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Entrevista
JOAN FONTCUBERTA, FOTóGRAFO Y ARTISTA

"No es casual que me interesen la ficción o el engaño: procedo del mundo de la publicidad y de la España franquista"

 
22
MAR 2011

Polémico, divertido, exasperante. Joan Fontcuberta no suele dejar indiferente a quien se acerca a su obra, una rica tela de araña destinada a atrapar tanto al más avispado como al más ingenuo de los espectadores. Considerado por muchos un "clown" de la fotografía, este barcelonés nacido en 1955 es en realidad uno de los autores con más proyección internacional. Con una consistente trayectoria a sus espaldas como docente, ensayista, crítico y comisario de exposiciones, fue Premio Nacional de Fotografía en 1999 y acaba de ser reconocido con un Premi Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

Tus primeros trabajos muestran un fotógrafo brillante e irónico interesado en el surrealismo, los fotomontajes y las metáforas visuales. Un trabajo difícil de encontrar hoy publicado, pero que llenó las páginas de la revista Nueva Lente a finales de los años 70. ¿Cómo se convirtió aquel joven fotógrafo en el artista plástico de hoy?

En realidad, sólo se trata de una evolución. Ha pasado el tiempo y me he hecho mayor. Los condicionantes de los años 70 son distintos a los que tenemos hoy día, en pleno siglo XXI. Yo creo que mantengo el compromiso y la coherencia con mis valores.

En verdad, los creadores solemos obsesionarnos con una idea a la que damos vueltas y más vueltas hasta conseguir extraer matices, y en mi obra estos matices se han ido adaptando a unas circunstancias cambiantes a lo largo de los años. Yo diría, negando tu afirmación, que acomodo y adecuo mi trabajo a una realidad diferente.

Foto: Núria Gras (Quesabesde)
Fontcuberta, un autor cuya obra coquetea a partes iguales con realidad y ficción.

Como autor, ¿te sigues reconociendo en estos trabajos o te arrepientes de tu trayectoria inicial?

Casi todas mis exposiciones retrospectivas empiezan con "Herbarium", de 1982. A partir de ese momento, mi trabajo no me plantea conflictos. Sin embargo, reconozco que a veces me he sentido incómodo con los trabajos precedentes. Precisamente con el trabajo que tu comentas de Nueva Lente. Me daba cierta vergüenza reconocer la autoría de esta parte de mi obra, pero poco a poco me he dado cuenta de que se trataba de un paso necesario para llegar a todo lo que he desarrollado después.

La revista C, que edita Elena Ochoa, ha publicado un número especial, titulado "Génesis", donde se muestra la obra incipiente de fotógrafos que hoy son reconocidos. Yo he participado en el proyecto con algunos de mis trabajos de los años 70, lo que me ha obligado a revisar mi archivo. Este ejercicio ha sido una especie de redescubrimiento de mi trabajo. Visto con ojos de hoy, creo que es un trabajo muy interesante que habla sobre su época, con defectos y carencias, pero a la vez con la ingenuidad y la espontaniedad de un joven de 20 años que empieza a utilizar la fotografía para relacionarse con el mundo.

Foto: Joan Fontcuberta
Dos de las óperas primas del autor, creadas a mediados de los 70. | Foto: Joan Fontcuberta

¿Que vínculo mantienes hoy con la fotografía? ¿Es una mera herramienta, algo de lo que ya te has emancipado?

No. La fotografía para mí es una cultura, un conjunto de valores que siguen interesándome mucho. A pesar de los parámetros tecnológicos de hoy, los pilares ideológicos en los que se sustenta la fotografía siguen siendo vitales para nosotros. Es cierto que se han incorporado otros medios, pero la fotografía sigue dándonos respuesta a cuestiones primordiales como son la verdad, la memoria, la identidad y el tiempo.

¿Es posible conocer a Joan Fontcuberta a través de tu trabajo? ¿Tu obra está conectada a tus vivencias personales y emotivas o es algo que vive fuera de tu mundo interior?

Estoy convencido de que mi trabajo es sincero y honesto; no es una estrategia para conseguir un objetivo concreto. No es casual que a mí me interesen temas como la ficción o el engaño, porque procedo del mundo de la publicidad y de la comunicación como también procedo de la España franquista, cuyo régimen negaba sistemáticamente la transparencia.

Me parece lógico que todo este bagaje sea mi material de trabajo, porque he vivido estas problemáticas en primera persona y es algo que me angustia. Mi trabajo es absolutamente autobiográfico.

Uno de los "hemogramas" de Fontcuberta, creado -como su nombre indica- a partir de muestras de sangre. | Foto: Joan Fontcuberta

Si tuvieses que elegir uno solo de tus trabajos, ¿con cuál te quedarías?

Depende del día de la semana. Puedo contestar de una manera lunes, miércoles y viernes, y de otra martes, jueves y sábado. No lo sé... es como decir a qué hijo quieres más. Cada uno de mis trabajos tienen sus propias cualidades, además de unos vínculos emocionales y unas anécdotas particulares, y se me hace muy difícil contestar.

Hay algunos trabajos clásicos muy importantes en mi trayectoria, como "Herbarium" o "Fauna secreta", que hice en colaboración con Pere Formiguera. "Sputnik" es sin duda el que tuvo un impacto mediático mayor. Pero creo que la respuesta debería ser que el trabajo que más me interesa es el que estoy haciendo ahora.

