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  • "Hay quien cree que la pasión es moneda de cambio en nuestra profesión"
Entrevista
JOAQUíN VILLAVERDE, FOTóGRAFO Y RESTAURADOR

"Desde que pongo el ojo en el visor ya pienso qué puedo hacer en Photoshop"

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Foto: Joaquín Villaverde
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DIC 2015

No ha cumplido todavía el cuarto de siglo, pero Joaquín Villaverde ya ha tenido su gran momento de gloria en Internet. Y todo gracias a un vídeo que subió en YouTube en el que mostraba sus habilidades en la restauración de fotos antiguas (Photoshop mediante). Hemos hablado con este joven fotógrafo y retocador de Buenos Aires sobre su trabajo, y también sobre la pasión que siente tanto por el retoque como por la fotografía, a la que curiosamente llegó más tarde (sin que podamos evitar preguntarnos qué pensaría al respecto Don McCullin).

Tu vídeo de la restauración de una foto ha sido visto más de 200.000 veces. ¿Cómo le sienta eso a uno?

De hecho el vídeo ha sido visto casi un millón de veces. En YouTube el enlace de mi canal ha sido visto casi 200.000, pero en otras plataformas donde otra gente lo ha colgado, poniendo afortunadamente un enlace en mi página en Facebook, suma casi 800.000 vistas más, lo cual es impresionante. Cuando lo subí pensé que con mil visionados iba a considerarme afortunado. ¡Qué suerte haberme equivocado!

¿Que cómo me ha sentado? Me ha sentado genial, es muy emocionante. Y requirió de mucha organización porque mi página de Facebook explotó en apenas tres días, donde recibí muchísimas consultas sobre restauraciones y trabajos, y también comentarios muy gratificantes sobre mi vídeo. Empecé a aceptar tarjetas de crédito y pagos internacionales, lo cual amplió mi negocio mucho.

Foto: Joaquín Villaverde

Eres fotógrafo, pero tus habilidades en la restauración de fotos antiguas te han valido un gran reconocimiento. ¿Con cuál de las dos disciplinas te quedas? ¿Hacer fotos o devolver a la vida las fotos de otros?

En realidad son cosas muy distintas. La fotografía es mi principal método estético y con el que más trabajo profesionalmente. Amo sacar fotos y disfruto mucho capturando recuerdos en bodas, cumpleaños o cosas cotidianas de mi vida como reuniones familiares, ideas o emociones.

Sin embargo utilizo Photoshop desde hace mucho más que la cámara, desde que tuve mi primera computadora a los nueve o diez años. Y de eso hace ya quince años. Llevo haciendo fotos desde hace solo cinco o seis años. Esto influye mucho en mi trabajo. Cada fotografía la pienso editada desde que tengo el ojo en el visor. Amo sacar fotos, pero también amo editar. Son dos afectos diferentes que se complementan mucho en mi vida.

El vídeo de restauración fotográfica que dio a conocer el trabajo de Villaverde.

Restaurar fotos es algo que comencé por diversión, y luego se transformó en una herramienta de trabajo más. Empezó como un desafío: intentar ver hasta dónde podía llegar. Un día una chica de mi zona me preguntó si podía ayudarla con una foto del padre de su abuelo. Desde ahí y con el tiempo todo fue tomando forma.

Para contestar definitivamente a tu pregunta, te diría que me quedo con ambas disciplinas. La fotografía me permite expresar mucho, o al menos intentar hacerlo, y es un proceso muy sanador. Y en mi caso la edición de fotos termina poniendo las piezas en su lugar, reacomodando un poco y atando los cabos sueltos. Y la restauración de fotos antiguas causa un gran asombro y alegría en los clientes. ¡Y es divertidísima de hacer!

¿Qué es lo que más hay que tener en cuenta cuando se restaura una foto antigua?

Lo primero que veo es qué cantidad de información en la imagen puede ser salvada. Hay veces que falta un ojo, un pie, un cuerpo entero, árboles, nubes, etcétera. Entonces, según la gravedad y el tipo de imagen, hay que recurrir a diferentes herramientas. A veces puedo clonar un brazo, una mano o algo dentro de la misma imagen para poder arreglar esas faltas tan notorias. Otras veces requiero imágenes externas. Si es un rostro muy incompleto, pido más fotos de esa persona en el caso de que existan.

"Utilizo Photoshop desde hace mucho más que la cámara, desde que tuve mi primera computadora a los nueve o diez años"

También existe la posibilidad de sacar una foto al objeto que necesite reemplazar, o si es muy difícil, siempre se puede recurrir a imágenes de stock buscando en Google, un método que no me gusta y que por suerte nunca me tocó utilizar. Con todo esto establezco la dificultad del trabajo.

