Crónica

La caja de cerillas de Joan Guerrero

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David Airob repasa en este documental-entrevista la trayectoria del conocido fotógrafo de Santa Coloma de Gramenet

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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JUN 2014
Iker Morán   |  Santa Coloma de Gramenet

Ésta es la historia de un niño que quiso ser fotógrafo. De un fotógrafo que a sus 74 años sigue hablando con la ilusión de un niño. De un andaluz de Tarifa que hizo de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) su casa. De un reportero en blanco y negro que se pateaba las calles cuando nadie hablaba de street photography y la gente de bien que tenía cámara no bajaba a los barrios del Somorrostro o el Camp de la Bota de Barcelona.

Ésta es la historia de Joan Guerrero, uno de los fotógrafos más respetados y queridos de su generación. Una historia a la que el también fotógrafo David Airob ha dedicado dos años y que ha titulado "La caja de cerillas", en honor a aquella primera cámara imaginaria del pequeño Guerrero.

Tráiler de "La caja de cerillas".

Familiares, antiguos alumnos, compañeros de profesión, amigos y vecinos arroparon anoche el estreno de este documental en Santa Coloma, la localidad tantas veces retratada por Guerrero en los años 70 cuando la periferia era más dura y gris y el río Besòs, una cloaca, como él mismo recordaba. Pero es esa ciudad y su gente –apuntaba- lo que le ha convertido en el fotógrafo que es, porque “si hubiera tenido amigos banqueros, habría hecho otras fotos”.

Los recuerdos de Guerrero son el hilo conductor de este trabajo que repasa su trayectoria y algunos de los temas que el fotógrafo más ha trabajado, como la inmigración y la figura materna. Anécdotas de pequeñas batallas ganadas a un banco, de madres y fotos que desaparecen, de poesía, nanas de la cebolla y campos de Castilla… Historias que es mejor verlas, porque nadie las cuenta como él.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Airob y Guerrero presentaron anoche el documental junto a Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, y la concejala de Cultura de la localidad, Petra Jiménez.

Fue al ver el documental que David Trueba rodó sobre Fernando Fernán Gómez cuando Airob -reciente ganador de un World Press Photo junto a David Ramos por Calcio Storico- pensó que tenía que sentarse a charlar con Joan Guerrero. El resultado es un documental que desborda cariño y que, sin duda, está llamado a ser materia obligatoria en todas las escuelas de fotografía y periodismo.

Un documental necesario por su aportación didáctica e histórica, e imprescindible para que los niños -algunos- quieran seguir siendo fotógrafos

“Ahí está todo; por eso merece la pena hacer fotos”, comenta alguien entre el público cuando se encienden las luces y Airob y Guerrero reciben sonrientes y en pie una larga ovación. Las anécdotas del rodaje, en casa del protagonista y en exteriores por Santa Coloma, Barcelona y Soria, darían posiblemente para otro documental.

Los ruidosos pájaros del jardín –recordaba Airob-, los ayudantes improvisados para sujetar el micrófono o la camisa que cada noche lavaba y planchaba Mari Carmen, la mujer de Guerrero, para que el rácord no fallara aportan ese punto casero y familiar a un documental en el que la parte técnica y estética (con música de José Bautista y un cartel diseñado por Estudio Mariscal) no desmerecen el contenido. Y eso no es fácil.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Visionado del documental durante el acto celebrado ayer en la Biblioteca Singuerlín de Santa Coloma de Gramenet.

Son 45 minutos -que podrán volver a verse este jueves dentro de Objectiu Barcelona, en el Museu del Disseny de la ciudad- para hablar de ética, de retoque, de la profesión, de viajes y amigos, de política. Pero sobre todo de fotografía. Y es que, jubilado hace ya unos años, Guerrero sigue pegado a sus cámaras porque -señala- todavía hay muchas cosas por contar.

Un documental no sólo necesario por su aportación didáctica e histórica, sino imprescindible para que los niños -algunos- quieran seguir siendo fotógrafos.

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