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OpiniónContando píxeles

La cámara del futuro (otra vez)

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20
OCT 2014

Llevamos tanto tiempo hablando de cómo serán las cámaras del futuro, que a menudo da la sensación de que estamos tomando el relevo de quienes en los años 50 pensaban que a estas alturas nuestros coches volarían. Hasta ahí no hemos llegado, pero pensándolo bien, nuestras cámaras ya hablan –las de los móviles, al menos-, saben dónde estamos y son capaces de reconocer nuestra cara. Y luego está el colmo de la modernidad, claro: quitar ese espejo que muchos ni siquiera sabían que existía.

El caso es que éste es un tema recurrente, abonado para muchas tonterías y alguna que otra cosa interesante. Un reciente estudio encargado por Nikon –y con aspecto de ser de esos que cuestan unos cuantos miles de euros y sirven en bandeja un post gratis a blogueros ávidos de contenidos y opinadores aburridos- parece pertenecer a esta segunda categoría.

Ni idea de cómo serán las cámaras, pero lo cierto es que a muchos nos preocupa más saber cómo será el fotógrafo del futuro

Y es que más allá de centrarse en las cuestiones técnicas de estos futuros aparatitos, el discurso gira más en torno a la vertiente social de la imagen y su adaptación a lo que se supone que dentro de unos años querremos hacer con nuestras cámaras.

Así que nadie se emocione, que esto no va de sensores con 36 capas de color, cámaras plenópticas o de ese vídeo 4K que dejará a todos los fotógrafos en paro. Ni de espejos réflex, visores, obturadores electrónicos y todas esas cosas que nos preocupan mientras en la calle cada vez son menos los que usan una cámara y más los que recurren al smartphone de turno.

¿Una predicción gratuita e improvisada? Dentro de poco nos parecerá normal lo de usar el tablet como cámara –la escena todavía provoca ganas de abofetear un poco- y pensaremos que los que siguen usando el teléfono para eso son casi unos románticos. Al tiempo.

Pero, volviendo al mencionado estudio, la mayoría de las ideas expuestas no hacen sino desarrollar pistas que ya se vislumbran ahora con más o menos claridad. Más allá de la cámara conectada y la cámara social –dos conceptos de esos que quedan bien en la nota de prensa de turno pero que nadie acaba de entender-, se habla de algo así como una self-camera. Es decir, un dispositivo que grabe de forma continua y sencilla desde nuestro punto de vista.

Algo así como una GoPro reducida a la mínima expresión y pensada para que el mundo pueda seguir nuestra apasionante vida. Pero, ¿eso no existe ya? Pues sí, aunque inventos como la Autographer son por ahora solo bichos raros que dan más para hablar que para vender. En cualquier caso, este estudio sostiene que el futuro va por ahí. Y visto lo que nos gustan el exhibicionismo, los selfies y toda esta mandanga, no parece un pronóstico desencaminado.

Fotografiar con todos los sentidos. Ésa es otra de las predicciones. Fotos que huelen, una idea que tampoco es nueva pero con la que por ahora nadie se ha atrevido. Sentidos y emociones. ¿Por qué no una cámara que sea capaz de detectar nuestro estado de ánimo y grabar esos datos junto a la imagen?

Un EXIF que no solo contenga el ISO, la posición del GPS o la velocidad de disparo, sino también si ese día estábamos pletóricos o con ganas de liarnos a guantazos. Y ya puestos, ¿por qué no hacer que la cámara se adapte a nuestro estado? Por ejemplo, adecuando el color más frío o más cálido según estemos con ganas de jarana o no tengamos el obturador para farolillos. Cámaras contextualizadas, lo denominan en plan más científico en este estudio.

Miles de fotos repletas de información y datos. Ésa es otra de las líneas de futuro, siguiendo la estela de eso del Big Data con lo que últimamente están tan pesados los gurús de turno. Imagina –propone este estudio- fotografiar una persona que está al lado en el bar y poder obtener a través del reconocimiento facial acceso a más información sobre ella.

Sí, tampoco eso nos suena demasiado extraño, porque aunque las Google Glass en realidad no permiten hacerlo, seguro que más de una vez hemos creído que son para eso. En cualquier caso, los histéricos de la privacidad y la protección de datos ya pueden empezar a correr, porque esta batalla está perdida de antemano.

¿Cómo será la cámara del futuro? Más allá de estas ideas generales, no parece estar muy claro en qué podrían traducirse tales propuestas ni si estamos hablando de algo que veremos mañana en el escaparate o dentro de 20 años.

Ni idea de cómo serán, pero lo cierto es que a muchos nos preocupa más saber cómo será el fotógrafo del futuro. Suponiendo que las cámaras sigan necesitando a alguien para darle al botón. O a lo que sea.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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