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José Manuel Navia o el deseo de viajar, leer y fotografiar

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Foto: José Manuel Navia
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FEB 2016

“Miguel de Cervantes o el deseo de vivir” es el último proyecto del fotógrafo documental José Manuel Navia con motivo del 400 aniversario de la muerte del autor del Quijote. El madrileño sigue la estela de la azarosa -y en muchos aspectos desconocida- vida del escritor, fotografiando los mismos lugares, gentes y cosas cuatro siglos después. El propio autor nos revela las claves de su singular andadura fotográfica y literaria.

El 22 de abril de 1616 fallecía en Madrid Miguel de Cervantes Saavedra, una de las figuras más importantes de las letras españolas. A punto de cumplirse 400 años de la efeméride, José Manuel Navia ha contado con el apoyo de Acción Cultural Española y el Instituto Cervantes para realizar un proyecto visual que ha culminado con la exposición “Miguel de Cervantes o el deseo de vivir” (en el madrileño Instituto Cervantes hasta el 1 de mayo) y el libro homónimo que publica Ediciones Anómalas.

Como en anteriores trabajos, Navia ha contado con la colaboración de Carmen Martín para la edición y de Marta Martín en el tratamiento de las fotografías.

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Foto: José Manuel Navia

Cervantes no le viene de nuevo al autor madrileño, que en 2005 publicó para Lunwerg “Territorios del Quijote” coincidiendo con el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la novela de caballerías.

La pasión de Navia por el escritor es el primer ingrediente de este nuevo trabajo: “Me parece una vida muy rica y muy contemporánea. Es un autor mucho más moderno de lo que le corresponde.” El segundo gran componente son los territorios que recorrió: “Los paisajes de interior, no solo la península ibérica, sino también los paisajes en el norte de África o Italia que evocan el mundo de la llanura.”

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia

“La de Cervantes me parece una vida muy rica y muy contemporánea. Es un autor mucho más moderno de lo que le corresponde”

Así que el objetivo del proyecto no es otro que dar una visión contemporánea -como él mismo entiende la fotografía documental- del mundo cervantino: “Recorrer el mundo que recorrió él pero viendo cómo es hoy día. Salvando todas las distancias, me interesaba ver el mundo actual con el espíritu de Cervantes”, afirma Navia.

En efecto, pese a ser un proyecto acerca de un hombre que vivió hace más de cuatro siglos, hay en este trabajo un buen puñado de fotografías con una atmósfera actual y descriptiva: “No quería hacer un trabajo cargado de tintes históricos, no quería fotografiar monumentos ni intentar fingir un Madrid o un Nápoles del siglo XVI. Me interesaba ver cómo son hoy esos lugares que él pisó.”

Y es que siempre queda algún poso grabado a fuego en la idiosincrasia colectiva de cualquier lugar: “La humanidad anónima que de verdad construye la historia sin hacer ruido y los hábitos de las gentes cambian muy despacio. En el Argel de ahora, si lees lo que escribía Cervantes, sigue siendo válido.”

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia
La grandeza del Manco de Lepanto

Es precisamente a base de la lectura exhaustiva que Navia alcanza a comprender a Cervantes: “Era muy importante la mezcla de la vida con la obra, porque en el caso de Cervantes, sin ser directamente autobiográfica, está llena de elementos autobiográficos”, explica Navia. En este sentido sobre todo sus personajes principales son muy reveladores: “Sea el Quijote, sean Persiles y Sigismunda, sea el Licenciado Vidriera, nos están hablando de Cervantes indirectamente.”

¿Y cómo era Cervantes? Para Navia “era un tipo normal que venía de una familia humilde y vivía a salto de mata. Un superviviente y a la vez un tipo muy vital que viajó durante toda su vida una barbaridad. Un tipo que vivió la vida muy intensamente, pero desde la normalidad”.

Además de ávido lector, Navia es un incansable viajero. Durante casi dos años, ha visitado los mismos territorios ibéricos que recorrió Cervantes, como Andalucía (especialmente Sevilla), Madrid, Valladolid y Barcelona (aunque no hay la certeza absoluta, el filólogo y escritor Martí de Riquer sostenía que debió haber visitado la ciudad condal).

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia

“No quería intentar fingir un Madrid o un Nápoles del siglo XVI. Me interesaba ver cómo son hoy esos lugares que él pisó”

Sus viajes por el Mediterráneo le han llevado a ver la Ítaca de Ulises, la Bahía de Lepanto, Nápoles, Argel o Túnez. Portugal es otro de los destinos importantes que aparecen en la cuidada edición del libro. También Portugal es un destino importante y un viejo conocido del fotógrafo.

Pero sin duda el paisaje manchego es con el que más se ha familiarizado Navia. Tanto, que desde hace algún tiempo vive en La Mancha, en el centro de su fotografía: “En el libro hay unas 10 o 15 fotografías que están tomadas en un radio de 50 kilómetros de mi casa. Es un paisaje que me interesa muchísimo.” Son esos cielos oscuros y plomizos que, enormes, parecen cernirse sobre unos diminutos molinos. Esos cielos que hace siglos vio Miguel de Cervantes y que ahora fotografía José Manuel Navia.

Lugares que sin duda dejaron huella en la vida del escritor y que después tuvieron eco en su literatura. Navia afirma que es fácil saber cuándo Cervantes ha estado en un lugar del que habla: “Siguiendo un poco su obra te das cuenta de muchas cosas que él conoció de primera mano.”

