• Samsung Galaxy S4: toma de contacto
  • Sony Xperia Z: análisis
Prueba de producto
HAY OTROS MUNDOS

Leica M: prueba de campo

3
22
ABR 2013

No es ningún secreto que Leica vive en un universo paralelo al que no tiene sentido acercarse con los criterios habituales del mercado fotográfico digital. La nueva y flamante Leica M no es una excepción. Por mucho que su CMOS de 24 megapíxeles o la grabación de vídeo puedan interpretarse como un guiño de modernidad, sigue siendo una cámara que nada tiene que ver con el resto. Tras tener el lujo -nunca mejor dicho, porque estamos ante un cuerpo de unos 6.400 euros- de pasar un fin de semana con ella, hemos comprendido que pretender juzgarla o valorar su relación calidad-precio sin ser auténticos "leiqueros" sería tan absurdo como pretencioso. En su lugar, hemos optado por disfrutar de ella e intentar entender un poco mejor este singular mundo M.

Para algunos es un mero capricho. Para otros, tal vez una inversión en una cámara que, a diferencia de todas las demás, no va a perder valor nada más salir de la caja. Pero para la mayoría de sus usuarios las Leica M -las de película y las digitales- son simplemente una herramienta fotográfica perfecta.

Una herramienta que, eso sí, no está hecha para todas las manos. Ni para todos los bolsillos, porque esta Leica M (o Typ 240, que es la apostilla con la que la firma germana acompaña su nombre para distinguirla de futuras Leica M) que está llegando ahora a las tiendas españolas ronda los 6.400 euros. Si le sumamos los más de 2.000 euros que cuesta el Summicron 35 mm f2 que le hemos colocado, la cifra rozará para muchos lo indecente.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Es la mejor cámara que se puede comprar por ese precio? La respuesta rápida sería un contundente no en letras mayúsculas. Pero esto no sería del todo cierto ni justo, porque como ya hemos dicho una Leica M nunca puede valorarse con los criterios estándares. No es una cuestión de esnobismo o diplomacia para no sacar el cuchillo en estos párrafos. De hecho, adoptar esa actitud sería lo fácil. Y lo más divertido, posiblemente.

En su lugar hemos optado por aprovechar estas horas de convivencia con la Leica M -gentileza de Casanova Foto- para asomarnos a ese otro mundo y sus particulares normas. Sólo con ellas se puede valorar de forma justa esta pieza.

Una auténtica M

¿Qué hace un periodista cuando se asoma a una cámara tan particular como ésta? Inventarse las cosas para mantener la pose de experto o convertir su opinión en dogma. Es una opción. Pero hemos optado por el camino correcto: sentarnos a tomar un café con un usuario de una Leica M9, colocar ambas cámaras frente a frente y observar su reacción frente al nuevo modelo.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La Leica M (a la izquierda) junto a la M9-P.

Y es que lo que a nosotros -meros turistas en el planeta M- nos pueden parecer detalles menores, pueden resultar argumentos de peso para los habituales de este sistema. Resulta que las pequeñas diferencias entre la M9 y esta M no son tan pequeñas.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Robusta y bastante pesada entre las manos, el reborde posterior a la altura del pulgar mejora notablemente el agarre. La nueva rueda de control incorporada en esta zona también se agradece, aunque si se nos permite el tirón de orejas, notamos una gran diferencia entre la calidad de construcción de los mandos tradicionales (rueda de velocidades, disparador...) y los botones y pulsadores traseros.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pantalla es uno de los cambios más evidentes. No sólo por tamaño (3 pulgadas), sino también por resolución (920.000 puntos). La M9 se conformaba con un monitor de 250.000 píxeles que incluso hace ya cuatro años sabía a poco para una cámara de este nivel.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de este salto en la calidad de la pantalla, los menús adoptan ahora la estética de los de la S2, sin perder ese estilo tan pulcro y minimalista de las Leica. Son, por decirlo de forma sencilla, menús pensados para fotógrafos que no quieren pasar demasiado tiempo toqueteando las opciones de la cámara. Que, dicho sea de paso, tampoco son muchas.