Luego hay que tener en cuenta la libertad de licencia artística que tiene uno con cada trabajo. Con esto me refiero a que hay clientes a los que no les molesta que borres ciertas cosas o recortes parte de la imagen. Otros quieren la foto tal cual está pero arreglada. Ambos casos deben respetarse con total profesionalismo. Si el cliente quiere que la foto quede tal cual se sacó o si quiere que monte a la persona sobre un unicornio, yo solo soy el medio para que obtenga el resultado que desea, que es lo más importante de todo.

Una vez has visto qué es lo que tiene o le falta a la foto que vas a restaurar, ¿cuál es tu flujo de trabajo?

Generalmente trato de terminar la foto en una sola sentada, es decir, en el mismo día. Siempre que la termino guardo un JPG, un TIFF y el PSD con todas las capas. Entonces despejo un poco la cabeza saliendo al jardín un rato o al calor de la chimenea, calmo mis ojos y vuelvo a abrir la foto después de un rato para ver detalles que me haya perdido.

Esto es importante porque los ojos van acostumbrándose a los colores y empatándolos a blancos. Podría decirse que nuestros ojos tienen su propio balance de blancos, lo cual a la hora de editar a veces supone un problema. Por eso es bueno descansar un rato y echarle una segunda y tercera ojeada a la foto antes de entregarla. Muchas veces me encuentro editando contraste, colores y detalles que me había perdido por cansancio.

Foto: Joaquín Villaverde

Al colorear una foto, ¿cómo decides los colores sin tener una imagen de referencia?

Si no tengo una mínima referencia del cliente, me guío por intuición y nada de azar. Trato de crear una imagen bien compuesta colorimétricamente desde un punto de vista estético. Esto quiere decir paletas que se complementen combinadas, colores que respeten la época (no puedo pintar de verde chillón un sombrero en 1930)... En el vídeo de la niña que restauré y coloreé, pinté el vestido azul para resaltar sus ojos celestes. Algo parecido hice con el fondo, al que le di un leve color piel.

El blanco y negro realmente no te da forma de reconocer qué colores eran originalmente, porque lo que varía es la luminosidad. Dos cosas que en blanco y negro tienen exactamente el mismo gris pueden ser dos colores totalmente diferentes en distintas tonalidades, así que hay que usar un poco de intuición y de contexto.

¿Cuáles son las herramientas que más utilizas en Photoshop a la hora de restaurar una foto?

Definitivamente el tapón de clonar es la número uno. Luego diferentes herramientas de recorte según sea necesario, entre las que se encuentran el lazo magnético, la lapicera y la máscara de selección rápida. Eso sí, ya sea que use tapón de clonar, lazo magnético, pincel o lo que sea, lo más importante de todo es entender y utilizar las capas.

"Si el cliente quiere que la foto quede tal cual se sacó o que monte a la persona sobre un unicornio, yo solo soy el medio para que obtenga ese resultado"

Las capas y las máscaras te permiten trabajar de forma no destructiva, que es lo más importante de un trabajo en Photoshop. Esto significa que puedo realizar todas las modificaciones que quiera a una imagen (editar colores, luces, blanco y negro, copiar y pegar… lo que sea), pero siempre tengo la imagen original debajo y puedo deshacer cualquiera de los pasos sin necesidad de deshacer los anteriores.

Esto es tremendamente útil cuando el cliente nos dice: "Me encanta lo que hiciste, pero tal cosa no me convence." Entonces vas y la deshaces sin problema en dos clics, y el cliente se va contento. Si trabajas de forma destructiva, o sea, modificando permanentemente la base original o realizando cambios que no puedes volver atrás sin deshacer otros, eso puede suponer horas y horas más de trabajo que ni siquiera garantizan que el resultado quede igual.

Foto: Joaquín Villaverde

Algunos podrían decir que alteras y modificas la foto y que la imagen final que tú has creado no tiene nada que ver con la original. Pero parece que es al revés, que lo que tú haces es acercar la foto a cómo debía ser cuando originalmente se tomó.

Depende. Como te decía antes, algunas veces los clientes te piden por ejemplo que borres un fondo, básicamente que hagas modificaciones que no estaban presentes en la foto original. Desde mi punto de vista lo mejor sería conservar todo lo posible los elementos originales de la fotografía, pero a veces algunas modificaciones tienen que ser realizadas y la foto termina distando un poco de su estado anterior.

Lo que hay que comprender es que hay diferentes gustos y deseos para todos. Algunas personas quieren que la foto sea lo más parecido al recuerdo del retratado y piden color, definición, etcétera. Otros quieren tan solo la misma foto un poco más bonita, y es ahí donde hay que conservar todo el detalle original posible.

¿Por qué la restauración de cuadros y obras de arte es algo que la gente aprecia pero luego se condena el retoque fotográfico y la restauración de fotos?

