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El infame reloj de Kreyos y los riesgos del micromecenazgo

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El dispositivo se financió con 1,5 millones de dólares obtenidos en Indiegogo. Mientras los usuarios desesperan, su responsable público vive una vida de lujo

Kreyos Meteor
Kreyos Meteor
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AGO 2014

Fue una de las sensaciones de Indiegogo en 2013. Aparecido de la nada y con una ficha técnica de ensueño, el Kreyos Meteor prometía convertirse en el reloj inteligente definitivo en un momento en que fabricantes de la talla de Samsung y LG todavía tenían problemas para diseñar medianías con las que trataban de abarcar mucho y lograban apretar muy poco.

Sin socios conocidos y sin un fabricante de renombre detrás de este dispositivo, Kreyos logró convencer al público de que podía lanzar al mercado un smartwatch sumergible, multitáctil y controlado por voz. Tal fue el éxito de su propuesta que cuando acabó la campaña de financiación en Indiegogo la compañía había logrado superar 1,5 millones de dólares, cuando la meta inicial para fabricarlo era de solo 100.000 dólares.

Había nacido una nueva estrella en el panorama del crowdfunding. Desafortunadamente, miles de clientes de todo el mundo han descubierto en sus carnes los riesgos que entraña el micromecenazgo.

Vídeo promocional de Kreyos.

Tras varios retrasos, múltiples promesas rotas y una política de relaciones públicas más que dudosa, Andrew Wright y Kenneth Larsen, dos usuarios que decidieron financiar el proyecto comprando uno de estos relojes a través de Indiegogo, han elaborado un extenso documento en el que enumeran los numerosos problemas presentes en este dispositivo que prometía ser el non plus ultra y ha terminado descubriéndose como uno de los mayores blufs en la historia del crowdfunding.

Un problema común entre las personas que dieron su dinero a Kreyos es que simplemente muchas de ellas no han recibido sus relojes. A pesar de que los envíos comenzaron en el mes de julio, parte de los primeros 5.000 compradores todavía no han recibido los relojes que pagaron, mientras que la compañía, que cambió retroactivamente las condiciones de la compra sin avisar a los usuarios, ha emprendido una campaña de limpieza en sus redes sociales a fin de eliminar mensajes negativos, lo que ha terminado por desatar una auténtica rebelión en su Facebook.

La desesperación de los compradores se ha exacerbado por la aparición de varias fotografías mostrando a uno de los reponsables de Kreyos llevando un lujoso tren de vida

Los clientes de Kreyos que ya tienen un Meteor en sus manos tampoco se pueden considerar afortunados. A pesar de que el dispositivo se suponía sumergible hasta 5 metros de profundidad, varios compradores han puesto el grito en el cielo al comprobar que sus relojes no podían resistir ni una simple ducha.

Kreyos asegura que se trata de una remesa defectuosa que será sustituida, pero lamentablemente ese no es el único fallo detectado. Otros problemas descubiertos son el uso de un podómetro impreciso hasta ser inusable, botones difíciles de operar y una interfaz muy deficiente.

Por si todo esto no fuera bastante, Kreyos, que prometió ampliar las funciones de su dispositivo si superaba los 100.000 dólares propuestos como meta de financiación, todavía no ha liberado el kit de desarrollo, lanzado el software de monitorización de sueño, ofrecido una versión de Windows Phone ni introducido los controles táctiles para equipos Windows y Mac. Y estos solo son algunos de sus problemas.

Steve Tan, cofundador de Kreyos, posa junto a un Ferrari 458 en una foto tomada de su Facebook.

Mientras sus clientes desesperan, Steve Tan, cofundador de Kreyos y único responsable conocido de la compañía, presume en las redes sociales de vivir una vida de lujo, posando junto a un Ferrari y yendo de compras en exclusivas boutiques.

Esta circunstancia es especialmente dolosa para los compradores que desean devolver sus Meteor, puesto que la compañía cambió retroactivamente las condiciones de venta para evitar que las personas que participaron en la campaña de Indiegogo puedan obtener un reembolso. Su dinero ha sido invertido en un reloj que no funciona o que directamente todavía no han recibido.

Un caso tan doloroso como frecuente

El micromecenazgo se ha convertido en la salvación de pequeños emprendedores con una gran idea y sin la capacidad para captar el dinero necesario para desarrollarla. Con unas instituciones financieras poco dadas al dispendio en empresas de capital de riesgo y unos fondos dedicados a la inversión en start-ups que buscan resultados e ideas claras, la buena voluntad del público se ha convertido en un socorrido recurso para lanzar una empresa y atraer eventualmente la atención de posibles socios.

Lamentablemente, muchas de los proyectos disponibles en plataformas de micromecenazgo como Indiegogo y Kickstarter están dirigidos por personas sin experiencia o que simplemente se ven desbordadas a la hora de satisfacer unas expectativas difíciles de alcanzar.

En ocasiones las metas iniciales son demasiado ambiciosas o simplemente pueden aparecer errores que redundan en problemas de comunicación con unos usuarios que no comprenden cómo es posible que no se cumplan los calendarios o que algunas funciones desaparezcan durante el desarrollo.

Arkami myIDkey
Arkami myIDkey
Foto: Arkami
myIDkey atrajo 3 millones en capital de riesgo tras pasar por KickStarter.

Un caso reciente es el de la llave USB Arkami myIDkey, un dispositivo diseñado para almacenar múltiples identidades digitales de forma segura que serían activadas mediante huella dactilar. A pesar de haber recaudado 3,5 millones de dólares con la ayuda de inversores privados y recibir múltiples galardones, myIDkey se ha evaporado. Deja tras de sí varios prototipos extremadamente problemáticos, una hoja de ruta empantanada con nuevas metas que no pudieron ser cubiertas y miles de usuarios preguntándose dónde está su dinero.

Healbe GoBe
Healbe GoBe
Foto: Healbe
Healbe GoBe, otro bluf del micromecenazgo.

Otros dispositivos han resultado ser menos legítimos. La pulsera inteligente Healbe GoBe es uno de ellos. Sus responsables, afincados en Moscú, recaudaron cerca de un millón de dólares prometiendo un dispositivo capaz de contar las calorías de los alimentos utilizando un espectrógrafo portátil diseñado para analizar reacciones químicas en la piel de los usuarios. Los científicos que han examinado el proyecto afirman que la publicidad de Healbe es simplemente increíble, y medio año más tarde nadie ha visto todavía una unidad funcional.

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