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Biblioteca

La fotografía miente

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Joan Fontcuberta nos recuerda en "Imago, ergo sum" que la fotografía miente "porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa"

14
ABR 2016

La fotografía digital ha traído consigo una gran cantidad de cambios paradigmáticos al seno de la propia imagen y todo lo que la envuelve. En torno a estos cambios se mueve el discurso de Joan Fontcuberta, sin duda uno de los ensayistas que más ha escrito sobre ese aura de veracidad que rodea a la fotografía desde su concepción. Un precepto de certidumbre que este autor lleva años desmontando con una buena dosis de ironía (y algo más).

Y qué mejor para desmontarla que narrar historias visuales a partir de escenarios, hechos y objetos artificiales pero que bien podrían ser tomados por verídicos. Una constante en la trayectoria de Joan Fontcuberta que se recoge en "Imago, ergo sum". Coeditado por La Fábrica y La Comunidad de Madrid, este libro es a la vez catálogo y extensión de la muestra homónima del autor catalán que pudieron verse hasta finales del mes pasado en la madrileña Sala Canal de Isabel II.

Fontcuberta es sin duda uno de los ensayistas que más ha escrito sobre ese aura de veracidad que rodea a la fotografía

En una entrevista al final del libro, Fontcuberta habla de "Sputnik", una de sus series más significativas: "Es pura ficción, pero la historia está narrada en un estilo de crónica documental. Mi gran satisfacción es cuando encuentro ejemplares de este libro en bibliotecas […] en la sección de ‘Historia de Rusia’ o ‘Historia de la astronáutica’". Y es que parte del discurso de Fontcuberta que enfrenta la realidad con la ficción tiene su base en la "confusión de géneros".

En esta conocida serie el autor barcelonés da vida al cosmonauta Ivan Istochnikov, un personaje ficticio que Fontcuberta inserta mediante software de posproducción en una serie de fotografías desclasificadas tras el desmembramiento de la Unión Soviética. También una historia ficticia, por supuesto, tan bien construida que parece veraz. Descubierto el engaño, al espectador no le queda más remedio que cuestionarse la veracidad del medio.

Pero "Sputnik" es tan solo una de las series que aparecen en el catálogo junto a "Herbarium", "Fauna", "Securitas", "Pin Zhuang, "Milagros", "Deconstructing Osama" y "Trepat". Realizados entre 1984 y 2014, son algunos de sus trabajos más significativos. "Imago, ergo sum" no pretende ser tanto una recopilación como otra fórmula paralela al espacio expositivo -que combina vídeo, audio, texto y objeto- a través de la que mostrar sus propuestas.

En "Herbarium" y "Fauna" Fontcuberta recurre a la fotografía de plantas y animales imaginarios creados especialmente para la ocasión a partir de detritos y residuos de diversa naturaleza y de partes de animales diseccionados, respectivamente. En esta ocasión se trata de fotografías reales a partir de creaciones ex profeso: si en "Sputnik" era el medio el que transgredía la realidad, ahora es el objeto.

Llegados a este punto, el espectador sabe que la veracidad de la imagen ya solo depende del sujeto, del fotógrafo, pues el medio y el objeto pueden mentir en cualquier caso. Para Fontcuberta, "la fotografía miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa". Y concluye: "Lo importante no es esa mentira inevitable. Lo importante es cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve."

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