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OpiniónEnfoque diferencial

La patente

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22
AGO 2016

Los últimos rumores apuntan a que el nuevo iPhone tendrá una doble cámara para -en teoría- proporcionar fotos con una mayor nitidez y calidad. No es nada nuevo: son ya unos cuantos los teléfonos que incorporan esta característica con mayor o menor fortuna, pero por lo visto no es una de esas ocurrencias sacadas de la manga del departamento de marketing. Dicen que la idea es buena.

Y si poner dos es buena idea, pongamos cuatro ópticas con sus cuatro sensores. Una reciente solicitud de patente de Nikon así lo deja entrever. Si bien es pronto para decir qué hace o cómo lo hace, es otro clavo más en el ataúd del dicho aquel de “está todo inventado”. Y si bien es cierto que la cámara Light incorpora una tecnología similar para combinar 16 imágenes de 16 sensores provistos de otros tantos objetivos, no es un detalle menor que una firma como Nikon se interese por esa misma idea.

Pero no creo que Nikon se meta fabricar cámaras compactas con calidad SLR, que es así cómo se publicita la Light 16. Eso sería no solo ir contra uno mismo, sino que también significaría resucitar una guerra -la de los megapíxeles- que en las compactas ya está superada. Mi boleto se inclina más por jugar a mejorar aspectos como el enfoque, el color, la nitidez y la estabilización digital a posteriori.

Si nuestros recuerdos no fueron tan divertidos como aparentan en las fotos, tampoco importa tanto que nuestras fotos sean tan reales como nos dicen nuestros recuerdos

A riesgo de encontrarnos con manifestaciones de lomógrafos esgrimiendo pancartas con el lema “eso nosotros ya lo hicimos”, el tema de los multiobjetivos es un ardid interesante ahora que las tecnologías de estabilización y enfoque empiezan a apuntar a soluciones para hacer a posteriori las dos cosas que prácticamente le faltaban al ordenador: precisamente enfocar -con permiso de Lytro- y estabilizar una foto trepidada.

Y ahí llegamos al punto final de una era. Aquello de “lo arreglas luego en Photoshop” es la puyita que nuestros conocidos nos tiran porque saben que a los fotógrafos nos fastidia tener que arreglar la foto después de tomarla, aunque (¡oh, sorpresa!) al final todos acabamos enderezando la foto y recuperando un cielo quemado porque somos unos vagos y sabemos que disparamos la fotografía con la red del RAW.

Pero pongámonos un poco en plan futurólogos y animémonos a pensar que de aquí a unos años podremos destrepidar una foto y de paso reenfocarla. No me quiero imaginar a los tertulianos agitando las manos en el aire: ¡Enfocar en el ordenador no es enfocar! ¡Tú lo que pasa es que eres un radical de la nitidez! Y de ahí a las manos, un paso. Porque no me negará nadie que sacar el tema de qué es retoque y qué es edición (lo de qué es revelado es ya de cena de Navidad) es como ponerse a encender cigarros en una piscina de gasolina.

No estoy muy seguro de cómo serían los debates acerca de la manipulación y el retoque en los tiempos del haluro y la película en blanco y negro, pero es un hecho que los tapados se hacían y los montajes, también. Amén de enderezar la foto y demás triquiñuelas de laboratorio que siempre nos han parecido parte de la magia y el encanto del cuarto oscuro. Hoy, sin embargo, como el cuarto oscuro es una pantalla, somos mucho más intransigentes con lo que podemos y lo que no podemos hacer. Como dice el dicho: vuelve la mula al trigo.

Y tal vez lo que ocurre es que estamos perdiendo la perspectiva y que, por querer ser estrictos con la pureza, condenamos el retoque y la edición porque adulteran la realidad. Que esta vez no hablamos de periodistas ni de notarios. Que esta vez es la fotografía que nos gusta, esa que antaño hacíamos por el mero placer de hacerla, esa que nos gustaba abrir en el ordenador una y otra vez, sacarla en papel, modificarla una y otra vez y finalmente copiarla para dejarla en un álbum y con suerte recordarla de año en año.

Hoy día tenemos fotos que podrían ser estupendas pero que descartamos porque no salieron como deberían. Vale, que no se trata de ponerse uno al lado de una supermodelo, pero que si en mi salida a fotografiar buitres se me ha colado un mirlo, pues, oiga, que tampoco pasa nada por que se nos cuele el tampón de clonar. A fin de cuentas, si todos nuestros recuerdos no fueron tan divertidos como aparentan en las fotos, tampoco importa tanto que nuestras fotos sean tan reales como nos dicen nuestros recuerdos.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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