• "Yo quiero que la fotografía me lleve al huerto"
  • "Somos bastante contrarios a las aplicaciones"
Entrevista
JORDI V. POU, FOTóGRAFO

"La creatividad no es un filtro de Instagram"

 
21
MAY 2013

Hace aproximadamente cuatro años el fotógrafo Jordi V. Pou empezó a trastear con lo que muchos consideraban una simple moda pasajera: hacer fotos con un teléfono móvil. Su empeño y dedicación le valieron reconocimiento internacional, exposiciones en distintas ciudades de todo el mundo y la creación de un proyecto personal, "Kokovoko", en el que a día de hoy sigue trabajando. QUESABESDE.COM ha hablado con este inquieto leridano acerca de sus trabajos, de la evolución de la imagen y de los smartphones como herramientas fotográficas.

¿Cuáles son tus orígenes fotográficos?

Vengo del mundo de la prensa. Empecé aquí en Lleida a principios de los noventa colaborando como fotógrafo con el corresponsal de El Periódico de Cataluña. Luego me fui a Andorra, pero lo dejé al poco tiempo porque no me gustaba. Seguí trabajando para distintas publicaciones y agencias hasta que un día me cansé de hacer kilómetros y monté mi propio estudio.

Ahora mismo hago dos tipos de fotografía: comercial y reproducciones de obras de arte para museos. También publico en revistas locales y hago otro tipo de trabajos que me dan para comer. Paralelamente, también llevo a cabo proyectos personales que nunca he dejado de hacer.

Son muy pocos los que pueden vivir hoy en día de proyectos personales, pero no quiero renunciar a ellos. Fue así como decidí poner en marcha un proyecto nuevo cada año que debía terminar en una exposición o publicación y dar pie a otro proyecto nuevo.

Foto: Calvin Dexter (Quesabesde)
Jordi V. Pou.

Hasta que en el 2009 nació la serie "Kokovoko".

Efectivamente. Aquel año empecé un proyecto con el que haría fotografías con el teléfono móvil. Había terminado varias series que habían salido muy bien y me encontré un día viendo en Internet fotos de otras personas hechas con el móvil que me llamaron la atención. Por aquel entonces yo tenía un iPhone 3G y empecé a darle vueltas al asunto, ya que siempre he llevado una cámara colgada del cuello. Pero cuando llegas del trabajo y dejas el equipo, lo que no quieres es cargarte con otra cámara, por pequeña que sea.

Así fue cómo empecé a conectar la idea del móvil con Internet. Porque, y ésta es la gran evolución del smartphone como tal, no se trata únicamente de que el teléfono incorpore una cámara sino de que esté conectado a Internet en todo momento.

Entonces me planteé empezar un proyecto hecho con el teléfono móvil. La idea era muy básica: tenía que funcionar vía web, desde el blog kokovoko.info. Las fotos tenían que estar siempre hechas y retocadas con el móvil -pasar a blanco y negro básicamente-, y tenía que subir una imagen nueva a diario, también desde el smartphone.

Foto: Jordi V. Pou
Estas dos imágenes, al igual que el resto de fotografías que se recogen en esta entrevista, pertenecen al proyecto "Kokovoko" que Pou lleva a cabo desde octubre de 2009. | Foto: Jordi V. Pou

Del móvil a la web. ¿Así de simple?

"El móvil no es responsable de que las fotos salgan bien o no: el responsable es el fotógrafo"

Efectivamente. Lo que he hecho después ha sido aprovechar las redes sociales como Twitter -la que más utilizo-, Instagram -que no utilizo casi nunca-, y enlaces -nunca las fotos- en Facebook para difundir el trabajo. Hay que aprovechar estas redes, ya que cuando mueves un proyecto así por Internet conoces personas que hacen lo mismo y te interrelacionas con ellas.

Recuerdo que hice unas primeras pruebas en agosto de 2009. Había salido a probar el móvil y cuando regresé a casa pensé que las fotos eran una mierda y que aquello no servía para nada. Ésa fue mi primera gran conclusión. Pero luego, buscando, vi que a otros sí les salían buenas fotos y pensé que el móvil no es responsable de que las fotos salgan bien o no. El responsable es el fotógrafo. Insistí y vi que sí funcionaba la cosa.

