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viernes, 06 de octubre de 2006
Leica M8: toma de contacto
Ni los elevados precios asociados siempre a la mítica firma germana, ni su -quizás- tardía llegada han impedido que la nueva Leica M8 haya sido una de las estrellas indiscutibles de Photokina 2006. La montura Leica M, la decena de megapíxeles y, sobre todo, el logotipo rojo en el frontal son la carta de presentación de un modelo que, entre las manos, consigue transmitir toda la magia de un mito actualizado.
Colonia. Iker Morán.- Si hace unas semanas pudimos disfrutar durante unos minutos de una aún secreta Leica M8 en el festival de fotoperiodismo de Visa pour l'Image, durante la celebración de la feria de Photokina el equipo de QUESABESDE.COM desplazado a Colonia pudo ampliar esta experiencia con una de las cámaras más elitistas del actual mercado digital.





La nueva Leica M8 se convirtió en una de las estrellas de la reciente edición de Photokina.

Pese a que aún es pronto para poder obtener muestras -ni los modelos expuestos eran finales ni las condiciones de iluminación eran las adecuadas para realizar estas pruebas-, sí ha sido posible desgranar algún nuevo detalle respecto al manejo y las peculiaridades de este modelo.

Transición tranquila

La tarea de concebir una cámara digital pensada para un usuario como el de Leica no parece sencilla. Ello hace que el acercamiento a un modelo como la M8 no pueda regirse por los mismos criterios de ergonomía o manejabilidad -sí de calidad, por supuesto- que cabría exigir a cualquier otra cámara de ópticas intercambiables.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Ni por precio, ni por el público al que va dirigida, ni por prestaciones la M8 es equiparable a ningún otro modelo. Cabría, por tanto, considerar esta nueva telemétrica digital como la adaptación al mundo de los píxeles de todos los argumentos que hasta ahora han convertido a la serie M de Leica en un auténtico mito.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Un puente que, por definición, debería ser lo menos traumático posible para los usuarios veteranos y, además, suficientemente seductor como para atraer nuevas manos. O, por lo menos, algunas de las que en su día ya se posaron en una Leica y la abandonaron por una cámara digital.

Clasicismo reinventado

La M8 no necesita mucho tiempo para convencer de que, efectivamente, todas estas premisas han sido tenidas muy en cuenta en la configuración del modelo. Diseño, peso, textura e incluso denominación recuerdan irremediablemente a las Leica M predecesoras.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Así, quienes hayan trabajado antes con cualquiera de los modelo de película no necesitarán demasiado tiempo para hacerse con la nueva M8. Como era de esperar, los dos mandos principales para el control de la exposición se mantienen firmes en sus puestos: una gran rueda de velocidades en la zona superior, al alcance de la mano para poder moverla sin levantar el ojo del visor, y la escala de diafragmas en el propio objetivo.

Para la parte digital, Leica ha optado claramente por no atosigar al fotógrafo con el despliegue de mandos e información que un usuario de cualquier otra cámara digital esperaría encontrar.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Así, el minimalismo y la sencillez se concentran en torno a un solo botón de la parte trasera. Efectivamente, pulsando "set", se accede al control de la sensibilidad (de 160 a 2500 ISO), al balance de blancos, a la compensación de la exposición -tal vez este parámetro sí debería estar un poco más a mano-, a la resolución y al formato de archivo (JPEG o DNG).

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Teniendo en cuenta que el cambio continuo de estas opciones no será una práctica habitual de quien dispare con este modelo, la posibilidad de guardar la mayoría de ajustes en un perfil de usuario personalizado resulta también especialmente interesante.

Pantalla circular

La información proporcionada por la M8 sobre la toma obedece a este mismo criterio de simplicidad que, se supone, prefiere el usuario de Leica. De hecho, la pequeña pantalla circular situada en uno de los laterales de la zona superior únicamente se dedica a mostrar el estado de la batería y la capacidad restante de la tarjeta.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

El visor tampoco es mucho más generoso y, además de la velocidad de obturación, concentra el resto de datos en unos pequeños indicadores luminosos rojos que indican si la exposición es la adecuada o se encuentra por encima o por debajo de lo que el fotómetro de la cámara recomienda.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

El menú principal también se rige por una dialéctica similar, sin demasiadas opciones, submenús o cualquier otro aspecto que pueda distraer al fotógrafo más de lo estrictamente necesario. De este modo, habrá que llegar hasta aquí para modificar, por ejemplo, el espacio de color, los ajustes del procesado (contraste, nitidez...) o formatear la tarjeta.

