Crónica

Leica y Magnum: dos mitos y un punto rojo

 
22
JUN 2011
Iker Morán   |  París

Hace tiempo alguien que sabe mucho del tema me explicó cuál era el sencillo truco: más allá de la calidad y la veteranía, hay firmas tocadas por una especie de varita mágica, y Leica es una de ellas. Esa especie de bendición les permite dejar de ser marcas para convertirse en mitos, y gracias a ello pueden regirse por sus propias leyes y tempos. Lo que en otras circunstancias sería incomprensible o intolerable, en el universo de Leica ocurre con total normalidad.

¿Cómo se entiende si no que el mismo logotipo rojo cuya presencia encarece algunas compactas cientos de euros ahora desaparezca de la nueva M9-P? Y no sólo eso, sino que sus creadores presentan este detalle como una de las bazas de esta versión especial de la M9.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Stephan Daniel, responsable de producto de Leica, sostiene dos unidades de la M9-P con distintos acabados. En la imagen inferior, con el nuevo Super-Elmar de 21 milímetros.

Explicado así o visto por alguien ajeno a este peculiar mundo, podría parecer una excentricidad. Sin embargo, se trata de una petición expresa de muchos fotoperiodistas que, de hecho, tras invertir miles de euros en una Leica decidían tapar ellos mismos el distintivo. ¿Por qué? Muy sencillo: en ciertos trabajos pasar desapercibido puede ser una cuestión de vida o muerte.

Efectivamente, la Leica M9-P que ayer se presentó en París junto al pequeño Super-Elmar 21 mm f3.4 es una cámara orientada al fotógrafo profesional (de ahí la "P" en su denominación) y que enlaza con la tradición de la firma germana, que ya había lanzado anteriormente ediciones especiales como ésta.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El singular director ejecutivo de Leica, Andreas Kaufmann.

La Leica MP, sin ir más lejos, que todavía se fabrica y que presume de ser totalmente mecánica (algo que, por razones evidentes, resulta difícil trasladar a la M9; es lo que tiene la tecnología digital).

Es idéntica por dentro a la M9 e igual de bonita por fuera, pero con un cristal de zafiro protegiendo la pantalla. Prescinde del círculo rojo frontal y luce un acabado mejorado en piel. También es algo más cara, pero eso es un detalle menor.

Son las paradojas que sólo los mitos pueden permitirse. Esconder su preciado logotipo o sencillamente hacer eso que tantos aficionados y profesionales defienden: hablar de fotografía y no de cámaras.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La presentación de Leica contó con una mesa redonda de primer nivel. En la imagen inferior, Kaufmann le sonríe al vicepresidente de Magnum Photos, Christopher Anderson.

Y es que la M9-P fue ayer en la capital gala casi una invitada más de un evento en el que Leica selló su colaboración de décadas con la agencia Magnum Photos. Un acuerdo que se traducirá en proyectos conjuntos, como la producción de diversos ensayos multimedia, la cesión de equipo o las aportaciones de los fotógrafos de esta agencia en la prueba y el desarrollo de nuevas cámaras.

Aunque esta sugerente combinación de mitos fotográficos podría invitar a elevarse unos palmos de tierra, en realidad no hay nada como abordar la situación actual del fotoperiodismo con un plantel de lujo (fotógrafos de Magnum, el vicepresidente de la agencia y el director de fotografía de Le Monde, entre otros) para poner los pies en el suelo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Un fotógrafo de Magnum se lleva una bolsa con una Leica.

Si bien el doctor Kaufmann, máximo responsable de Leica, recordó blandiendo su BlackBerry que ni eso ni un iPhone son una cámara, el creciente protagonismo de estos dispositivos y las redes sociales fueron el tema de debate.

¿Y qué hace Leica hablando de teléfonos móviles y Twitter? ¿Acaso entre sus planes a corto plazo figura un LeicaPhone con bayoneta M y está tanteando el terreno? Sencillamente, si se trata de hablar de fotografía documental y de la situación actual de la profesión, ésas son ahora mismo las cuestiones prioritarias.

Pese a la aceptación general por parte de fotógrafos y editores de esta nueva situación y de las aportaciones del llamado periodismo ciudadano, todo ellos reivindicaron la figura del fotógrafo profesional. La foto de la noticia la acabará haciendo alguien que pasa por allí, pero el trabajo del reportero es contextualizar la información, convertirse en una voz que se impone entre mucho ruido, defendió Christopher Anderson, vicepresidente de Magnum Photos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El acto se convirtió en improvisado museo de fotografía: arriba, una Leica Reporter; en la imagen inferior, una Leica I adornada con un curioso telémetro.

Pero, por suerte para los mitómanos que andábamos sueltos por allí (qué quieren, uno no puede lucir cada día la flamante pegatina de una M9 que "tunea" su iPhone ante fotógrafos de Magnum y decenas de propietarios de una Leica de verdad), también ese lado más glamuroso tuvo su momento en la fiesta posterior.

Por ejemplo, asistir al reparto de cámaras entre los fotógrafos de Magnum que andaban por allí, incluido el mismísimo Elliott Erwitt. O contemplar algunos codiciados modelos de colección de Leica, como aquella Reporter que permitía hacer 250 disparos en un rollo de película de 10 metros y de la que se produjeron menos de 800 unidades.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El prestigioso fotógrafo de Magnum Elliott Erwitt recoge su Leica.

Si, además, tienes la suerte de que nuestro colega Valentín Sama -auténtico experto en la materia- esté por allí y te explique cómo funcionaba ese extraño telémetro vertical que luce una Leica I, eso ya es un auténtico lujo.

Y más si te asesora para poder encontrar alguna Leica de antaño a precios razonables. Porque, como imaginarán, en la bolsa que contenía el "dossier" de prensa y el catálogo de la M9-P, se les olvidó incluir también la cámara.

Productos relacionados (2)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar