© Juan Pablo Moreiras


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Juan Pablo Moreiras: "En julio de 2006 una brutal oleada de incendios provocados intencionadamente asoló Galicia. Su magnitud fue tal, que en las imágenes del satélite podían distinguirse las lenguas de humo de los diferentes frentes.
Además del terrible daño que provocó el fuego en el monte y las infraestructuras, se vieron afectados otros ecosistemas. Las rías, que tienen un equilibrio muy frágil, al recibir las cenizas ácidas arrastradas por la lluvia variaron tanto su pH que el marisco no podía respirar y moría.
En aquella época yo vivía en O Caurel.. Había estado haciendo algunas fotos de los incendios y bajaba por la autovía en dirección a Ourense, cuando encontré uno a escasos kilómetros de la ciudad. Pese a que este frente no alcanzó la ciudad, otro sí llegó a quemar algunas casas de un barrio de Ourense. Había cuatro hidroaviones y otros cuatro helicópteros trabajando en las tareas de extinción desde el aire.
Decidí salir a carreteras secundarias para encontrar la mejor perspectiva y al final fotografié desde dos posiciones diferentes situadas al otro lado del río Miño, que quedaba entre el incendio y yo. Mientras iba tomando las primeras imágenes, hacia las tres de la tarde, estudiaba el movimiento del helicóptero, que siempre recogía el agua en el mismo punto del Miño y peinaba diferentes zonas al soltarla.
Al atardecer, cuando tomé esta fotografía, sabía por dónde pasaría el helicóptero y conseguí una imagen que a nivel compositivo y de luz me funcionaba muy bien.
La luz cálida del sol bajo que ilumina el helicóptero y su posición, justo por delante de la humareda blanca, centran la atención en él, que actúa como punto de explicación del resto del contenido de la fotografía. El resultado es una imagen muy gráfica que fue doble página en el Magazine de La Vanguardia y que también apareció en el libro "Agua", de la editorial Lunwerg.
Pese a la belleza de la imagen, la sensación que tienes es la de estar abrumado, y eso lo comenta cualquiera que ha estado en una situación así. Ver cómo arde la naturaleza duele. No se trata de un incendio natural, sino que es pura destrucción provocada.
Estos incendios me hicieron reflexionar acerca de cómo el ser humano daña intencionadamente su propio medio para utilizar luego cantidades ingentes de recursos en reparar el error, dejándolo al final peor de lo que estaba. Como especie, somos autodestructivos."
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez.
Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.
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