Publicar un trabajo hoy en día es bastante más económico que antaño.

Antes, para producir un trabajo tenías que crear un libro y montar una exposición. Era necesario poner dinero de tu bolsillo o conseguir que alguien lo pusiera por ti. En la actualidad existe la posibilidad de empezar a mostrar y mover tu trabajo sin convertirlo en un objeto físico, que es lo que cuesta dinero.

Foto: Jordi V. Pou

Han cambiado mucho las cosas en este aspecto.

Es muy diferente. En este caso yo decidí que quería enseñar mi trabajo continuamente, y ese es uno de los problemas que tiene este proyecto: hoy todavía no sé qué foto subiré al blog. Esto también provoca que no tengas material inédito. En las exposiciones que he hecho enseño material que la gente ya ha visto en la web. Está todo allí. Es un proyecto en formato blog que también incluye pequeños textos.

Empezó el 15 de octubre de 2009 y he subido más de 1.800 fotografías. Es otra forma de trabajar. Tanto Internet como el móvil son herramientas que los fotógrafos tenemos ahora para poder mostrar nuestro producto y que circule por el mundo.

¿Y el nombre "Kokovoko"? ¿Es una referencia a la isla que aparece en el famoso libro "Moby-Dick" de Herman Melville?

Exacto. Tengo muy claro que en un trabajo así no sólo hay un planteamiento técnico, un equipo y un blog, sino que también hay un planteamiento teórico detrás. De no ser así, el trabajo no tendría sentido. Las fotos de "Kokovoko" son un recuerdo personal, y "Kokovoko" es aquella isla del libro "Moby-Dick" que está lejos y que no sale en los mapas.

Hay una cita muy buena de un fotógrafo francés, cuyo nombre no recuerdo, que dice que si no estás contando tu propia vida, lo que estás haciendo es ser un turista. Y ésta es básicamente la idea tras "Kokovoko". Es un trabajo muy personal. Lo que nadie se imaginaba es que duraría tres años.

Desde un principio me planteé algo que es lo más típico y tópico de todos los fotógrafos y autores del mundo entero: hacer un diario personal. Si para algo me sirve una herramienta que siempre llevo encima es para contar lo que estoy haciendo.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

Cada vez abundan más los proyectos fotográficos personales.

Ahora, más que nunca, se está haciendo foto personal para uno mismo o para un grupo muy reducido, pero que luego se comparte en un espacio en el que millones de personas la pueden ver.

Tiempo atrás, cuando un fotógrafo hacía un proyecto y quería enseñarlo, se reunía con amigos en un club de fotografía y compartían trabajos. Eran grupos pequeños de unas quince personas, no más. Hoy en día se muestran los trabajos a diario, continuamente y a miles de personas. El cambio es bestial.

A mucha gente le sigue sorprendiendo que ciertas imágenes estén hechas con un móvil. ¿Llegará un día en el que se acepte con total normalidad esta nueva tendencia?

"A algunos no les gusta escuchar que quien se inventó lo de las fotos relacionadas con Internet, las redes sociales y aplicaciones fue Apple con su iPhone"

Esto ha pasado siempre, y cuando no es un equipo es otro. Cuando empieza todo este fenómeno de la fotografía, allá por el 2008 y 2009, el equipo que la gente utilizaba para hacer fotos con el móvil era el teléfono de Apple. Había algún Nokia, pero poco más. Quien se inventó lo de las fotos relacionadas con Internet, las redes sociales y aplicaciones fue Apple con su iPhone. A algunos no les gusta escuchar esto, pero es la verdad.

Cuando todo esto empezó, muchos fotógrafos, yo incluido, recibíamos mucha atención por parte de la prensa por el hecho de trabajar con un móvil, ya que en 2009 esto era algo muy raro. ¿Y qué hacíamos nosotros? Pues lo aprovechábamos. Se hablaba mucho entonces de exposiciones de fotos hechas con móvil porque esto atraía a la gente.

Al final, la herramienta es lo menos importante y se demuestra cuando se exponen trabajos hechos con móvil al lado de otros hechos con cámaras de toda la vida y nadie le da importancia a la máquina con la que se han hecho las fotos.

