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Entrevista
JOSé ANTONIO FERNáNDEZ, FOTóGRAFO

"El flash es fundamental en fotografía de retrato"

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Foto: José Antonio Fernández
17
NOV 2015

Su nombre probablemente no les sonará a muchos, pero suyo es uno de los libros técnicos sobre fotografía más exitosos de los últimos tiempos en España. José Antonio Fernández puede presumir de haber vendido ya más de 18.000 ejemplares de “Sin miedo al flash”, un completo manual cuyos alumnos en La Máquina, el estudio-escuela de Madrid que regenta junto a su mujer, no dudan en comprarse. Ayer llegó a las librerías su segundo título en la colección FotoRuta, “Sin miedo al retrato”, con el que espera seguir con tan buena racha. Se trata, por cierto, del libro elegido por Quesabesde como complemento al nuevo curso de retrato de Siqui Sánchez, y del que ofrecemos al final de esta entrevista una de las 22 sesiones prácticas que forman parte del mismo. Precisamente de retratos y –cómo no- de flashes hablamos con Fernández en esta semana de estreno.

Hablar de retrato en esta época de locura con los selfies es valiente. ¿Crees que la moda ha ayudado a que la gente quiera mejorar sus retratos o en realidad son asuntos que no tienen nada que ver?

Los selfies en realidad son autorretratos, y aunque entran perfectamente dentro del término de retrato, mantienen unas características propias. Un retrato, en un sentido amplio, puede entenderse como una descripción de las cualidades físicas o psíquicas de una persona. Un selfie de los que se comparten en las redes puede tener la intención de testimoniar un momento en un lugar determinado, y quizá esté más cerca de las relaciones sociales.

En la mayoría de los casos los fotógrafos que practican selfies con sus teléfonos móviles quieren salir guapos. En cuanto a los retratos con intenciones no tan sociales, creo que la posible mejora se debe, más que a la moda de los selfies, a la curva natural progresiva de calidad en las fotografías que llevamos viendo desde los inicios de la era digital.

José Antonio Fernández está de estreno esta semana: su segundo libro, "Sin miedo al retrato", ya está disponible. | Foto: José Antonio Fernández

En un buen retrato, ¿cómo repartirías el porcentaje en el éxito final entre modelo, fotógrafo y equipo fotográfico?

Como ocurre con todas las modalidades fotográficas, los retratos se obtienen con una confluencia de múltiples aspectos, incluso en el caso de trabajar con producciones complejas entran en juego otras figuras como el asistente, el maquillador, el estilista, el peluquero, etcétera. Quizá le otorgo menos importancia al equipo, porque aunque ayuda mucho, un fotógrafo con un material muy básico puede conseguir estupendos resultados.

"Cuando el sujeto no ofrece una imagen con personalidad, es el fotógrafo quien desplegar todas sus habilidades para conseguir un retrato que transmita"

Sin duda hacer una fotografía a Salvador Dalí hubiera sido maravilloso, porque probablemente con poco que yo hubiera hecho, habría conseguido un gran trabajo. En este caso el mayor porcentaje lo tendría el modelo. Pero se dan circunstancias en las que la persona a la que debemos fotografiar no ofrece a priori una imagen con personalidad, y es el fotógrafo el que debe desplegar todas sus habilidades y recursos para conseguir un retrato que transmita.

Si tuvieras que dar un solo consejo a alguien que se enfrenta a su primer retrato, ¿qué le recomendarías?

Recomendaría que, antes de de utilizar la cámara, hiciera una reflexión acerca de lo que quiere obtener de la persona para concretar un plan de acción. Aunque se debe dejar cierto margen de maniobra para la improvisación, llevar una idea previa ayuda a sacar más partido a la sesión.

Foto: José Antonio Fernández

¿El fotógrafo también tiene que ejercer un poco de psicólogo para sacar lo mejor del retratado?

Una parte de la descripción de la persona puede ser meramente física, pero hay otra mucho más profunda que atiende a características de personalidad, es decir, cualidades psicológicas. Creo que para poder representarlas a menudo se necesita llegar a cierto clima durante la sesión. El fotógrafo puede moldear el estado de ánimo del retratado mediante técnicas que podrían ser propias de un psicólogo. Aunque yo prefiero pensar que se trata, más bien, de saber entenderte bien con los demás y poseer un cierto don de gentes.

En tu anterior libro hablabas del flash. ¿Es básico para el retrato o podemos apañarnos sólo con luz natural?

La luz natural puede ser perfecta, y de hecho me gusta trabajar con ella. Se puede moldear, redirigir y controlar con elementos como esticos, reflectores, palios, etcétera. Por eso dedico varias páginas del libro a este tema. El flash es una herramienta muy potente que ayuda a obtener imágenes con parámetros de exposición cómodos, y que una vez entiendes cómo funciona, contribuye a crear la luz que en ocasiones no te brinda el ambiente.

