| Madrid.
Eduardo Parra.-
La injusticia social ha existido siempre, pero junta a ella han surgido también personas que la denuncian. Unas con palabras, otras con fotografías. Precisamente de este último tarro la Fundación Mapfre ha rescatado a Lewis Hine para ofrecer parte de su obra al público madrileño en sus galerías del céntrico Paseo de Recoletos.
Cedidas por una entidad tan emblemática en el mundo de la fotografía como la George Eastman House de Rochester (museo situado en la antigua casa del mismísimo fundador de Kodak), la muestra se compone de 170 imágenes de pequeño tamaño y se acompañan de documentos y revistas de la época.
© Lewis Hine (George Eastman House)


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La exposición resume así toda una vida fotográfica y ofrece justo ahora, en plena crisis económica mundial, una radiografía de una sociedad que hoy veríamos como imposible, cruel y terrible. Retratos de inmigrantes recién llegados a la Isla de Ellis y de niños que trabajaban en fábricas y minas, antaño vistos como algo totalmente normal, asaltan al visitante con tal crudeza que uno se llega a preguntar si algo así pudo siquiera ocurrir en una pesadilla.
Comienzos tardíos, retirada en la sombra
La historia de Hine, como la de muchos grandes fotógrafos, incluye un encuentro tardío y casual con la fotografía. Rondando los 30 años de edad comienza a usarla como inspiración para su trabajo de profesor de ciencias naturales, compaginando la docencia con diversos trabajos por su cuenta. A partir de 1908, y tras ver las dificultades sociales de los inmigrantes y las secuelas del trabajo infantil, decidió dedicarse plenamente a la imagen.
© Lewis Hine (George Eastman House)


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Hine tuvo también ocasión de documentar las duras condiciones de los refugiados de la Primera Guerra Mundial en Europa gracias a un trabajo para la Cruz Roja que le llevó a visitar Francia y los Balcanes una vez que terminó el conflicto. Al volver a Estados Unidos en 1919 retomó su interés por el mundo obrero, pero con una perspectiva diferente que pone el acento en la dignidad que da el trabajo.
© Lewis Hine (George Eastman House)


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En esta época toma una de sus fotos más icónicas ("Mecánico en una bomba de vapor de una central eléctrica", de 1920) y comienza a preocuparse cada vez más por el sentido estético y compositivo de sus fotografías. Así, y tras documentar la construcción del Empire State Building de Nueva York, en 1932 publica el famoso libro "Men at Work".
© Lewis Hine (George Eastman House)


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Desgraciadamente para Hine, el trabajo comenzó a escasear a finales de los años 30. Una época en la que es tachado de anticuado y dejado de lado, hasta el punto de perder la propiedad de su casa y acabar dependiendo de la beneficencia.
Más allá de la estética, que en no pocas ocasiones brilla totalmente por su ausencia, la obra de Hine sirvió para que el Comité Nacional del Trabajo Infantil de Estados Unidos redactara las primeras leyes de protección para menores en lo que al trabajo se refiere. Después de su muerte en 1940, y tras muchos periplos, su legado fotográfico recaló en la George Eastman House, que hoy guarda cerca de 12.000 piezas entre negativos y positivos en papel.
Más información acerca de esta noticia:
- Información publicada por la fundación Mapfre sobre la exposición
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