de usuario, pero tampoco contribuye a justificar los 800 euros con los que este terminal ha sido lanzado al mercado.

Nuevas funcionalidades multitarea

El G Flex no cuenta con grandes novedades en el apartado del software. Y es que viene a repetir la misma fórmula desplegada por LG en terminales como el G2. Así, volvemos a encontrarnos con un equipo que hace uso de la capa de personalización marca de la casa –con algunos iconos ligeramente rediseñados- y de todas las funciones que le son inherentes.

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Sin grandes novedades

El G Flex hace uso de la capa de personalización de LG. Nos encontramos por tanto con funciones como QSlide, que permite abrir dos aplicaciones simultáneamente en forma de ventanas flotantes, o QuickMemo, para tomar notas directamente en la pantalla

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Entre ellas están KnockOn (que permite bloquear y desbloquear el teléfono con tan sólo pulsar dos veces sobre su pantalla y que en breve será actualizado a su versión mejorada KnockCode), QSlide (para abrir dos aplicaciones de forma simultánea en diferentes ventanas flotantes), QuickMemo (para tomar notas directamente sobre la pantalla) y QuickRemote (para utilizar el dispositivo a modo de mando a distancia).

Tampoco faltan las opciones de encendido inteligente para que la pantalla permanezca activa siempre y cuando el equipo detecte que la estamos mirando, o para que un vídeo se detenga si apartamos la vista del panel del G Flex. Asimismo también es posible ocultar hasta tres aplicaciones en ejecución a un lado de la pantalla con sólo deslizar tres dedos sobre el panel hacia la izquierda y convocarlas de nuevo realizando el mismo movimiento a la inversa.

LG G Flex
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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El modo Pantalla Dual se activa manteniendo presionado el botón de retroceso y permite manejar dos tipos de contenidos distintos a la vez.

Modos y funciones que, como ya pudimos comprobar en nuestro análisis del G2, no siempre responden a la perfección, si bien en esta ocasión su nivel de acierto roza el 90%. La única duda que nos surge es si realmente éstas son o no funcionales. Y es que, pese a que las marcas se empeñan en dotar a sus nuevos equipos de un mayor número de funciones, éstas finalmente acaban cayendo en el olvido y en ocasiones el usuario jamás llega a saber de su existencia.

Pero esto no parece inquietar a LG, que ha optado por incluir en el G Flex algunas funcionalidades ideadas para aprovechar la amplitud de su pantalla de 6 pulgadas.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La nueva función QuickTheater permite acceder a contenidos multimedia directamente desde la pantalla de bloqueo

Así, la firma surcoreana ha incorporado en su phablet el nuevo modo Pantalla Dual, que se activa manteniendo presionado el botón de retroceso y que, como sucede con la Multipantalla de Samsung, permite manejar dos tipos de contenidos distintos a la vez. Una apuesta por mejorar la experiencia multitarea que nos parece acertada dadas las dimensiones del equipo.

También se nos antoja práctica la nueva función QuickTheater, gracias a la cual es posible acceder desde la pantalla de bloqueo directamente a contenidos multimedia (fotos, vídeos y YouTube) manteniendo el G Flex en posición horizontal y deslizando los pulgares desde el centro hacia el exterior de la pantalla.

13 megapíxeles

Fotográficamente hablando, el G Flex bebe de nuevo de la herencia del G2. Y es que ambos equipos cuentan con el mismo captor de 13 millones de píxeles y con una lente de f2.4, aunque con la gran diferencia de que este phablet carece del estabilizador de imagen incluido en el terminal de 5,2 pulgadas.

Una ausencia que no afecta excesivamente a las capturas realizadas a plena luz del día, que siguen mostrando un buen nivel de nitidez y una reproducción del color bastante acertada.

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En la línea del G2

El G Flex bebe de la herencia fotográfica del G2: cuenta con su mismo captor de 13 millones de píxeles y con una lente de f2.4. A diferencia del teléfono de 5,2 pulgadas de LG, carece de estabilizador

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Las complicaciones aparecen a la hora de realizar tomas en ambientes poco iluminados en los que el usuario debe demostrar su buen pulso. Por si fuese poco, las fotografías capturadas con poca luz muestran una ligera pérdida de detalle, un efecto derivado probablemente del procesamiento al que son sometidas para compensar los niveles de ruido.

Sencilla e intuitiva, la cámara del G Flex cuenta con una amplia variedad de modos. Es el caso del simpático “efecto en vivo”, que permite cambiar detalles del rostro de un sujeto durante una grabación. Asimismo nos ofrece la posibilidad de controlar parámetros como la compensación de la exposición, el balance de blancos o la sensibilidad hasta un máximo de 800 ISO.

Muestras: 13 MP
Fotografías capturadas con un LG G Flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz
fotografías capturadas con un lg g flex en diferentes condiciones de luz

Cabe no olvidar que el G Flex también captura vídeo a 1920 x 1080 píxeles y 60 fotogramas por segundo e incluso secuencias en 4K (3840 x 2160 píxeles) con buenos resultados. La ausencia de estabilizador y las dimensiones del equipo, sin embargo, hacen que sea un tanto difícil conseguir planos libres de trepidación.

La cámara frontal de 2 megapíxeles del G Flex permite grabar vídeo Full HD a 30 fotogramas por segundo, así como capturar fotografías utilizando parte de los modos disponibles en su cámara trasera.

Cumplidor

Con los mismos 2 GB de RAM y el mismo procesador de cuatro núcleos Snapdragon 800 funcionando a 2,26 GHz en su interior, cabía prever que el rendimiento del G Flex estuviese a la altura del ofrecido por el G2. Y lo cierto es que en este sentido no nos ha defraudado.

LG G Flex
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Mejor sabor de boca nos ha dejado incluso su autonomía. Con una batería de 3.500 mAh, el grandullón de LG es capaz de mantenerse alejado de una toma de corriente hasta dos días enteros, siempre y cuando -claro está- no abusemos de aplicaciones o funciones un tanto exigentes como son la reproducción de vídeo, el navegador GPS o la cámara.

El precio de la novedad

Tras el cristal de los escaparates el G Flex llamará la atención de más de uno. Sin embargo, es bastante probable que aquellos que se enamoren a primera vista de sus curvas sufran un desengaño nada más encender su pantalla. Y es que basta con comparar la calidad ofrecida por el panel del phablet de LG con la brindada por otros equipos de gama alta para descubrir que algo no encaja.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es probable que aquellos que se enamoren a primera vista de las curvas del G Flex sufran un desengaño nada más encender su pantalla

¿Estarán entonces dispuestos esos potenciales compradores a renunciar a un panel que ofrezca mejores resultados tan sólo por la pretensión de poseer el primer teléfono curvo del mundo? Puede que sí. Y al fin y al cabo, pese a que no destaca por su pantalla, el G Flex ofrece un buen rendimiento en términos generales.

Más difíciles de justificar son los 800 euros con los que salió a la venta. Es el precio a pagar por ser los primeros poseedores del primer –o uno de los primeros- teléfonos curvos del mundo.

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