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Leica R6: la última réflex mecánica de la compañía

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La firma del logotipo rojo ya respondió en los años 50 a las cada vez más hegemónicas cámaras réflex con las Leicaflex

Leica R6
Leica R6
Foto: Catawiki

Leica y cámaras telemétricas: una asociación inevitable gracias a las Leica M, tan queridas entre fotógrafos documentalistas y callejeros. Como Cartier-Bresson, que sin duda supo sacar provecho al pequeño tamaño y silencioso obturador de estás cámaras no réflex, dos de sus principales bondades. Sin embargo, ya desde los años 50 las réflex empezaron a imponer su hegemonía sobre las telemétricas en el mercado profesional.

En los 60 Leica respondió a esta necesidad con la Leicaflex, un genuino tanque construido enteramente en metal, totalmente mecánico y relativamente grande para lo que había sido la Leica M. La calidad de las ópticas Leitz sin duda atrajo la atención de muchos fotógrafos, pero Leica estaba llegando tarde a un partido en el que la letra F de Nikon resonaba con fuerza.

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A pesar de que hubo mejoras implementadas en los siguientes modelos de las Leicaflex, como las SL y SL2, lo cierto es que las réflex alemanas (el mismo error se puede achacar a Zeiss) eran cámaras algo desfasadas para lo que se esperaba de un producto de gama profesional. Solo un ejemplo: los primeros modelos ni siquiera tenían medición TTL o a través de la lente.

Desde 1976 y hasta los años 90, con el objetivo de reducir costes y pegar un salto tecnológico (en lo referido al plano de la electrónica, no es que la firma alemana anduviera a la vanguardia), Leica inició una colaboración con Minolta. De ahí surgieron las Leica R (R3, R4 y R5, principalmente), basadas en los chasis de otras réflex de la compañía japonesa y con electrónica suministrada por esta. Auténticas réflex alemanas de origen nipón, aunque al menos los diseños de las ópticas seguían siendo de Leica.

Por cierto, que en esta época las Leica M se veían con el agua al cuello tras el fracaso de la Leica M5, e incluso se llegó a plantear la posibilidad de sacrificar la producción de las telemétricas para centrar las energías en las réflex. Visto desde cualquier punto de vista, esto hubiese sido un error, pues Leica, por mucho que lo intentara, se seguía asociando mentalmente con la letra M, no con la R.

leica r6
Leica R6
Foto: Catawiki

Casi en los 90, tres décadas después de la llegada de la Leicaflex original, la producción volvió a Alemania con la Leica R6, una cámara que sí parece de la compañía del logotipo rojo. Completamente mecánica, solo empleaba pilas para el fotómetro, contaba con velocidades de 1/1.000 a 1 segundo (además de modo B con obturador también de metal) e integraba uno de los sistemas de medición más interesantes del momento, con la posibilidad de elegir entre los modos matricial o puntual.

Se trata de una de las pocas cámaras mecánicas de enfoque manual que daba tantas opciones. Y aún hay más: alrededor del dial de selección del ASA había la posibilidad de compensar la exposición. ¿Para qué en una cámara en la que hay que poner la apertura y la velocidad de forma manual? Pues para no tener que hacer así cálculos mentales. Así, si estamos en un ambiente con poca luz y compensamos en -2 la exposición, el fotómetro ya mide de esta manera, teniendo en cuenta este dato al poner nosotros los valores.

La sucesora mecánica de la R6 sería la R6.2, producida de 1992 a 1997 y que virtualmente es la misma cámara, con la ventaja principal de tener la velocidad más alta: 1/2.000 segundos en vez de 1/1.000. También se supone que en esta última la producción de los componentes electrónicos vino de Leica y que no quedaba en ella un gramo de Minolta. Eso sí, para hacer fotos, que es lo que nos importa, las dos son igual de capaces y brillantes.

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Leica R5
leica r5
Leica R5
Foto: Catawiki

Producida del año 86 al 92, la Leica R5 fue uno de los modelos electrónicos con chasis de Minolta anteriormente mencionados. Corrigiendo algunas carencias de la R4, añadía la medición de flash en modo TTL y la exposición programada, además de los modos manual y con prioridad a la apertura. A pesar de no ser una Leica genuina, el hecho de poder usar ópticas de la firma alemana en un cuerpo relativamente económico es una gran opción para pensar en estas cámaras, que además han demostrado envejecer bastante mejor de lo que se esperaba de ellas.

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Leica M5
leica m5
Leica M5
Foto: Catawiki

A pesar de ser la primera cámara telemétrica de Leica con medición TTL, su diseño grande, feo y aparatoso así como la presencia de la Leica CL (con la que en cierto sentido competía) hicieron de ella un fracaso comercial, hasta el punto que desde Alemania se plantearon la posibilidad de cesar la producción de las Leica M para centrarse en las réflex. En los últimos años ha vuelto a ser valorada por coleccionistas y en menor medida fotógrafos, principalmente porque su gran tamaño no lo es tanto para los estándares actuales y porque para adentrarse en el sistema Leica M es una opción muy capaz.

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