Y es que aquí no hay opciones de configuración, ni siquiera botones que puedan programarse. En otras circunstancias habríamos puesto el grito en el cielo al descubrir que ni el botón frontal de enfoque ni el de vídeo pueden asumir otra función -nos parece un poco absurdo-, pero se ve que para los usuarios de Leica éste no es un asunto importante.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Lo es mucho más el sonido de la cámara. Y en este sentido la M aprueba con nota. Su obturación es bastante contundente teniendo en cuenta que no hay espejos de por medio, pero suena más consistente y definida que la M9. Eso sí, el movimiento vertical de las cortinillas provoca una sacudida que afecta a la estabilización del disparo y la trepidación de la imagen a velocidades bajas.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para compensar, a su favor hay que decir que la posición de trabajo -con la cámara pegada a la cara- juega a nuestro favor si se trata de disparar a pulso. En cualquier caso, nos hemos encontrado con más de una toma trepidada a 1/45 de segundo.

La clave -nos explica nuestro paciente interlocutor mientras lanzamos preguntas de novatos- es que la cámara no pierda la esencia de las M por incorporar nuevas prestaciones. Por ejemplo, el vídeo. Sólo el botón M de la zona superior la delata. Eso sí, pulsarlo por error es demasiado fácil y no hay forma de anularlo.

El visor, la clave

Pero si hay un rasgo que define a las M, ése es su visor. O mejor dicho: el enfoque por telémetro de imagen partida asociado a su visor. ¿Pero no han acabado las X100 y X-Pro1 de Fujifilm con esta exclusiva en el mundo digital? En absoluto, nos explican. Nada es comparable a este enfoque.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Estamos de acuerdo. Los habituales dicen que es la mejor forma de enfocar posible. Los advenedizos necesitamos un poco de rodaje hasta cogerle el truco o aprender a calcular a ojo la distancia si queremos jugar a eso de la foto callejera sin acercarnos la cámara al ojo.

Tras unos días de uso hemos ido mejorando en nuestra agilidad a la hora de hacer coincidir en la zona central de la imagen las dos zonas partidas, pero necesitaríamos más tiempo para poder decir que somos rápidos y que es un sistema ágil. Las muestras nos delatan, y una vez desechadas todas las desenfocadas, en más de una notamos que falta un ligero toque más al anillo del enfoque del objetivo.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Porque, por si alguien no lo sabía, parte de la idiosincrasia de esta cámara de más de 6.000 euros es que no tiene enfoque automático. Ni está ni se espera que esté, puntualizan muchos. Otros más escépticos apuntan que con una media de edad avanzada entre sus usuarios y dada la buena vista que hace falta para enfocar con el telémetro, es un tema que a la larga Leica tendrá que abordar.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cualquier caso, y puesto que no es -ni mucho menos- algo nuevo de esta última M, no merece la pena detenerse demasiado. Mejor apuntar las novedades relacionadas con el visor, como la sustitución de las guías de enfoque tradicionales -que se iluminaban a través de una pequeña ventana en el frontal de la cámara- por un sistema de LED.

Las nuevas guías, por cierto, pueden cambiarse de color: blanco o rojo. Otro detalle que nos puede parecer menor pero que tiene cierta importancia, puesto que el rojo hasta ahora quedaba reservado para ciertos modelos especiales, como la Leica M9-P.

¿Live View en una M?

Siguiendo con el enfoque, y aunque en el visor directo no dispongamos de ningún tipo de confirmación más allá de la citada imagen partida, la Leica M sí estrena una importante novedad en este sentido: el "peaking focus" a través de la pantalla trasera o del visor electrónico opcional.