Foto: Jordi V. Pou

En el fondo todo se reduce a contar historias con imágenes, como las de "Kokovoko". Un proyecto, en este caso, muy local.

Puedo coger cualquiera de las 1.800 imágenes que tengo y decirte qué estaba pasando, con quién estaba y qué estaba haciendo. Así pues, es un libro de notas muy válido para mí. Pero por otro lado, como sé que esto se hará público, lo que hago es esconder esta información. Yo te enseño cosas y tú añades la imaginación que quieras.

En ningún caso estoy haciendo reportaje. Si yo quisiera contarte mi vida, entonces sí haría un reportaje, pero en este caso no te estoy contando nada, simplemente te dejo ver estas imágenes.

La gran mayoría de fotografías del proyecto son en blanco y negro. ¿Se cuentan mejores historias sin color de por medio?

Mis primeros proyectos fueron en blanco y negro, luego pasé al color y en el caso de "Kokovoko" los primeros meses fueron en color. Quería trabajar en color en este proyecto, pero me pasé al blanco y negro. Y no me preguntes por qué.

Siempre he pensado que se puede tener un planteamiento inicial, pero me gusta que la imagen te lleve hacia donde tengas que ir, y creo que por ello "Kokovoko" se convirtió poco a poco en un proyecto íntegramente en blanco y negro. Las fotos de "Kokovoko" tienen una carga muy alta de misterio e incluso de ansiedad y engaño, y el blanco y negro ayuda a crear esta atmósfera.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

¿Estamos entonces ante una obra que parece fotografía documental camuflada de fotografía callejera pero que en realidad no es nada de eso?

"Hay muy pocos autores de fotografía callejera con un proyecto que realmente cuente algo"

El problema es que visualmente lo parece porque haces muchas fotos en la calle, pero luego también hay muchas fotos que has hecho en el comedor de casa, y eso ya no es fotografía callejera. ¿Qué quiere decir fotografía callejera? ¿Fotografía hecha en la calle? Sí, pero en general -y ahora sé que me van a salir muchos amigos- la fotografía callejera es un juego visual que muy pocas veces cuenta algo. Es decir, hay muy pocos fotógrafos dentro de la fotografía callejera con un proyecto que realmente cuente algo sobre alguien o sobre algún sitio.

Hoy en día la fotografía callejera son más fotos sueltas que un conjunto de imágenes ordenadas y editadas para que tengan un sentido. Los fotógrafos callejeros clásicos tenían proyectos con un sentido conjunto. A día de hoy cualquier foto que haces en la calle es fotografía callejera, y no es eso lo que yo quiero hacer. Desde el momento en el que yo escondo lo que muestro en las imágenes eso ya no puede ser fotografía callejera y tampoco puede ser fotografía documental. ¿Cómo la definiría? Pues no tengo ni idea. Es fotografía. No sé por qué hay que poner tantas etiquetas.

Foto: Jordi V. Pou

¿El destino final de una fotografía hecha con un móvil es Internet? ¿Es ese el lugar en el que su exposición tiene más sentido?

Durante el siglo XIX, y especialmente durante el XX, una fotografía no tenía sentido hasta que había pasado a papel. Una de las cosas que más creció durante el siglo pasado fueron las revistas ilustradas, precisamente porque utilizaban el mismo soporte que la fotografía: el papel. Curiosamente, dos medios muy importantes para el siglo XX, como la fotografía y la prensa, utilizaban el mismo soporte. Entonces, tenían que encontrarse. Y no sólo se encontraron, sino que provocaron una de las evoluciones más importantes del siglo XX para el conocimiento de la humanidad. Sin las revistas ilustradas no todo el mundo habría visto imágenes de las pirámides, por ejemplo, o de la guerra de Vietnam.

Este eje basado en tres partes que son la fotografía, el papel y la impresión es el que domina toda la fotografía durante el siglo XX y la hace crecer como conocimiento. ¿Y qué pasa entonces? Llegamos a final del siglo XX y aparece la fotografía digital cuyo primer destino es una pantalla. Para disfrutar de esa imagen ya tienes una primera impresión en una pantalla.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

Después están los puristas que dirán que el papel es más bonito y espectacular. Evidentemente, pero tú esa foto ya la has visto, ya la has disfrutado. Un negativo no podías verlo. Una copia en tu pantalla del ordenador, en la tele o en tu iPad ya la has visto. Y mucha gente ya no va más allá de este campo.

