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Con texto fotográfico

"Esta imagen esconde la historia de un drama y un sueño que no cesarán" José Colón

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Foto: José Colón (AFP)
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DIC 2014
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter

La infausta vida al raso en el monte Gurugú o las fuerzas policiales apaleando a inmigrantes en su desesperado intento por superar la valla de Melilla son dos de las imágenes que mejor explican el drama que se vive en los confines del sur de Europa. Las cifras hablan por sí solas: más de 3.400 inmigrantes de los 207.000 que han cruzado el Mediterráneo este año (casi el triple que en 2011) en pateras y otras embarcaciones precarias han muerto en su intento por alcanzar una tierra prometida que no es tal. José Colón lleva más de una década documentando este fenómeno en auge. La brillante labor fotoperiodística en la valla de Melilla de este sevillano (donde fue incluso multado por la Guardia Civil) está recogida en un trabajo de largo recorrido y título tristemente irónico: “Llamando a las puertas del cielo.”

José Colón

Éramos varios fotoperiodistas y camarógrafos los que queríamos registrar este instante. Al final lo conseguimos el día 28 de marzo de 2014 a las 7:50, después de más de veinte noches de guardia recorriendo el área en torno a la valla de Melilla.

Esa noche podríamos haber comenzado por cualquiera de las carreteras que utilizábamos para llegar a la circunvalación que recorre la valla: Beni Enza, CETI, aeropuerto, Barrio Chino, Mariguari o los Pinares de Rostrogordo. Nuestro camino nos llevó hacia la zona fronteriza y puerta de entrada a Marruecos, la frontera de Beni Enzar, donde se tomó la fotografía. En ella vemos a un grupo de inmigrantes subsaharianos que quedaron atrapados en lo alto de la valla de Melilla al intentar superarla. Después de más de tres horas pidiendo ayuda, todos fueron expulsados para Marruecos.

La Delegación del Gobierno en Melilla aseguró ese día que estas personas ‘desistieron y retornaron a Marruecos’… ¡Mentira! Realmente fueron obligados por las fuerzas policiales. Otras cosas que decían las autoridades es que estaban en la valla exterior, la más cercana a la zona marroquí, y mantienen que esa zona no es territorio español. Otra mentira: las tres vallas que recorren la frontera con Marruecos, incluso la más cercana al territorio marroquí, están todas en territorio español.

Esto solo es la excusa que utilizan para legitimar las devoluciones en caliente. Debemos de tener claro que ésta es una práctica irregular según la Ley de Extranjería pero que efectúa de forma habitual la Guardia Civil, aunque la Asociación Unificada de la Guardia Civil lleva años exigiendo al Gobierno un protocolo que determine cómo tienen que actuar en estos casos.

"Es la imagen de la desesperación, la impotencia, la infamia, la vergüenza, el sufrimiento, la rabia, la ilusión y la esperanza"

La barrera fronteriza es un muro de metal que separa el enclave de la ciudad de Melilla con Marruecos: tres vallas de seis metros de altura y doce kilómetros de largo, cuya parte superior está rodeada por las concertinas, un cable de acero con cuchillas de doble filo cuyo único objetivo es desgarrar y cortar.

La historia que esconde esta imagen es la de un drama y un sueño que no cesarán. Es la desesperación, la impotencia, la infamia, la vergüenza, el sufrimiento, la rabia, la ilusión y la esperanza. Es el sueño de ir a un mundo mejor, un mundo que utilizará a la mayoría de ellos y ellas como mercancía de segunda mano, mercancía humana por solo tener la mala suerte de haber nacido al otro lado de las fronteras Schengen.

Esta imagen da voz a un conflicto humanitario que está ocurriendo aquí mismo, en las puertas de Europa. Son muchas las circunstancias que se dan a la hora de disparar y capturar un momento, pero yo me quedo con una que me reconforta: la que habla de la ayuda que nos brindamos los compañeros que estábamos ahí ese día.

Las dificultades para hacer una foto así siempre son las mismas: las fuerzas de seguridad españolas, que en todo momento tenían la orden de controlarnos para que no hiciéramos nuestro trabajo. Entre los compañeros no dejábamos de hablar y preparar la estrategia para conseguir captar ese momento: el hecho de estar cerca de la valla, ver qué ocurriría, cómo actuaríamos y qué haríamos. Fueron muchas noches de espera hasta que ocurrió.

Creo que como persona y fotoperiodista me siento preparado para trabajar donde trabajo, aunque honestamente siento que nunca estaré lo suficientemente preparado para ver el sufrimiento ajeno. Pero la experiencia que voy adquiriendo durante los años de trabajo y el hecho de creer que sirve para algo lo que hacemos me hace ser más consciente de dónde estoy. De alguna forma esa conciencia me va dando cada día más seguridad para afrontar personal, profesional y humanamente esos momentos.

El proyecto ‘Llamando a las puertas del cielo’, comienza a finales del año 2001 en Tarifa y muestra diferentes problemáticas relacionadas con la inmigración clandestina en los enclaves de Tarifa, Tánger, Ceuta, Fuerteventura, Oujda y Melilla. Con él centro mi atención en los movimientos migratorios y la pérdida de libertades y privación de derechos humanos que viven estas personas.

"Me siento preparado para trabajar donde trabajo, aunque siento que nunca estaré lo suficientemente preparado para ver el sufrimiento ajeno"

Lo que más me sorprendió en Melilla fue la fuerza y entrega de José Palazón y su compañera Maite, componentes de la oenegé Prodein, que consiguen que no se silencie a ninguna persona inmigrante que haya sufrido una violación de sus derechos humanos como una devolución en caliente, palos o la negación de auxilio de la Guardia Civil o los alis, las fuerzas auxiliares marroquíes.

Por otro lado, también me ha sorprendido la falta de sensibilidad y humanidad, la violencia y el poco interés que tienen España, Marruecos y Europa a la hora de dar solución a este problema. Y también las ilegalidades que se comenten, todas ellas consentidas por estos países. Con mi trabajo trato de contar y mostrarle al mundo el drama y la pérdida de derechos que viven los inmigrantes en la frontera sur de Europa.

En los próximos meses no creo que regrese a Melilla. La razón no es otra que estoy centrado, junto con otros compañeros, en la salida de un nuevo proyecto editorial llamado Me-Mo: ‘Memoria en movimiento’. Me-Mo Magazine es una revista digital multimedia e interactiva a modo de app. El primer número estará disponible en diciembre para iPad e inmediatamente después para tablets con Android. Tendrá una periodicidad trimestral, además de un monográfico al año, y su núcleo es la fotografía documental.

Me-Mo aprovecha las nuevas tecnologías en pos de un periodismo más completo. Es una idea que surge de Manu Brabo, Fabio Bucciarelli, Guillem Valle, Diego Ibarra Sánchez y un servidor, en colaboración con un grupo de programadores y creativos web italianos llamado LIBRE. Una vez que salga Me-Mo continuaré con el proyecto ‘Llamando a las puertas del cielo’.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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