Nuestra primera reacción es hacer la gracia de coger la cámara como una compacta y encuadrar desde la pantalla trasera. Algo que igual puede parecer un sacrilegio. O más bien una tontería, porque no es ésta la idea, sino ofrecer este sistema de ayuda al enfoque manual para situaciones complicadas (macro) o sobre todo al usar ópticas que por sus dimensiones entorpecen demasiado el visor directo.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El mecanismo funciona vinculado a la ampliación en pantalla de la imagen. Algo que puede realizarse de forma manual -con un zoom de entre 5 y 10 aumentos- pulsando el botón frontal de la cámara o bien de manera automática. Basta con activar esta función en el menú, y nada más mover el anillo de enfoque del objetivo la imagen se ampliará. Igual que en otros modelos con este sistema de "peaking focus", los bordes de las zonas aparecerán resaltados en color rojo.

En este modo de previsualización en pantalla también se puede ver -pulsando el botón "set"- el histograma de la escena, así como un fotómetro bastante más completo que el que se muestra a través del visor, que sigue la línea de modelos anteriores y sólo reproduce un punto (exposición correcta) o dos flechas (sub o sobreexposición).

CMOS en lugar de CCD

El Live View es una de las novedades que llegan de la mano del captor CMOS, que sustituye el CCD usado hasta ahora por las M digitales. Algo que, suponemos, también tendrá que ver con el notable incremento del disparo en ráfaga, que pasa de 2 a 4 fotogramas por segundo.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Cierto es que tampoco es ésta una cámara como para capturar muchas imágenes consecutivas. De hecho, nos hemos sorprendido a nosotros mismos -adictos a quemar el "buffer" de la cámara- economizando mucho más los disparos. Será que nos hemos dejado llevar por la filosofía M.

Volviendo a la velocidad, sí es mejorable el tiempo de puesta en marcha: casi 2 segundos trabajando con el visor y algo más si esperamos a ver la imagen en pantalla. Teniendo en cuenta que no hay enfoques automáticos ni sistemas demasiado complejos que poner en marcha antes del primer disparo, esperábamos más agilidad en este sentido.

Muestras: 24 MP
Las fotografías se han realizado con una Leica M (Typ 240) y un objetivo Leica Summicron 35 mm f2. Haz clic debajo de la imagen para descargar el archivo RAW original

Pero más allá de la velocidad, el Live View y el vídeo, el paso de un CCD a un CMOS ha despertado no pocas suspicacias entre los usuarios de la firma. Argumentando que el CCD da ese "toque especial a las imágenes" y que los respaldos digitales siguen optando por este tipo de captor, no son pocos los que dudan de este cambio.

Muestras: 24 MP
Las fotografías se han realizado con una Leica M (Typ 240) y un objetivo Leica Summicron 35 mm f2. Haz clic debajo de la imagen para descargar el archivo RAW original

Para salir de dudas, lo mejor es -como siempre- echar un vistazo a las muestras que hemos recopilado durante estos días. Salta a la vista que los resultados son excelentes y que ese CMOS de formato completo y 24 megapíxeles se lleva muy bien con el extraordinario Summicron 35 mm f2. Hay viñeteo a f2 y alguna aberración, pero no hay que olvidar que aquí no hay corrección de software por el camino. Óptica pura y dura.

La eliminación total del filtro de paso bajo repercute directamente en el elevado nivel de resolución que ofrece el captor. Incluso los JPEG directos de la cámara son más que aceptables, aunque para descubrir su potencial lo mejor es descargarse los RAW en formato DNG y exprimir su potencial en cuanto a nitidez, rango dinámico y control de ruido se refiere.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Ruido hay, es cierto. A 3.200 ISO o incluso por debajo éste se percibe con claridad en escenas con poca luz. Pero su textura granulada y la ausencia de ruido cromático hacen que no resulte nada molesto. Son interesantes también las posibilidades de esos RAW para trabajar en blanco y negro. Incluso algunos fotógrafos han llegado a insinuar que les gustan más que los resultados de la M Monochrom. Una auténtica herejía para algunos.

Una M con vídeo

Si valorar esta Leica M en su vertiente fotográfica ya es peliagudo, hacerlo como videocámara es todavía más complejo. Y es que se trata de la primera M que cuenta con esta función entre sus prestaciones, aunque como ya hemos comentado su presencia no molestará a quienes simplemente quieran ignorarla. Basta con olvidarse de ese botón M.

