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Con texto fotográfico

"Me sentía un poco un extraño pero también un privilegiado" Juan Naharro

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Foto: Juan Naharro
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MAY 2015
Declaraciones obtenidas por Eduardo Parra

Juan Naharro es uno de esos fotógrafos free lance inquietos. Colaborador de la agencia Getty Images en Madrid, no deja pasar la oportunidad de viajar allí donde esté una historia. En abril de 2011, casi sin guion pero con mucha ilusión, cargó la moto y se marchó hasta Valverde de la Vera, en Cáceres, en busca de los empalaos, un ritual religioso del siglo XVI donde un penitente deambula con un timón de arado sujeto al cuerpo por una soga de esparto.

Juan Naharro

Los empalaos son un ritual religioso que se hace en Semana Santa en Valverde de la Vera, en Extremadura, la noche del Jueves al Viernes Santo. Todas las Semanas Santas trato de fotografiar alguna historia, y en el año 2011 me fui a Extremadura a tratar de buscar algo que mereciese ser fotografiado.

De los empalaos yo no tenía mucha información antes de ir. Es un grave error no informarte antes de ir a fotografiar algo, aunque reconozco que algunos de mis mejores temas han salido cuando he tenido que improvisar porque no tenía toda la información. Ocurre que si tienes toda la información y vas al sitio con todo muy pensado, al final las cosas no se parecen en nada a lo que habías imaginado y te sientes frustrado.

"Apenas nadie decía nada y tan solo se escuchaba el sonido de mi D700, que parecía un tractor"

Se conoce la existencia de este ritual desde mediados del 1500. Los empalaos fueron prohibidos alrededor del 1700 para hacerse después de manera clandestina. Actualmente está declarado Fiesta de Interés Turístico.

Normalmente no se sabe cuántos empalaos van a salir por la noche, porque es secreto y se visten en sus casas. De hecho llevan el velo en la cara para cubrir su rostro y su identidad. Estos penitentes salen por varios motivos, normalmente para cumplir una promesa que han hecho a Jesús o pedir el favor durante la enfermedad de un familiar. Realizan el recorrido que les toca, pero nunca se sabe de dónde puede salir uno.

Enrique Meneses decía que la fotografía era un 70% de paciencia, un 20% de profesionalidad y un 10 de potra. Yo reconozco que aquí tuve mucha potra. Para empezar, porque hasta el último minuto no decidí ir allí. Hacía un tiempo horrible, con lluvia; tenía que ir en moto y estuve dudando, pero al final me decidí.

Iba muy mentalizado de lo que quería hacer, pero cuando llegué tuve la suerte de conocer a una persona que me dio acceso a una casa donde estaba ocurriendo todo y me dejaron fotografiarlo. Me sorprendió mucho, porque en realidad iba muy concienciado de que me iba a volver con las manos vacías.

Normalmente llegas, haces algunas fotos, preguntas, te relacionas… pero nunca esperas que en cuatro días -en realidad fue llegar y besar el santo, porque a la persona que me facilitó la entrada la conocí prácticamente nada más llegar- te abran las puertas y te permitan fotografiar un momento con una tensión tan grande. Es súper importante empatizar con la gente que te rodea y saber percibir y sentir lo que está ocurriendo para hacer las fotos.

Dentro estaba tan concentrado que ya ni recuerdo si estaba yo solo o había alguna cámara de televisión. Recuerdo que estaba usando los 85 mm f1.4, 50 mm f1.4 y 24 mm f2.8. No solo porque me guste mucho utilizar grandes aperturas, sino porque había muy poca luz. Había un silencio absoluto, sepulcral. Apenas nadie decía nada y tan solo se escuchaba el sonido de mi D700, que parecía un tractor.

Me sentía un poco un extraño, pero también –y sobre todo- un privilegiado. Estaba súper agradecido por haberme dejado entrar en un lugar tan íntimo para aquellas personas.

No fue hasta después que reflexioné un poco sobre lo que podrían pensar acerca de cómo enfocaría la historia, porque cuando estás haciendo este tipo de cosas no piensas en la crítica ni en la alabanza, sino en ofrecer un punto de vista antropológico y cultural de un ritual desconocido para muchos, afrontándolo con el máximo respeto. Solo al final, cuando estaba editando, vi esta foto y pensé: ‘¡Tengo un Caravaggio!’

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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