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El primer smartphone de Kodak pasa sin pena ni gloria por Barcelona

 

Fabricado por Bullitt, el precio de este sencillo terminal será de unos 250 euros

Kodak IM5
Kodak IM5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
5
MAR 2015
Iker Morán   |  L'Hospitalet de Llobregat

Es un smartphone orientado a personas de mediana edad y muy sencillo de usar, nos advierten en el estand de la británica Bullitt en el Mobile World Congress. Esa podría ser una buena definición para el primer smartphone del mercado con la firma de Kodak y que ha mostrado en Barcelona esta compañía, responsable también de los teléfonos con denominación Caterpillar.

De hecho, esa parece ser la idea del Kodak IM5: colocar el sello de la marca licenciada a un terminal sin grandes aspiraciones, por mucho que el nombre de la histórica compañía pueda hacer pensar en unas prestaciones avanzadas en el terreno fotográfico.

Kodak IM5
Kodak IM5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Kodak IM5
Kodak IM5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

No es el caso: 13 megapíxeles, una aplicación de cámara muy sencilla y nada destacable respecto a la competencia. O quizás una cosa sí: las especificaciones medianamente claras que Bullitt facilita respecto a la focal equivalente (28 milímetros) y la luminosidad (f2) del IM5.

Con un precio de unos 250 euros para el mercado europeo, la tónica general va en la línea anteriormente mencionada: facilidad de uso, precio comedido y unas prestaciones muy discretas (Android KitKat, pantalla de 5 pulgadas y 1280 x 720 píxeles, 1 GB de RAM, 8 GB de memoria interna), a las que se suma la doble ranura para dos tarjetas SIM.

Kodak IM5
Kodak IM5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Kodak IM5
Kodak IM5
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Muy ligero entre las manos y con un grosor muy comedido, la prometida facilidad de uso se perfila como la clave de un terminal que no pasará a la historia por nada más que por ser el primero con la marca de Kodak. De hecho, ofrece un menú específico que lleva a la pantalla principal las operaciones fotográficas más habituales, incluyendo la cámara en un modo totalmente automático que apenas deja margen de control al usuario.

Apretar el botón, y listo. Después de todo esa era la filosofía de Kodak en su momento, y ese podría ser un buen punto de partida para un smartphone condenado a pasar muy desapercibido en el mercado.

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