Personalmente creo que cada una de estas luces tiene sus ventajas e inconvenientes, De hecho me gusta trabajar combinándolas en una misma fotografía. A la pregunta contestaré que, independientemente de si se usa o no, el flash es fundamental, no solo para el retrato sino para otras muchas modalidades fotográficas. Quizá por eso “Sin miedo al flash” se ha vendido tanto.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El libro de José Antonio Fernández es el complemento elegido por Quesabesde para el nuevo curso de retrato con Siqui Sánchez en Barcelona.

¿Cuáles son los pecados capitales en un retrato? ¿Qué es lo que tenemos que evitar a toda costa?

Bajo mi punto de vista un retrato debe ser respetuoso con la persona fotografiada por encima del resultado. También debe ser sincero, es decir, no mostrar al retratado como lo que no es, a no ser que se trate de la recreación de un personaje. Es algo que me esfuerzo en transmitir a mis alumnos en La Máquina, la escuela de fotografía en la que imparto mis cursos. Pero también trabajo con ellos en los aspectos técnicos: se debe evitar un mal uso de la distancia focal, una exposición inapropiada o una composición descuidada.

El retoque y la edición forman normalmente parte del trabajo profesional a la hora de realizar cualquier foto, pero en el caso de los retratos siempre hay cierta polémica sobre los límites del retoque, sobre todo en fotografías de moda. ¿Qué opinas del tema?

Creo que, como sucede a menudo, todo es relativo. En ocasiones se realizan ajustes de forma que cambian radicalmente el aspecto del retratado, y pueden llegar a hacer mucho daño a personas que están muy influenciadas por el físico, sobre todo a grupos vulnerables como los adolescentes. Otras veces es más el ruido mediático que genera el antes y el después que el resultado en sí.

"Soy crítico con los retoques que se hacen para resolver un uso inadecuado de la distancia focal o para enmendar una iluminación desafortunada"

Quizá soy más crítico con los retoques que se hacen para resolver un uso inadecuado de la distancia focal o para enmendar una iluminación desafortunada. Sin embargo, determinados ajustes que pueden mejorar las imágenes sin modificar la identidad de las personas me parecen, en ocasiones, no solo correctos sino necesarios.

Foto: José Antonio Fernández

¿Prefieres el retrato en estudio, en localización exterior o te adaptas a lo que sea?

Aunque siento especial predilección por entornos nocturnos, me siento cómodo en cualquier sitio. El estudio te permite un control milimétrico de la toma fotográfica; en exteriores muchas veces dependes del horario de luz y es un poco más estresante, pero a cambio consigues ambientes muy interesantes.

Para muchas de las sesiones del libro simplemente preguntaba a la persona que iba a fotografiar dónde prefería que tomáramos las imágenes. De todas formas siempre que voy a exteriores llevo flashes que me permiten un mayor control y múltiples opciones de combinación con la luz ambiente.

¿Recuerdas el primer retrato que te tocó hacer?

Lo cierto es que no me acuerdo, Supongo que sería alguna imagen familiar o de algún amigo. Creo que fotografiar a una persona es tan común que debe ser una de las primeras cosas que realizamos en nuestra vida fotográfica. Recuerdo a mi hijo, Lucas, el día que cumplió los tres años haciéndonos fotos a su madre y a mí con una cámara compacta que le acabábamos de regalar.

"Cualquier distancia focal es buena para retrato siempre que uno sea consciente de las implicaciones de percepción de cada una de ellas"

Foto: José Antonio Fernández

Cuando pensamos en retrato siempre se habla de focales entre los 50 y los 105 milímetros. ¿Hay vida más allá de estos clásicos?

No hay reglas acerca del uso de lentes en retrato. Cualquier distancia focal es buena siempre que uno sea consciente de las implicaciones de percepción de cada una de ellas. Este tema me parece tan importante que uno de los capítulos del libro está dedicado íntegramente a ello.

Un angular genera una percepción geométrica que deforma al sujeto, aunque en algunas ocasiones puede resultar muy interesante. Con frecuencia veo retratos increíbles realizados con este tipo de lente, y no veo por qué prescindir de ella. Lo que no significa que la empleemos en toda ocasión. Lo ideal es conocer bien el uso de las diversas focales y así poder elegir la más adecuada para conseguir nuestro propósito.

¿Fondo desenfocado siempre o hay que huir de los tópicos?

No es buena idea utilizar siempre las mismas fórmulas. Creo que la elección de un fondo enfocado o desenfocado atiende no solo a características relacionadas con la estética de la imagen sino también al contenido. Así, un entorno nítido que aporte información acerca del personaje puede favorecer la lectura de la imagen. Sí aconsejo eliminar todo aquello que no aporte algo a la descripción del sujeto. Pero no se tiene por qué sintetizar siempre aislando a la persona sobre un fondo uniforme.