Teniendo en cuenta la ergonomía de la cámara, su peso y la ausencia de cualquier tipo de estabilizador, seguro que a nadie sorprende que grabar a pulso sea todo un reto. Y es que no es fácil trabajar en el modo de vídeo con esta Leica M.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los controles manuales no es que sean una opción, es que son la única opción más allá de la prioridad al diafragma. Tampoco la escala de velocidad permite ajustar valores como 1/50 o 1/100 de segundo, que suelen ser los habituales a la hora de grabar vídeo. Y a falta de enfoque automático, bienvenido sea el ya citado "peaking focus".

La Leica M permite grabar vídeo con 1080 x 720 líneas de resolución vertical a 24 o 25 fotogramas progresivos por segundo. Las secuencias están comprimidas en formato MPEG ALL-I, con un muestreo de 4:2:2 y un flujo de datos que ronda los 40 Mbps. Las secuencias heredan en buena parte el aspecto, la textura y el color que podemos ver en las fotografías, y evidentemente se benefician de la misma manera de la reconocida calidad óptica de la firma.

Varias secuencias de vídeo grabadas con la Leica M y sometidas a un proceso de compresión optimizado. Puedes reproducir el vídeo a pantalla completa y en alta definición.

Aun así, se pueden observar en la secuencias varios de los defectos habituales: bordes dentados en algunas diagonales, cierto efecto gelatina en los movimientos bruscos, patrón muaré en zona de detalle fino y algún artefacto de compresión.

Plantear la Leica M como una cámara de vídeo o un modelo híbrido sería absurdo. Pero pensando en los reporteros, bienvenida sea una opción que no molesta en el quehacer fotográfico.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Y la batería? Tampoco hay que preocuparse. Después de unas 400 fotos con un uso medio del Live View y bastante navegación por los menús, la cámara presumía de mantener un 35% de su carga. Algo que nos lleva a pensar que, si recurrimos al visor, podremos superar los 1.000 disparos por carga.

Otro mundo (que está en éste)

Para bien o para mal, la Leica M -las Leica M- no dejan indiferente. Caras de extrañeza, alguna mirada de pasión o desprecio, susto al oír el precio... es difícil no opinar ante una cámara que cuesta más de 6.000 euros. Si se le añade su estética y particular idiosincrasia -o carencias, según cómo se mire-, el debate está servido.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si tienes que preguntar cuánto cuesta, es que no es para ti. Posiblemente esa frase se podría aplicar a algún comprador o coleccionista de piezas que quiere una Leica, no una cámara. Pero nos costa que para muchos una M es ante todo un instrumento mecánico y óptico -y digital ahora también- de precisión que cuesta mucho pero que merece la pena.

No hay nada parecido, argumentan. Y tras pasar unos días con la nueva Leica M estamos convencidos de ello. Recomendarla o no sería absurdo. Quienes se planteen hacerlo (se ve que ya hay decenas reservadas) posiblemente pasarán por encima de esta crónica existencial de alguien que simplemente se asoma a un mundo muy particular y que -ojo a las imágenes caídas hacia la izquierda- tropieza con todos y cada uno de los errores del novato con una M.

Leica M
Leica M
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una puesta al día notable respecto a la M9 que aporta soluciones pendientes (ayuda al enfoque) y otras más inesperadas (vídeo), pero que mantiene intacta su filosofía. Intentar hacer lo mismo que el resto sería, posiblemente, un suicidio para la compañía.

Estábamos convencidos de que por ese precio se podían comprar cosas mucho mejores. Seguimos creyéndolo, pero ya no nos atreveríamos a hablar en esos términos. La Leica M no es ni la mejor cámara de formato completo ni un capricho demasiado caro. Es una cámara diferente. Es ese otro mundo que, en realidad, está en este. Al otro lado del escaparate.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

Productos relacionados (1)
3
Comentarios
Cargando comentarios