La historia del desaparecido coronel Ivan Istochnikov (el retratado es en realidad Fontcuberta) parecía tan real que incluso en el programa "Cuarto Milenio" le dedicaron un reportaje. Lo cuenta su propio autor en un "Con texto fotográfico". | Foto: Joan Fontcuberta

Yo considero que estoy a la mitad de mi carrera, y creo que lo mejor está por venir. Ahora estoy sentando las bases para un trabajo mucho más ambicioso y potente que todavía no he hecho y que tampoco sé cómo será, pero mi sensación es que me queda aún mucho camino por delante.

¿Qué clase de reacciones buscas generar con tu trabajo? ¿Reflexión? ¿Provocación?

Hay diferentes niveles de respuesta. Es algo así como estar dentro de un laberinto y el trabajo busca caminos para intentar salir... aunque esta respuesta es un poco retórica y poética. Mis trabajos son fruto a veces de la rabia, otras del humor. Otras veces surge como una necesidad lúdica. Hay muchos componentes que se mezclan, y a veces uno de ellos prevalece.

Lo que me interesa es problematizar el propio lenguaje fotográfico. La fotografía me ha dado mucho, me ha hecho crecer como persona, y quiero devolverle parte de lo que me ha dado.

Los "googlegramas" del autor catalán (este recibe el título de "El origen del mundo") son mosaicos compuestos por miles de imágenes obtenidas con el buscador y unidas mediante una aplicación gratuita. | Foto: Joan Fontcuberta

¿No resulta arriesgado hacer del engaño tu material de trabajo? ¿Te preocupa que el espectador pueda acabar perdiendo el interés?

Efectivamente, pero yo soy consciente de este peligro y tengo mecanismos para desactivarlo. En algunos de mis proyectos he invertido los términos y me he basado en contenidos absolutamente documentales y verídicos, y el público los ha considerado ficticios. Yo tengo absoluta libertad de hacer un trabajo documental o de ficción, y dejo en manos del espectador la decisión de creer en qué registro me sitúo.

Es cierto que mi trabajo genera la expectativa de que siempre hay gato encerrado. Por eso, de vez en cuando hago un trabajo que está en las antípodas del engaño, para despistar al espectador y obligarle decidir si es o no un engaño.

Foto: Joan Fontcuberta
En "Deconstruyendo Osama" Fontcuberta vuelve a disfrazarse para poner a prueba nuestra credulidad con una realidad documentada. | Foto: Joan Fontcuberta

Afirmas que seguir haciendo más y más fotografías no tiene sentido, pero en cambio cada vez hay más y más interés por la fotografía. ¿Cómo lo explicas?

Cuando digo que quizás valdría la pena dejar de hacer fotografías lo planteo desde un punto de vista sociológico. Me refiero a la producción consumista de imágenes. Pero esto no implica que se dejen de hacer buenos trabajos fotográficos, en la línea de los que cortan con bisturí las problemáticas sociales, históricas o estéticas. Nunca negaré la necesidad de que haya creadores con capacidad de trastocar el estado de las cosas.

Además, a pesar de que es verdad que cada vez hay más interés por la fotografía, se trata de un fenómeno que está relacionado con la masificación. Hacer fotos es muy sencillo y todos somos capaces de hacerlo. Hay que plantearse si, además de ser capaces de escribir, podemos hacer buena literatura; si podemos hacer un tipo de fotografía que trascienda el mirar y sea más ambiciosa desde un punto de vista intelectual.

Por otro lado, también es cierto que hay más interés por la fotografía desde las instancias de la alta cultura, y esto se manifiesta con la institucionalización de la fotografía como forma cultural i artística: museos, colecciones públicas, administraciones, agentes líderes de opinión cultural...

Sin embargo, opino que todo esto deberíamos interpretarlo como una agonía. Hay quien define el arte como aquello en que se convierte cualquier medio de comunicación cuando deja de ser útil. Cuando la pintura dejó de ser útil para transmitir valores religiosos se convirtió en arte, pero hasta ese momento tuvo una función. Quizás este renacer artístico de la fotografía esté relacionado con la pérdida de sus funciones básicas, que para mí está en relación con su alejamiento de la memoria.

Tu discurso teórico tiene una gran fuerza, pero para el público deriva en diferentes niveles de lectura: desde un simple divertimento hasta una profunda reflexión sobre la imagen, sus usos y sus funciones. Tu público experimenta reacciones contrapuestas ante tu obra. ¿Calculas de antemano esta ambigüedad?

Yo apuesto por un trabajo que permita una multiplicidad de lecturas. Quiero que mi obra se independice de mí mismo, de forma que cada espectador pueda establecer con ella un dálogo propio. Aunque a veces pueda dirigirme a un colectivo o a una audiencia más concreta, en la medida de mi propia ambición intento universalizar al público y hacerlo cada vez más amplio.

"Fauna secreta". | Foto: Joan Fontcuberta

"Fauna secreta" es un trabajo que yo considero que es para todos los públicos. Cada espectador puede encontrar en él unos valores y una sintonía particular. El espectador interesado en el arte lo vinculará al surrealismo; los niños, a los divertidos animales inventados; quien esté interesado en la ciencia quizás verá la problemática de la genética... El trabajo es poliédrico y muestra la cara que cada espectador quiere encontrar.

"Fauna secreta". | Foto: Joan Fontcuberta

Los paisajes virtuales de "Orogénesis" tienen desde una lectura que se limita a la cuestión plástica, la belleza del paisaje, hasta interpretaciones mucho más profundas que entroncan con el concepto de traducción y la cuestión platónica de las sombras.

"Orogénesis". | Foto: Joan Fontcuberta

En todo caso, yo no impongo una lectura determinada de la obra. Si al espectador no le interesa o no le emociona una lectura intelectual de la obra, no pasa nada. En la medida en que una obra tenga fundamento intelectual tendrá más posibilidades de interaccionar con el espectador de un modo más profundo y completo.

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