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OpiniónContando píxeles

La cámara del verano

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JUL 2014

Hubo un tiempo en que la cámara familiar salía de paseo en contadas ocasiones. Una pequeña lista de acontecimientos (bodas, cumpleaños, fiestas…) en la que las vacaciones de verano y la correspondiente escapada siempre ocupaban un lugar destacado. Volver de donde fuera, acercarse a la tienda con los carretes y esperar unos días: un auténtico ritual.

Ahora no es que la cámara vaya siempre en nuestro bolsillo con forma de móvil, los carretes sean cosa de nostálgicos o modernos y las tiendas de revelado escaseen cada vez más. Es que las fotos ya no sirven para traernos un recuerdo de esta época de playa y pequeños o grandes viajes. Ahora su principal misión es certificar que estamos en tal o cual sitio, y si se tercia, dar un poco de envidia. Dicho de otro modo: si no hay foto es como si no hubieras estado allí.

Ante esta perspectiva, y dando por hecho que somos gente de bien de esa que no va por la vida solo con el móvil como única cámara, a la hora de hacer la maleta llega el momento de tomar una de las decisiones más cruciales del año: ¿sandalias o alpargatas como calzado para el día a día? Y sí, también hay que elegir qué cámara nos llevamos.

Las fotos ya no sirven para traernos un recuerdo. Ahora su misión es certificar que estamos en tal sitio y dar un poco de envidia

Así que ha llegado el momento de tomar decisiones y pensar qué meteremos en la bolsa de los trastos fotográficos. Porque, sí, somos de esos que llevamos una bolsa solo para las cámaras. No hay por qué avergonzarse de ello, maldita sea.

Lo normal es que en cuanto sale este tema alguien alce la voz para recomendar poco equipaje fotográfico. Un cuerpo ligero y ópticas fijas, dirá con esa voz que se pone cuando se da un consejo en plan sé de lo que hablo, muchacho. De entrada la idea es buena. Un 35 o un 50 milímetros te obligarán a pensar más la foto; puede que incluso a caminar un poco para acercarte y en definitiva mover el culo de la hamaca y agitar las neuronas. Justo lo que estabas deseando en agosto a 40 grados en la sombra, ¿verdad?

Así que cuidado con los amantes del minimalismo y sus recomendaciones. La teoría está muy bien, pero ahora que no nos escucha nadie, un zoom todoterreno de esos que no son ninguna maravilla pero resultan comodísimos puede estar bien para no complicarse la vida. Y de acuerdo: solo un cuerpo. Por cierto, ¿me explicas entonces por qué tienes cuatro cámaras acumulando polvo durante todo el año si para una vez que viajas las dejas en casa? Pues eso.

Decidido: una cámara de óptica intercambiable –así en plan serio-, una compacta para llevar siempre encima –y que será la única que lleves la mayoría de los días, reconócelo-, y si la cosa es de aventuras, una de esas cámaras resistentes. El problema es que la mayoría tienen una calidad de imagen entre justa y muy justica. Y que, aunque haya presupuesto, la única un poco seria y con óptica intercambiable es tan fácil de encontrar como un unicornio con una EOS M. Sí, hablo de la Nikon 1 AW1, para rematar el chiste a dos bandas.

Pero, ¿tú qué te vas a llevar?, se estará preguntando ahora medio país. Solo medio, porque la otra mitad ya está de vacaciones y sin ganas de andar leyendo estas tonterías.

Como opciones para compacta de día a día, la Pentax 645Z es demasiado pequeña y la Leica M Monochrom, demasiado barata y sin filtros de Instagram. En efecto, son las dos primeras opciones para alguien de Bilbao. ¿Y la Sony A7S? Tampoco estaría mal, porque unas fotos de playa a 51.200 ISO pueden quedar interesantes. Lástima que todavía no haya llegado y que a este paso tendremos que empezar a preguntar por la Sony A7T.

En Canon andan muy liados con eso del futuro sensor de cinco capas, así que mejor no molestarles. La Nikon 1 V3 estaría bien por aquello de dar casi tanto la nota como con la Sigma dp2 Quattro. Pero dicen desde Japón que no dan abasto con la producción –sorprendentemente no es un chiste-, así que está descartada también. ¿Y una Olympus solo por hacer rabiar a sus groupies? Tentador.

Pero no: lo mejor será una compacta con sensor grandote y mucho zoom. Vamos a lo cómodo, que para eso son vacaciones. ¿La Sony RX10 o la Panasonic FZ1000? Uf, qué pereza liarse a compararlas con estos calores.

¿Y una instantánea? Demasiado mainstream, que dicen los más tontos del barrio. Decidido, este año me largo con una Agfamatic y película de 128 como único equipaje. Ahora solo falta decidir adónde ir.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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