"El eje que iba de la foto al papel se ha convertido en el siglo XXI en un eje que va de la cámara a las redes sociales, y este eje es mil veces más potente"

Si el destino primero de esta fotografía digital es la pantalla, el vínculo con los medios impresos empieza a romperse. ¿Qué medio atraviesa una grave crisis desde principios del siglo XXI? El de la impresión, porque ya no es sólo la fotografía la que utiliza las pantallas, sino que la difusión de información actual se hace mucho más a través de pantallas que a través de la impresión. Y no sólo eso. La comunicación entre personas también se está llevando a cabo a través de pantallas: redes sociales, Internet, etcétera. Y la fotografía, que no es tonta, se da cuenta de todo esto y ve que su vínculo con el medio impreso es muy débil.

¿Qué más tenemos que utilice pantallas y que llegue a todo el mundo? Internet y las redes sociales. Así pues, aquel eje que iba de la foto al papel y a la impresión se ha convertido en el siglo XXI en un eje que va de la cámara a la pantalla y de ahí a Internet y las redes sociales. Y este eje es mil veces más potente que el que teníamos antes.

Pero el papel sigue siendo válido y apreciado en la actualidad.

Tú puedes optar por el papel, claro que sí, pero a día de hoy se calcula -así lo indican las estadísticas- que se hacen mil millones de fotos cada día. ¿Sabes cuántas de estas fotos se cuelgan en Facebook cada día? Más de un 35%. Eso son 400 millones de fotos subidas a Facebook cada día. Aquí es donde está el gran choque con la fotografía del siglo XX. No se entiende cómo es posible que se hagan millones de fotografías al día. No se entiende cómo es posible que se suban tantas fotos a Facebook cada día. Y no se entiende por qué todo esto se juzga desde los criterios tradicionales de la fotografía.

Tradicionalmente había tres tipos de fotografía que se entrelazaban los unos con los otros. En primer lugar estaba la fotografía doméstica, aquella de los álbumes familiares que se hacía en casa y que es una de las que más se ha hecho a lo largo de la historia. Pese a estar en cajones y ser una de las menos públicas, es también una de las que más se ha hecho. Después estaba la fotografía artística, fotos que no son familiares y que intentan transmitir algo estético. Y después está un tercer tipo de fotografía que podríamos llamar documental, aquella que quiere contar cosas. El ejemplo más claro es el fotoperiodismo.

Foto: Jordi V. Pou

Éstas eran las tres grandes ramas, y en los tres casos una fotografía se juzgaba de dos maneras: por un lado estaba el contenido estético -composición, color, calidad técnica- y por otro lado estaba lo que contaba la imagen. Si no estaba claro lo que se explicaba, era artística. Si estaba claro, era documental.

Hoy en día, ¿cómo juzgas, utilizando estos criterios, la foto de un rollo de papel vacío que ha hecho alguien estando sentado en el inodoro del lavabo de su casa? Podrías decir que está contando que se le ha acabado el papel higiénico, cierto. Pero es que cuando se suben 100 fotos iguales al día, no tiene ningún sentido.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

A veces vas a un comercio, ves un televisor y haces una foto del precio para compararlo con otros cuando llegues a casa. Esta foto no pertenece a ninguno de los tipos que citábamos antes pero es algo que se está haciendo mucho. Lo más interesante es estudiar cómo una herramienta nueva, que cuenta con conexión a Internet y redes sociales, ha provocado que se hagan fotos de muchas cosas que antes no se hacían.

Pero algunos saben sacarle auténtico provecho a un simple teléfono móvil.

"Hay gente que ha cogido un smartphone y ha hecho trabajos interesantes, pero es gente que tiene un bagaje cultural muy importante detrás"

Hay gente que ha cogido un smartphone y ha hecho trabajos interesantes. Pero en general es gente que ya tiene un bagaje cultural muy importante detrás, que saben lo que hacen. Ves en sus imágenes que hay cultura detrás y que lo único que han hecho es encontrar una herramienta con la que técnicamente no tienen problemas. Porque hasta hace bien poco aquel que quería ser fotógrafo tenía que aprender la técnica. Había que hacer cursos, aprender a dominar máquinas complejas... Hoy en día todo eso se ha simplificado mucho.