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia

“Cervantes era un tipo normal que venía de una familia humilde y vivía a salto de mata. Un superviviente, un tipo muy vital que viajó una barbaridad"

Los paisajes que nos muestra son puramente navianos, muchos con esa atmósfera fría inmediatamente anterior al anochecer, otros con ese punto de calidez de los últimos rayos del sol. Amplias llanuras y ancianos caseríos que, pese al tiempo transcurrido, deben diferir poco de lo que vieron los ojos de Cervantes. También hay espacio para fotografías actuales: son las carreteras semidesiertas de Andalucía y La Mancha, interrumpidas acá y allá por un hotel de carretera y algún coche.

Los personajes, anónimos como las gentes corrientes que habitan el universo cervantino, suelen ser solitarios transeúntes en cruces de calle, mujeres que pasean por algún lugar significativo -como la Plaza de San Pablo de Valladolid-, hombres participando de alguna festividad o personas sencillas que regentan una antigua posada en la que probablemente pernoctó Cervantes.

Literatura y fotografía: la memoria lo es todo

Cervantes y su literatura comparten el protagonismo de este proyecto. Y esta le sirve a Navia como base para su lenguaje fotográfico, ya que en ambos modos de comunicación ve muchas similitudes: “Fotografía quiere decir escribir con luz. Yo la concibo más como escritura acerca del mundo.” Le fascina además la relación entre imagen y palabra: “Me parecen dos lenguajes cercanos, complementarios y muy paralelos.”

Esta cercanía es una de las claves del viaje naviano en su aspecto más general, y en particular todo lo relacionado con el universo cervantino: “Como gran escritor que es, lo que está creando son grandes metáforas acerca de las personas, de los lugares, de los valores de la vida. Eso me permite cierta libertad; no me siento obligado a hacer una fotografía porque allí estuvo él, sino más bien porque me resuena el espíritu de Cervantes.”

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Foto: José Manuel Navia

Navia nos descubre la importancia de la memoria en su proceso fotográfico: “Ambas trabajan con la idea del tiempo y la memoria, son la materia prima tanto de la literatura como de la fotografía.”

La memoria como poso del que se sirve la imaginación le ha permitido a Navia recrear en parte las lagunas que los historiadores no han sabido resolver en la vida de Cervantes: “En la medida que son obras de ficción me dejan mucho espacio. Cuando viajo por La Mancha no me siento obligado a descubrir dónde nació el Quijote. Incluso el propio Cervantes lo dice: cualquier lugar de La Mancha podría ser donde nació.”

La musa Cervantes

“Cervantes se mueve exactamente en el mundo de mis intereses: el Mediterráneo, la península ibérica interior y el norte de África.” Pero, ¿qué pasajes de Cervantes son los que más motivan a Navia? Para empezar, algunos personajes: “Es evidente que Don Quijote y Sancho, pero también me interesa mucho -y está muy presente en el proyecto- el ‘Persiles’. Tres días antes de morir escribió para ese libro una dedicatoria de donde saco el título del proyecto, que son esas ansias de vivir.”

Destaca además la sencillez de los temas que trata, con un marcado ímpetu por lo mundano y lo cotidiano. Tanto, que en uno de los textos que aparecen en el libro Navia cita a Cernuda, que se refería así a Cervantes: “La vida de cada día: los caminos cotidianos y sus posadas vulgares, gentes, cosas que nadie hasta él supo ver con mirada tan clara y honda, se despiertan y entran al fin en la esfera del arte.”

Navia hace referencia a la veracidad periodística de Cervantes: “Cuando los peregrinos [del ‘Persiles’] atraviesan el norte de La Mancha, se carga de realidad… Yo he viajado siguiendo el libro, y parece una guía de viajes de la época. Es muy hermoso.” No en vano, estos pasajes son los que más han ayudado a Navia a forjar la narrativa del proyecto: “Esa literatura en la que me doy cuenta que vivió de primera mano ha sido para mí la más motivadora y la más útil para establecer un territorio visual donde trabajar.”

Sobre la fotografía

Cuando habla, Navia es muy concreto y rara vez deja cosas en el aire. Hacia el final de nuestra charla le preguntamos directamente por sus fotografías.

“Yo huyo de las imágenes simbólicas, prefiero las significativas. Cualquiera que vea ‘El baño de Tomoko’, de Eugene Smith, va a tener un tipo de sentimientos prácticamente universales. Es una imagen dirigida, que intenta decirnos lo que nos diría [el autor] con palabras. Es una obra magnífica de un autor al que admiro profundamente, pero como fotógrafo me interesa mucho más el poder de significación de la imagen, porque el signo gráfico es polisémico, puede tener distintos significados. Yo intento hacer imágenes más abiertas.”

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia

"La fotografía, por muy documental que sea, la realidad que refleja es la del propio fotógrafo"

Navia destila a Cervantes a través de su obra, así que es inevitable intentar desvelar al fotógrafo a través de sus imágenes. Y él mismo se descubre: “La fotografía, por muy documental que sea, la realidad que refleja es la del propio fotógrafo. Es un reflejo de la mirada del fotógrafo.”

Y es que él fotografía el viaje personal, el camino personal de ida, autoconocimiento y retorno al hogar. “Toda la gran literatura tiene algo de viaje, siempre hay un recorrido, alguien que llega a los sitios, alguien que viene de otro mundo y cuenta algo que no se conoce. Te lo encuentras en cualquier gran autor”, nos dice Navia. De ahí que veamos tantos caminos, paisajes, gentes que atraviesan calles y doblan esquinas. Toda una metáfora del viaje cervantino.

Navia resume muy bien su obra en una de sus últimas frases: “Si se quiere hacer un trabajo personal que nos deje convencidos, uno tiene que trabajar sobre aquello que más le importa. Para dar lo mejor de nosotros mismos tenemos que escuchar a nuestras obsesiones.”

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