Se suele decir que ver buenas fotos es el primer paso para hacer buenas fotos. ¿Qué autores de referencia recomendarías?

Hay muchos autores interesantes, aunque gran cantidad de ellos no trabajan específicamente el retrato sino que, dentro de una obra más extensa, incluyen imágenes de personas. Dentro de los –llamémosles- retratistas especializados, como fotógrafo de corte más clásico y referente obligado podría citar a Richard Avedon; como fotógrafo más actual, me gustan por ejemplo los últimos trabajos de Jim Fiscus.

Belleza oriental

Reproducimos a continuación y en primicia una de las 22 sesiones prácticas incluidas dentro del último capítulo del nuevo libro "Sin miedo al retrato", de José Antonio Fernández (JdeJ Editores, noviembre de 2015)

Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)

Anastasiia es una joven y prometedora modelo ucraniana de cara amplia pero afilada, ojos grandes y rasgados y nariz suave y griega. Todas estas características hacen que su rostro encaje a la perfección en múltiples roles, ambientes y personalidades.

Deseaba darle a Anastasiia un marcado toque oriental, por lo que la vestimos con un atuendo de estilo asiático y Chema Noci se encargó de maquillarla para potenciar sus ojos rasgados en un rostro natural a la vez que bello. Para el pelo, se decidió un sencillo recogido con una trenza.

Es común que los fotógrafos protesten cuando aparecen brillos en la cara de sus modelos; en este caso, el maquillaje, ya de por sí brillante, unido a la luz que generaba el modificador utilizado, un beauty-dish, es precisamente parte fundamental de la imagen. Cuando realicé el primer disparo, identifiqué zonas muy luminosas en la cara de Anastasiia que, lejos de molestar, cargaban a la modelo de énfasis y belleza.

La iluminación
Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)

Nuestra intención era realizar una iluminación donde la luz fuese frontal, ligeramente cenital y de sombras profundas. Elegí un beauty-dish con un nido de abeja para este propósito. El nido cierra la cobertura, por lo que ilumina una menor porción de la que se encuentra detrás de la persona; de no haberlo puesto, Anastasiia aparecería prácticamente igual pero el fondo estaría más iluminado.

A esta luz principal se añadió una ventana strip situada en un lado y por detrás de Anastasiia para sacar un pequeño brillo en el flequillo y en el contorno de la cara en el lado izquierdo del encuadre. También hay otra luz detrás de su cabeza apuntando al fondo para crear una mancha sobre la que Anastasiia resalte más.

La pose
Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)

La colocación del cuerpo en posición de tres cuartos es algo habitual que permite estilizar la figura y dinamizar la postura. Un hombro está más adelantado que el otro, Anastasiia aparece casi de perfil pero se puede ver el escote del vestido y la parte superior de sus dos brazos, que permanecen estirados hacia abajo y relajados. Una trenza, a modo de guiño oriental, descansa sobre uno de sus hombros.

El giro del rostro va acorde con la posición del cuerpo; uno de los lados de su cara ocupa más porción que el otro. Sin embargo, la mirada fija a cámara confiere una estabilidad extrema a la expresión. Anastasiia se encuentra inmóvil pero relajada, serena y sin embargo muy atenta, vigilante, seria y pensativa.

La composición
Otra fotografía de esa misma sesión. | Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)

La mirada y el gesto serio son, quizá, lo más destacable en la composición. Es imposible que los ojos del espectador no acaben conectando con los de Anastasiia, que parece estar haciendo un juicio de valor acerca de nosotros. La seriedad y la mirada fija son la expresión previa a su deliberación; es como si nos observase y analizase vigilante, juzgando nuestros actos para después arrojar un veredicto misterioso.

Todo ello consigue que su mirada enganche al extremo. Sus ojos permanecen tan fijos a cámara que no podemos escondernos de su fulminante mirada. Si, con la foto delante, nos movemos a un lado o al otro, comprobaremos que Anastasiia siempre nos sigue observando.

Conclusión

Esta foto es el fruto de la elección de una serie de elementos. Anastasiia contribuye a la realización de una imagen interesante, aportando una belleza nada corriente y una expresión cargada de segundas lecturas. Chema hizo un trabajo estupendo con un maquillaje luminoso y perfecto y un peinado coherente y acorde con el vestido negro oriental. La luz y el fondo enfatizan todo lo anterior y dirigen al espectador.

Estos detalles contribuyen a que los resultados sean óptimos; por eso, debemos realizar de la mejor manera todo lo que dependa de nosotros, y para lo que no, contar con la valiosa contribución de las personas más adecuadas y expertas.

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