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Con texto fotográfico

"Evidentemente todo esto está montado a nuestro gusto" Joan Roig y Maite Llasera

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Foto: Joan Roig / Maite Llasera
12
MAR 2015

Una mujer recién jubilada emprende un viaje para visitar los lugares en los que trabajó. Este recorrido llevó a Maite Llasera y Joan Roig a recorrer zonas rurales de Georgia en busca de unos espacios y unos personajes que en realidad no distan tanto de nuestros paisanos. “Journal Lia Gabashbili” es un trabajo documental con escenas abiertamente preparadas y una ambigüedad traviesa. ¿Quién tomó cada foto? ¿Quién responde a nuestras preguntas?

Joan Roig y Maite Llasera

Decidimos ir a Georgia porque ninguno de los dos había estado en el Cáucaso y no era un país muy conflictivo en ese momento [2013]. Al cabo de unos tres o cuatro días conocimos a Lia Gabashbili, una pediatra que se acababa de jubilar y que quería hacer un recorrido por todo el país, reencontrándose con la gente con la que había trabajado y con la que tenía algún vínculo. Era una especie de regalo que se hacía, esta vez viajando para visitar a su gente, no para trabajar.

Lo encontramos fascinante, y le pedimos si la podíamos acompañar durante nuestro viaje. Lia estuvo encantada porque era una mujer muy extrovertida, y allí donde íbamos nos contaba lo que había vivido y nos presentaba a las personas que conocía. Y con ayuda de su poquito de inglés y mediante gestos, nos comunicábamos con la gente.

Cuando tuvimos las primeras fotografías de este estilo, al llegar a los sitios las enseñábamos para que la gente se hiciera una idea del tipo de imágenes que queríamos plasmar.

Esta foto es una de las primeras, cuando apenas teníamos confianza con ella. Íbamos con cierta timidez. Pasamos por delante de esta nave, que era especialmente curiosa porque tenía un aspecto a medio camino entre caribeño y ruso, en la zona entre Anaklia y Zugdidi. Se trata de una planta de procesamiento de frutos secos. Georgia es un importante productor mundial de avellanas.

"Les pedimos que mirasen serios a cámara, pero que en ningún momento adoptasen una postura o actitud con la que se sintieran incómodos"

Curioseando un poco nos encontramos con esta escena, y Lia nos contó que allí había comenzado a trabajar su hijo. Ella conocía a todo el mundo y fuimos entablando vínculos con los personajes.

Evidentemente todo esto está montado a nuestro gusto. Dicho esto, lo que nosotros intentábamos era influir lo mínimo posible en el encuadre, dar un punto de vista lo más similar posible al que tiene una persona de pie frente a una escena. Queríamos que fuera como un momento que capturas para después perderte en la imagen, algo que no harías si te encontrases en ese lugar.

Todos los retratos están escenificados. Nosotros les pedimos que mirasen serios a cámara, pero que en ningún momento adoptasen una postura o actitud con la que se sintieran incómodos. Si alguien quería arreglarse, le dábamos tiempo; si alguien quería salir con la camisa desabrochada, nos parecía bien. La única premisa que dábamos era que se dejasen colocar para que la escena quedase bien equilibrada.

En esta fábrica había maquinaria y esta especie de almacén con ese fondo azul que nosotros encontramos fabuloso por el contrapunto de modernidad que aportaba a los sacos. Lo que nos interesó mucho eran los parecidos que se establecían: daba la sensación que los comentarios que hacían esos hombres podrían ser los mismos que los de nuestros paisanos de Sant Cugat [del Vallès] o Mallorca, de donde somos nosotros.

Llegamos justo a la hora de comer. Se juntó mucha gente, incluso la policía, y nos invitaron, lo que nos fue muy bien para hablar con ellos y explicarles lo que estábamos haciendo. Después todos se fueron a lavarse las manos y nos fijamos en la posición tan atractiva del chico que aparece a la derecha de la imagen. Así que la reproducimos para la foto: si vemos algo que nos parece interesante, pedimos si pueden repetirlo.

Foto: Joan Roig / Maite Llasera
Otras dos fotos de la serie "Journal Lia Gabashbili”. | Foto: Joan Roig / Maite Llasera

Intentamos reproducir una realidad posible. También nos guiamos mucho por el entorno, para que este explique la realidad, porque casi nunca entramos en las casas de la gente. Buscamos una distancia que dé cabida a enseñar el espacio, porque es el que contiene la historia.

No queremos entrar en las vidas de las personas; tampoco mostrar dónde viven estos señores. Creemos que al final del reportaje el espectador se puede hacer una idea de cómo viven los personajes sin haber entrado en su vida, simplemente viéndolos en la entrada de sus casas o en su trabajo. Y puedes cruzar a los personajes de cada historia y entender más de sus vidas.

"La autoría de la foto es [para nosotros] poco importante. Sabemos quién ha hecho cada foto, aunque a veces dudamos"

Lia solo aparece al principio. Si saliese en el resto de fotografías parecería un álbum y quitaría protagonismo y atención al resto de personajes, que son los importantes en cada momento de la historia. Lia es nuestro hilo conductor, la que nos presenta a todas estas personas.

La autoría de la foto es poco importante. Nosotros sabemos quién ha hecho cada foto -aunque a veces dudamos [Llasera sonríe]. Pero en función de los personajes que nos encontramos, de la situación y de la afinidad con ellos, uno dirige la escena y el otro dispara, o al revés. Normalmente el que entra con más feeling es el que dirige y el otro se queda atrás haciendo la foto.

Esto nos da la seguridad de que quien está disparando está concentrado en eso y no tiene que estar pendiente de hablar con la gente. Ha salido de forma bastante natural. Incluso cuando hemos trabajado con fixer, como en Kirguistán, nos gusta dirigir a los personajes nosotros mismos: tocas a la persona, la colocas aquí o allá y al final se crea un vínculo más grande. Muchas veces, cuando les hacemos una foto, buscan la complicidad de quien les ha dirigido, y este ha de ponerse junto al que dispara, para que miren a cámara.

Este tipo de foto no admite colores negros muy rabiosos, y tampoco a ninguno de los dos nos gustan los colores demasiado saturados. Queríamos que el negro y el blanco no existiesen en las fotos, que estuviesen muy bajas de contraste. Hay quien dice que son muy planas. Para nosotros tienen el punto justo de volumen, sin que la posproducción pase por encima de los personajes, el espacio ni la composición, que son lo más importante.

Nota: la foto de cabecera y otras ocho pueden verse impresas a gran formato en la muestra “Fotografía de autor” en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), en el marco del Año Pere Formiguera y hasta este próximo 15 de marzo.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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