Estoy convencido de que es debido a la diferencia en la dificultad de las tareas. Verás: restaurar un cuadro en un taller o editar un negativo en un laboratorio es infinitamente más difícil que hacerlo en una computadora.

Primero y principal, la computadora te deja deshacer errores, te deja previsualizar cómo va a quedar un cambio antes de aplicarlo, te deja copiar la foto literalmente cuantas veces quieras, te deja remover cosas que no estaban, cambiar valores de luz cuanto quieras, colores, etcétera. Y todo esto te deja hacerlo sin miedo a equivocarte, lo cual te saca un peso gigante de encima y hace que la tarea sea mucho más fácil.

"Dos cosas que en blanco y negro tienen exactamente el mismo gris pueden ser dos colores totalmente diferentes, así que hay que usar un poco de intuición y contexto"

Es el tan oído “así cualquiera lo hace". Las réflex digitales sufren la misma crítica: te dejan sacar una cantidad enorme de fotos, verlas en el momento y borrar las que no te gusten, mientras que con la fotografía analógica necesitas pensar mucho más la foto y ser más paciente a la hora de sacarla.

Y ojo, que estoy de acuerdo con ello, por eso es que también tengo una hermosa Zenit completamente manual que no tiene ni fotómetro y con la cual tengo que detenerme a pensar los valores de exposición, el foco y esperar el momento ideal para la foto. Entrena el ojo interno y sirve para equivocarse menos y ahorrar tiempo con las herramientas digitales.

Igualmente no debemos luchar contra el paso de la tecnología, que facilita las herramientas para todos. Siempre habrá alguien que criticará las herramientas que usamos y a su vez alguien le criticará las suyas. No hay que caer en el elitismo de "si es más difícil de hacer, es mejor". Lo importante es que a uno le sirva para lograr la imagen que tenía en mente. La posibilidad que nos dan Photoshop y otros programas de edición de poder jugar a editar sin miedo es fantástica. Eliminan el factor más pesado de la edición y hacen que sea eso: un juego totalmente divertido y mucho más llevadero.

Foto: Joaquín Villaverde

¿Por qué hay tanta gente que odia Photoshop y no quiere verlo ni en pintura?

Creo que hay tres tipos de personas que eligen no usar Photoshop: los puristas de la fotografía sin retocar; los que no se animan a usarlo por dificultades técnicas, y por último los que no lo usan porque no conocen bien qué herramientas tiene y qué puede hacer.

Sobre los puristas de la fotografía sin retocar pienso que es una escuela de arte totalmente respetable y a la que admiro profundamente, pero a la que no me adhiero. Hablando de la fotografía digital, me encantaría poder sacar fotos sin imaginármelas editadas con mejores resultados. Es algo que, al menos con la cámara digital, no me sale hacer. Simplemente no tengo la capacidad.

"Tengo una hermosa Zenit manual que no tiene ni fotómetro. Entrena el ojo interno y sirve para ahorrar tiempo con las herramientas digitales"

Desde que pongo el ojo en el visor ya tengo en mente qué puedo hacer en Photoshop, qué problemas resolver, qué cosas agregar... Hay fotógrafos que no editan absolutamente nada de sus fotos porque quieren conservarlas lo más naturales que puedan y sacan fotos que realmente son perfectas. Capturan un momento justo, una luz idónea, una estética impecable o una mezcla de las tres. En esos casos no hace falta agregar ni sacar nada. La foto está completa desde que se cerró el obturador.

Me resulta muy admirable, ya que salvo alguna que otra foto digital y quitando a las analógicas que saco, todas mis fotos pasan por Photoshop. Soy incapaz de sacar una foto y no pensar que puedo mejorarla con edición.

¿Qué consejo le darías a alguien que se quiere dedicar al retoque fotográfico?

Paciencia. Empieza por las cosas simples: edición de exposición y color. Tutoriales, muchos tutoriales, tanto escritos como en vídeo. Ambos sirven para diferentes propósitos e Internet está lleno de ellos. No te frustres con los errores, con que no te salgan las cosas. Photoshop tiene la posibilidad de deshacer errores, así que no hay motivo de no intentar algo solo porque pienses que no va a funcionar. Podría decirte al menos cinco técnicas que hoy en día utilizo seguido y que cuando se me ocurrieron pensé que iban a quedar mal.

Hay que probar y practicar, subir las fotos a foros de crítica, ver fotografías y retoques de otras personas, guardar siempre los retoques que uno hace e ir visitándolos al tiempo para ver si uno va mejorando y qué cosas conserva que podría pulir. ¡Y no te olvides de las capas y las máscaras! Guarda los archivos PSD bien organizados. Una buena computadora siempre ayuda, pero con tal que no sea una locomotora a carbón, generalmente puede mover Photoshop para el uso básico.

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