¿Podríamos diferenciar entonces entre personas que son muy técnicas con poco o nada que contar y personas que son auténticos artistas con mucho que explicar y que no tienen ni idea de técnica?

En el siglo XX para ser fotógrafo había que tener nociones de tres cosas: técnica, nociones creativas y por último debías tener habilidades de difusión. Es decir, podías ser un técnico de la hostia o un creativo increíble, pero si no sabías mover tu trabajo, tenías un problema.

La difusión en el siglo XX era muy complicada. Implicaba ir con la carpeta bajo el brazo, enviar correos, saber dónde estaba la gente... Para que un fotógrafo tuviera éxito en el siglo XX, y aquí me invento los porcentajes, la difusión tenía que tener una importancia del 40%. ¿Y la técnica? Dependía de la máquina que utilizaras; de modo que podía ser otro 40% más de tu parte como fotógrafo de éxito. ¿Qué nos queda entonces para la creatividad? Un 20%. Si resulta que eras muy buen técnico y sabías mover tu trabajo, con este 80% te comías al pobre fotógrafo que era muy creativo pero que no tenía conocimientos técnicos ni sabía enseñar su trabajo.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

Ahora tenemos equipos como el teléfono móvil que han reducido la importancia de la técnica. Podríamos decir que ha bajado hasta un 20%. ¿Y la difusión? Ahora mismo, si quiero enseñar mi proyecto, con un simple correo electrónico me vale. ¿Y qué es lo más importante ahora? La capacidad creativa. Es decir, si tu proyecto tiene consistencia, es bueno y es capaz de destacar por el contenido, el resto lo tienes más fácil. Por eso está surgiendo toda una nueva generación de fotógrafos de los que se hablará dentro de unos años porque apenas están empezando y tienen mucha fuerza creativa.

Esto a veces lo comparo con el mundo de la música. Hay fotógrafos que triunfarán en todo el mundo y que harán giras mundiales, y otros autores que serán muy populares a nivel local y que se ganarán muy bien la vida como auténticos cantautores.

Muchos de estos fotógrafos se han saltado la dificultad técnica a través del smartphone, que junta técnica con difusión, pero lo han hecho sin creatividad. Porque la creatividad no es, en ningún caso, un filtro de Instagram. La creatividad es algo más. Es algo que debes tener y que depende del bagaje cultural que tengas, de la gente con quien has hablado, de lo que has vivido y visto y de las exposiciones a las que has ido, entre otros muchos aspectos.

Foto: Jordi V. Pou

"Kokovoko" se ha expuesto en distintas ciudades del mundo. ¿Cómo es posible que un proyecto tan local haya tenido tanta aceptación a nivel internacional?

El 80% de las fotos de "Kokovoko" están hechas en la calle de mi casa y es muy curioso que un proyecto tan introspectivo, personal y cerrado, por el hecho de usar un espacio público como es Internet, pueda ser visto por mucha gente y que ésta se muestre interesada en él. Si mucha gente lo ve y le gusta, hay más posibilidades de que se hable de él en una entrevista en una revista o que termine en una exposición.

Una de las últimas exposiciones en las que se ha visto "Kokovoko" ha sido en Holanda. Era una exposición conjunta con otros autores que estuvo abierta más de cinco meses y que recibió más de 20.000 visitantes. A mí me invitaron y pusieron mis trabajos al lado de obras de autores como Andy Warhol y Jan Fabre. En ningún lado aparecía que las fotos estuvieran hechas con un móvil. Las fotos se expusieron por el contenido del proyecto.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

Cuando ves fotos clásicas como las de Kevin Carter, Robert Capa o Nick Ut, rara vez te preguntas con qué cámara se habrán hecho.

Hay muchas modas de éstas: la del reportaje fotográfico con una Leica, la de los trabajos Polaroid de Warhol y compañía... Pero una vez pasado el "boom", se convierten en otro equipo más que puedes utilizar según la ocasión. Si ahora dices que haces fotos con Polaroid, nadie se sorprende.

