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Prueba de producto
MITO ANTES DE NACER

Leica M8: primeras impresiones

 
15
SEP 2006

Tocada por esa varita mágica capaz de convertir una cámara en un mito, la Leica M8, la primera M digital, ha concluido su larga travesía por el desierto y ya está lista para la puesta de largo. Los astronómicos precios -o las exiguas ventas previstas-, lejos de restar importancia a un modelo como éste, alimentan la leyenda y generan aún más expectación. Puede que no sea racional, pero estamos hablando de Leica.

Con precisión germana, Leica ha cumplido el calendario prometido. En 2004, la firma aseguraba en Colonia que para la próxima edición de Photokina ya habría un modelo digital de la mítica serie M. Y así ha sido con la puesta en escena de la nueva M8.

Aunque después de dos años esperar algún día más no suponga una hecatombe, QUESABESDE.COM ha aprovechado su visita al festival internacional de fotoperiodismo Visa pour l´Image, en la francesa Perpiñán, para conocer algunos detalles sobre la M8 y anotar las primeras impresiones que entre las manos produce esta telemétrica digital.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Hasta allí se había desplazado también una delegación de Leica. Pensada para el reportaje fotográfico -y para el coleccionista más previsor- la M8 tiene en un certamen fotoperiodístico el caldo de cultivo ideal para recalar las primeras impresiones.

Leica M8
Leica M8
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Aunque, sin duda, sacar a pasear la cámara antes de su presentación es una original idea, teniendo en cuenta la cantidad de filtraciones, fotografías e incluso vídeos de la cámara que han circulado durante esta última semana por diversos foros de Internet antes de la fecha oficial de presentación, tal vez sería de agradecer un poco más de discreción -o algo menos de ingenuidad.

A su imagen y semejanza
El objetivo -nos explican desde Leica- era moldear una M digital que fuera lo más parecida posible a las Leica M6 TTL o M7 de película. A la vista del resultado, y con la M8 en una mano y una M6 en la otra, parece que la meta se ha conseguido. En efecto, la M8 casi calca las dimensiones y el peso de sus predecesoras de película.

Leica M6 TTL
Leica M6 TTL
Leica M7
Leica M7

De hecho, la propia denominación escogida para el bautizo ya es suficientemente significativa. Además de dejar claro su apuesta por la continuidad en cuanto a diseño y estilo, tal vez cabría deducir que las M de película llegan aquí al punto de inflexión que marca su final.

Leica M8
Leica M8

Evidentemente, cambios físicos hay: desde la pantalla trasera de la cámara, hasta la lógica ausencia de la palanca de arrastre, puesto que el obturador se carga automáticamente. Es decir, se rehúye de los malabarismos realizados por la R-D1 -la primera telemétrica digital- para dar una apariencia clásica a la cámara.

Hablando del obturador, la presencia de un nuevo mecanismo metálico que toma el relevo de los clásicos obturadores de cortinillas es uno de los cambios que más se dejan notar en la nueva M8. Y es que el sonido de la cámara -al menos las primeras veces que se escucha- suena más fuerte y contundente que en modelos anteriores. Un detalle que los usuarios de las discretísimas Leica M podrían observar con cierto recelo.

Leica M8
Leica M8

No obstante, nos cuentan que se ha procurado obtener un ruido lo más "plano" posible, una especie de sonido que suena más a arrastre y que marca distancias respecto a los mecanismos que emplean las cámaras réflex. Y es que, recordémoslo, aquí no hay ningún espejo que se interponga en el camino de la luz hacia el sensor.

CCD firmado por Kodak
Los responsables de la firma nos confirman también algo que muchos ya daban por hecho desde hace tiempo: el CCD de 10 megapíxeles que alberga la M8 en su interior ha salido de las factorías de Kodak.

Sin embargo, parece que no ha sido un proceso sencillo adaptar la tecnología digital a la peculiar idiosincrasia de las Leica M. Unas complicaciones que podrían explicar lo que ha tardado Leica en decidirse a dar el salto definitivo al mundo de los píxeles y el prolongado tiempo de desarrollo que parece haber necesitado esta cámara.

A modo de sencillo resumen, el problema principal radica -nos explican- en que manteniendo el diseño tradicional de este tipo de cámaras, el captor quedaba situado demasiado cerca del objetivo. Como consecuencia, la incidencia de la luz no era perpendicular en los extremos del CCD, de lo que podrían derivarse numerosos problemas.

La solución ha pasado por emplear un sensor que no es de cuadro completo (full-frame) y que se sitúa a medio camino entre éste y los captores APS. En concreto, el factor de multiplicación de la M8 es de 1,33x. Una cifra que no parece ser casual, pues permite multiplicar exactamente la focal de los clásicos objetivos de Leica para convertirlos en el modelo inmediatamente superior del catálogo.

