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Con texto fotográfico

"Prefieren vivir en el cementerio" Joan Manuel Baliellas

 
Foto: Joan Manuel Baliellas
5
DIC 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Las diferencias entre la cultura occidental y la oriental fueron uno de los principales alicientes para que Joan Manuel Baliellas decidiera establecerse en Bangkok. El que fuera jefe de fotografía de El Mundo en Barcelona trabajó durante dos años en el sudeste asiático como stringer de AFP, recorriendo casi todo el subcontinente. En sus ratos libres trató por su cuenta y en mayor profundidad temas como el del Manila North Cemetery, un singularísimo cementerio habitado, una ciudad dentro de otra ciudad. Baliellas retrató una cotidianidad tranquila y apacible, muy distinta a la que se respira en las calles de la capital filipina.

Joan Manuel Baliellas

El Cementerio Norte de Manila es un lugar muy fotografiado porque es bastante espectacular, sobre todo para los occidentales, que no estamos acostumbrados a que un cementerio sea una ciudad de vivos entre muertos. Cuando fui a Filipinas el año pasado para cubrir la Semana Santa, que es también muy espectacular, aproveché para visitarlo.

Me metí por las calles del cementerio, porque aquello es como una ciudad con sus calles numeradas. Raúl, uno de los guardas, me acompañaba por mi seguridad -según decían- y me iba ayudando a contactar con la gente. Me iba diciendo: ‘Fotografía a éste o aquél.’ Eran esas primeras fotos que en un reportaje nunca valen para nada.

Al día siguiente ya le dije que no me acompañara, que iría yo solo. Estuve un par de días más recorriendo las calles del cementerio, jugando con los niños, fotografiando y conociendo a gente. Más tarde regresé a Manila un par de semanas, pero sólo para hacer el reportaje, sin escolta. Me dediqué a visitar a la gente que había conocido. A esta niña la fotografié entonces.

Estaba todo el día allí con su abuela, en la parte este del cementerio, que es donde vive. El que está a su lado es el padre. Lo curioso es que la niña se ponía a llorar cada vez que me veía, incluso cuando su abuela le decía que ya me conocía. Eso era el patio de su casa. El parque lo tenían fuera para que estuviera fresca, porque ellos realmente vivían dentro de un nicho, que ahí es lo habitual.

Ésa era una de las calles por las que siempre pasaba cuando iba a ver a gente con la que había hecho amistad, porque cuando llevas allí muchos días ya te conoce todo el mundo.

Aquí hay incluso tiendas. Es una ciudad dentro de una ciudad, pero totalmente diferente a la ciudad que la rodea. Se respira una paz que no hay fuera

Hay quienes viven en nichos más lujosos. Algunos son herencia familiar, otros están viviendo ahí porque las familias propietarias de los nichos les pagan algo de dinero por tenerlo cuidado y en condiciones, y porque así evitan también que roben en las tumbas. Pero la mayoría son nichos heredados.

Además, mucha gente vive allí porque lo prefieren a la ciudad. Tienen agua corriente porque hay fuentes. Evidentemente no hay lavabos, y cuando alguien tiene que ir al váter lo hace en una bolsa de plástico que luego tira a la basura. Las cocinas suelen ser hornillos de gas o leña. Casi todos los nichos tienen luz eléctrica, aunque sólo sea para una bombilla, y como se ve en algunas fotos hay quien incluso tiene televisión. Sorprende también que las calles estén tan limpias. Todo el mundo barre su parcela y cuida de ella.

Recuerdo que conocí a un señor mayor que estaba enfermo. Le habían puesto una sonda y vivía con su mujer. Yo le visitaba cada día para ver si iba mejorando. También llevé ropa que le había quedado pequeña a mi hija para dos niñas que había conocido la vez anterior. Había quien me invitaba a tomar café. Te sentabas encima de una tumba, y ahí te lo tomabas y hablabas con ellos.

Se trataba un poco de fotografiar la vida del Cementerio Norte. Hay que tener en cuenta que la gente hace su vida allí como en los antiguos pueblecitos, donde todo el mundo se ayudaba. Hay incluso tiendas. Es una ciudad dentro de una ciudad, pero totalmente diferente a la ciudad que la rodea. Allí se respira una paz que no hay fuera.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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