¿El fotógrafo tiene el poder de hacer creíble lo increíble o increíble lo creíble?

El fotógrafo tiene la gran ventaja de que las imágenes que está creando serán reales para aquellos que las miren, de modo que yo como fotógrafo puedo crear realidad.

Cuando hay cambios en las maneras tradicionales de hacer las cosas, ¿es inevitable que aparezcan conflictos con tus contemporáneos?

Es un mundo muy cerrado. Lo importante aquí, y que mucha gente no entiende, es que yo no he de vivir del resto de fotógrafos. Si hay un fotógrafo que considera que esto del móvil es una mierda, que no sirve para nada, me parece estupendo. Al fin y al cabo, aquel fotógrafo no es quien terminará montándome una exposición o publicándome un libro. A quien tienes que convencer es al público y a aquellos que organizan cosas. En general, toda esta gente tiene una mentalidad mucho más abierta que los pobres fotógrafos, que estamos bastante encasillados. Yo incluido.

Foto: Jordi V. Pou

La fotografía se ha construido a base de romper moldes y lo que ahora se considera lógico y fantástico hace unos años no existía. Cuando apareció la Leica y Cartier empezó a utilizarla lo trataron de loco. Decían que aquello no ofrecía calidad. Desde entonces los carretes de 35 milímetros han mandado. Y cuando salió la fotografía digital, tres cuartos de lo mismo.

¿Cómo ves la fotografía dentro de diez años?

Cada vez nos olvidaremos más del papel. Los dispositivos que nos permiten ver fotos en pantallas ofrecerán cada vez mayor calidad y entonces no notaremos tanta diferencia con la impresión en papel.

Aunque existe un problema creativo, que también han tenido otras artes antes: la copia es un producto físico que tiene un valor y en cambio a la imagen que vemos en pantalla, por mucho que te la den grabada en un dispositivo de memoria, es difícil darle un valor. Pero ese es un problema que tiene el mundo artístico, no el mundo de la fotografía.

Lo que está claro es que con los medios de creación que tenemos ahora viviremos una explosión de las cosas hechas en fotografía. Lo difícil será elegir lo que te interesa, porque tenemos acceso a todo.

Foto: Jordi V. Pou
Foto: Jordi V. Pou

¿Las buenas fotos las siguen haciendo los buenos fotógrafos?

"Lo que se ha democratizado es el acceso a la fotografía, ya que ahora podemos ver lo que queremos desde casa y antes te decían lo que tenías que ver"

Las buenas fotos las hacen las personas, no sé si los buenos fotógrafos. Hoy en día hay tanta gente haciendo fotos que hacer una buena es relativamente simple. Una buena foto la puede hacer cualquiera. El problema está en decidir qué es una buena foto, porque al final es algo muy personal. Hoy en día, con el actual acceso a la imagen, cada uno puede elegir lo que quiera y ya no hace falta que nadie nos diga si una cosa es buena o mala. Tenemos el derecho a elegir y es lo que está pasando.

La democratización de la fotografía no es causa del hecho de la creación sino del acceso. No se ha democratizado la fotografía porque todo el mundo haga fotos. Eso es falso. Lo que se ha democratizado es el acceso a la fotografía, ya que ahora podemos ver muchos trabajos muy buenos y de distintos autores desde nuestra casa y a través de la pantalla del ordenador. Esto es lo que hace unos años no era posible porque te decían lo que tenías que ver. Lo que no querían que vieras, no podías verlo. Ahora puedes ver lo que quieras y en cualquier momento.

Foto: Jordi V. Pou

¿Qué es lo que una cámara nunca podrá hacer sin un fotógrafo detrás?

"La cámara es una de las herramientas del fotógrafo, no la única, y ni siquiera es la más importante"

Algunos fotógrafos dicen que siempre están haciendo fotos incluso cuando no llevan la cámara encima. Una cámara no podrá hacer fotos. La foto la hace el fotógrafo. Si el fotógrafo no tiene máquina, las hace igual, con la única diferencia de que son aún más personales ya que se las queda para él.

La cámara permite que en determinados momentos tú puedas compartir esa foto convirtiéndola en un archivo o en una copia. La cámara es una de las herramientas del fotógrafo, no la única. Y ni siquiera es la más importante.

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