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Entrevista
KIM MANRESA, FOTóGRAFO

"Hay unas fotos que fotografías y otras que tienes en el corazón"

 
25
MAR 2007

Kim Manresa lleva colgada la etiqueta de fotoperiodista, pero también es reconocido por sus trabajos de denuncia social. Ganador de múltiples premios, sus reportajes sobre la ablación o la prostitución infantil le han llevado a las zonas mas deprimidas del globo, donde la desolación es la moneda oficial. Nacido en Barcelona hace más de cuarenta años, ha presentado recientemente en Madrid una exposición sobre la labor de "Payasos sin fronteras". QUESABESDE.COM aprovechó la ocasión para mantener con él una interesantísima charla.

A pesar de tus reportajes de denuncia social, sigues encasillado como fotoperiodista.

Son dos cosas diferentes; estoy en un medio de comunicación y hago prensa diaria. Tienes que cambiar el chip, porque un día vas a cubrir la caída del muro de Berlín y otro día haces un reportaje de denuncia social.

A mí se me conoce por trabajar en un periódico, sí, pero también por mis reportajes de denuncia social sobre la prostitución infantil, la ablación... todos totalmente independientes.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
"La guerra de marcas me importa un bledo", dice Manresa, que suele hacerse con cámaras de segunda mano para realizar sus reportajes.

Entonces, ¿cómo te definirías?

La fotografía es un instrumento que uso para denunciar una serie de cosas. Eso de "soy fotógrafo porque me siento artista y quiero el encuadre y la luz"... eso son cosas que no me interesan para nada.

Uso la cámara para plasmar una serie de historias que a mí me interesan, no al revés. Es como el escritor que cuenta historias: da igual que use un boli o un ordenador, porque siempre hay algo que contar. Yo de la cámara no me cansaré, porque siempre habrá historias que explicar.

Foto: Kim Manresa

Acabas de presentar tu última colaboración con la ONG "Payasos sin fronteras". ¿Qué te llevó a embarcarte en este proyecto?

La exposición trata sobre la actividad que hace "Payasos sin fronteras" en lugares de conflicto. A mí siempre me ha gustado el teatro, y un día conocí a Pepe Viyuela [presidente de honor de la ONG] y a Els Comediants, y me dijeron: "Vosotros, los fotógrafos de prensa, siempre hacéis una parte muy amarga que deja mal sabor de boca."

Entonces surgió un comentario sobre la actividad de "Payasos sin fronteras" en las zonas de conflicto. Acompañé a Pepe en una primera expedición a Argelia, y me interesó mucho porque la reacción de la gente fue muy positiva.

Ver la sonrisa de un niño en lugares que estaban destrozados es una forma de ver el conflicto de forma no tan negativa. Estar totalmente en la miseria y ver una sonrisa en la cara de un niño es un rayo de luz.

Foto: Kim Manresa
Foto: Kim Manresa

Hay que ser de una pasta especial para ir esos lugares.

Creo que el periodista tiene que ser coherente con su trayectoria y tener un poco de sangre fría. El trabajo que yo he hecho con "Payasos sin fronteras" es de denuncia social y derechos humanos, y aquí se trata de romper un poco, de seguir haciendo denuncia social, sí, pero con un poco de esperanza.

Viendo reportajes y libros sobre la prostitución infantil, las mujeres quemadas, la ablación... se te pone el estómago duro. Y en este caso también quería [hacer] algo que pudieran ver los niños; que sirva de denuncia, sí, pero que también puedan ver los niños.

Foto: Kim Manresa

¿Cómo te quedas en el momento de marcharte, de dejar a toda esa gente sumida, otra vez, en la tristeza?

Es el momento que queda; todo en esta vida es efímero. Me ha sorprendido mucho la capacidad de sobreponerse de la gente. Hay una foto de una niña que estaba jugando, cogió una granada y le explotó. Perdió la mano. Y hay otra foto hecha pocas horas después, cuando la niña ya estaba sonriendo.

Estos momentos valen la pena. Ver a estos voluntarios haciendo todo este trabajo totalmente desinteresado ha sido muy emotivo para mí.

Foto: Kim Manresa

¿Cuál es el secreto para esa fotografía mágica que da sentido a un viaje?

Depende. En un medio de comunicación, la foto es un instante; ahí no lo piensas mucho. Pero en un reportaje en profundidad, no lo fotografío todo. Nadie me lo exige y no lo hago con prisa.

Lo primero es conocer a la gente, y puedes estar dos días con un grupo sin hacer una foto. Hasta que no me conocen, no hago nada. ¿Que pierdo una foto? Vale, me la guardo en la mente. Los fotógrafos no tenemos que fotografiar todo lo que vemos. Hay unas fotos que fotografías y otras que las tienes en el corazón.

Foto: Kim Manresa

En estos casos, ¿hay que ser diplomático para ganarse la confianza del fotografiado?

Creo que sí. En un lugar de conflicto tienes que ser diplomático, porque si estás en una zona de conflicto y vas a un bando y luego vas al otro... hay que procurar que no se enfaden; hay que tener algo de diplomacia y algo de psicología.

Si tú haces un reportaje sobre prostitución infantil, sabes que puedes hacer una foto en un momento determinado. Pero en un trabajo largo e intenso, si tienes un desliz, ya no haces más fotos.

A pesar de tu juventud, llevas ya muchos años bregando con la fotografía ¿Qué ha cambiado ante tus ojos?

Antes, la multiculturalidad estaba presente; ahora, en un mundo global, somos más ignorantes. Yo, que doy muchas vueltas, cuando vuelvo a un sitio lo encuentro siempre peor, jamás mejor. Donde antes había un parque, ahora hay un campo de golf. Estamos en una sociedad que piensa que para construir hay que destruir.

Foto: Kim Manresa
Foto: Kim Manresa

¿La prensa también ha cambiado?

La prensa ha perdido credibilidad. Hace quince años estaba al servicio del ciudadano, y ahora está al servicio del mundo económico, político y de la publicidad. Cuando un grupo empresarial está en manos de alguien, deja de ser plural.

Antes, los periódicos de derechas o de izquierdas daban una noticia con distinta opinión, pero en el fondo se parecían. Ahora parecen noticias distintas.

El equipo fotográfico, según dicen los que más te conocen, no es muy importante para ti.

A mí se me conoce porque no me importa el equipo que llevo. Me importa más el mensaje que la técnica.

Equipo no tengo. En cada viaje me informo un poco de cómo están las cosas y compro una cámara de segunda mano. Me da igual que sea Olympus, que sea Nikon o que sea Canon. Luego la regalo en el país donde haya estado.

Foto: Kim Manresa

¿No tienes preferencia por ninguna cámara?

Realmente, la guerra de marcas me importa un bledo. Muchas veces me preguntan cómo va esta cámara digital... pero es que no tengo ni idea. Montblanc o Bic, el resultado es el mismo.

Nosotros estamos mal encuadrados. Qué más da si una foto tiene grano o está trepidada. Se puede hacer el mismo trabajo con una Canon de 3.000 euros que con una Olympus de 300. El equipo es lo de menos.

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