Revisión de imágenes

Mayor es el esfuerzo que la Leica M8 realiza para facilitar al máximo la revisión de las imágenes almacenadas. Así, cuatro de los cinco botones localizados a la izquierda de la pantalla están dedicados a estas tareas. El zoom sobre la imagen resulta extremadamente eficaz gracias a la ruleta situada al otro lado.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

La información que se proporciona sobre cada imagen es, igualmente, muy completa. Pulsando el botón "info" es posible acceder a todos los metadatos de la fotografía, así como al histograma de la imagen.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

La velocidad de disparo no es, claro está, un asunto preferente para este tipo de cámaras. En cualquier caso, el mismo mando que hace las veces de interruptor principal -rodeando al disparador- también permite seleccionar el modo de disparo: simple, continuo (2 fotogramas por segundo hasta un total de 10 imágenes consecutivas, rezan las especificaciones) o mediante el temporizador.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Tampoco la gestión de los archivos resulta especialmente ágil, sobre todo si se ha puesto a prueba el disparo en ráfaga. El sonido de la obturación, como ya comentamos en su día, es mucho más discreto que el de cualquier réflex pero algo más estridente que el de las Leica M anteriores.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Mención aparte merece la ranura para la tarjeta de memoria y la batería. Situadas en la base de la cámara, la M8 emula el sistema de carga de película de sus predecesoras, cubriendo totalmente esta zona con una tapa que puede retirarse accionando la correspondiente trampilla.

Elmarit 28 mm f2.8

No hay que olvidar que un alto porcentaje de la fama alcanzada por el sistema Leica M se debe a la incuestionable calidad de sus ópticas. Al largo listado de objetivos disponibles la firma ha sumado ahora un Tri-Elmar 16-18-21 mm f4 y el nuevo Elmarit 28 mm f2.8 con el que hemos podido probar esta unidad de la M8.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

De enfoque manual, por supuesto, el nuevo angular ve convertida su focal en algo más de 35 milímetros al ser montado en la bayoneta de la cámara. Precisamente para poder transmitir al procesador de la cámara los datos referentes al objetivo, las dos nuevas ópticas vienen ya provistas con un sistema de codificación en su montura -seis marcas ovaladas, tintadas de blanco o negro- que puede ser implementado en la inmensa mayoría de lentes antiguas, previo paso por caja en el servicio técnico.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Como es habitual, el anillo de enfoque cuenta con la ayuda de un pequeño soporte en la parte inferior que facilita y suaviza la labor. Definido por muchos como uno de los sistemas de enfoque más precisos del mercado -sobre todo para las situaciones de baja luminosidad- el clásico método de imagen partida no parece registrar ningún cambio en esta nueva M8.

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En cualquier caso, sí es cierto que los usuarios no acostumbrados a este mecanismo necesitarán un tiempo para descubrir todas sus bondades.

Ante todo, una Leica M

Si en un primer contacto la M8 ya nos pareció un modelo cuya naturaleza digital casi podría considerarse un aspecto anecdótico, ampliar la experiencia en Colonia nos ha permitido ratificarnos en esta idea.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDE.COM

Y es que la M8 es precisamente eso, una Leica M. Que en lugar de emplear haluros de plata para registrar la imagen implemente un CCD de 10 megapíxeles no es sino una adaptación -necesaria y esperada- a los nuevos tiempos fotográficos.

Leica M8
© Iker Morán, QUESABESDECOM

Un cambio que, en ningún momento, consigue sepultar o restar protagonismo a los pilares de ese otro mundo fotográfico creado en torno al nombre de Leica. La calidad óptica, la discreción en el reportaje o esa especial idiosincrasia simbolizadas por la letra M son ya digitales. Confiemos en que la calidad final de las imágenes sirva para reforzar sus argumentos.

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