Además de esta adecuación del tamaño y de la eliminación del filtro Low Pass -se aprovecha al máximo la resolución del captor, eliminando el moiré mediante procesado- otra argucia consiste en modificar la disposición de las microlentes en los fotodiodos de los bordes del sensor.

Tal y como se aprecia en el gráfico superior, la disposición de las microlentes que habitualmente se colocan encima de cada fotodiodo varía ligeramente al alejarse de la parte central del sensor, desplazándose lateralmente. De este modo, es posible redirigir la incidencia de la luz para conseguir que su entrada sea lo más perpendicular posible, y reducir así -asegura Leica- el viñeteado que se podría originar.

La corrección mediante software se encargaría de rematar la tarea. De ahí la importancia del nuevo sistema de cifrado propuesto por Leica para sus objetivos con montura M. Mediante este sistema será posible que la cámara reconozca la focal, almacene la información en los datos EXIF del archivo y los tenga en cuenta a la hora de procesarlo.

Visor telemétrico
Por supuesto, el enfoque recae en la pericia del fotógrafo a la hora de desenvolverse con el visor de telémetro y con el sistema de imagen partida. El visor de la M8 tiene un aumento de 0,68x, y cuenta con las guías de encuadre para las focales de 25 y 35 milímetros, 50 y 75 milímetros, y 28 y 90 milímetros.

En la parte inferior, un sencillo indicador de cuatro dígitos y seis símbolos concentra toda la información disponible. Si en el caso de una SLR digital sería imperdonable esta escasez de datos, aquí vuelve a primar el respeto al diseño tradicional.

Leica M8
Leica M8

Además de conocer los datos de la toma, el buffer o el estado del flash, unas flechas se encargan de indicar si la exposición es correcta o está por encima o debajo de la medición del fotómetro.

Una medición que, por cierto, recurre a un sistema muy similar al TTL -aunque se añade un nuevo modo de flash MTTL- empleado por los modelos anteriores de película, pero que en este caso sustituye el característico círculo blanco de las cortinillas del obturador por una franja horizontal.

Base desmontable
Si la sencillez de manejo, al menos para los que están habituados al sistema, ha caracterizado siempre a estas cámaras, la M8 no podía ser menos. En la zona superior, una gran rueda de velocidades se convierte en uno de los puntos neurálgicos del manejo.

Con valores desde 4 hasta 1/8000 segundos -además de una posición B y otra automática-, dicho dial es de giro libre. Es decir, no hay que dar la vuelta entera para pasar de la velocidad más rápida a la más lenta. A su lado reposa el disparador, rodeado por el interruptor principal, que también permite seleccionar el modo de disparo simple o continuo.

Leica M8
Leica M8

En el segundo caso, la M8 es capaz de disparar 2 imágenes por segundo -cadencia suficiente para este tipo de cámaras-, con un máximo de 10 fotografías consecutivas.

Leica M8
Leica M8

La parte trasera también se muestra extremadamente libre de botones, con una pantalla de 2,5 pulgadas y 230.000 píxeles, escoltada por media docena de mandos y un sencillo dial de cuatro flechas. Aunque sin tiempo suficiente para perderse por los menús, la M8 se nos muestra también en este campo bastante manejable, con numerosas opciones de personalización que podrían suplir la falta de accesos directos.

Leica M8
Leica M8

La base de la cámara esconde -literalmente- el espacio dedicado a la tarjeta SD Card y a la batería, que es capaz -nos aseguran- de resistir hasta 600 disparos con una sola carga.

En una concesión al clasicismo ligeramente surrealista, para acceder a esta zona es necesario desmontar la base de la cámara, accionando el sistema de apertura situado en uno de los laterales, tal y como ocurría a la hora de cargar la película en los anteriores modelos.

Las M ya son digitales
De momento, los afortunados poseedores de alguna óptica con montura Leica M ya disponen (con permiso de la Epson RD-1) de la opción más purista para dejar a un lado las diapositivas y el escáner. Por lo menos, quienes empleen ópticas firmadas por la propia Leica, porque sus portavoces no se atreven a confirmar o desmentir la compatibilidad con los objetivos Voigtländer para esta montura.

Leica M8
Leica M8
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Si la espera ha merecido o no la pena, eso lo dirán más las sensaciones de los fieles usuarios al sistema que cualquier concienzudo análisis técnico. El mundo de Leica se rige por sus propias normas, y no parece que tengan intención de que el cambio de los haluros a los píxeles derribe también este principio.

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