Crónica

Fontcuberta al desnudo

 

El fotógrafo catalán repasa algunos de sus trabajos en Auth'Spirit, el semillero de ideas dirigido por Juan Manuel Castro Prieto

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
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DIC 2013
Eduardo Parra | Madrid

Desde la organización nos advirtieron: “Venid pronto si no queréis quedaros de pie.” Y en efecto: llegamos casi treinta minutos antes del horario fijado y nos tuvimos que conformar con la penúltima de las sillas. Apenas veinte minutos después el fondo de la sala estaba trufado de oyentes. En pie. Ni el hecho de que fuera la tarde de un lluvioso y complicado viernes en Madrid impidió que la charla fuera mucho más que un éxito. Y es que no todos los días uno tiene la ocasión de escuchar y preguntar a un premio Hasselblad de fotografía.

Todo gracias a los encuentros culturales de Auth'Spirit, el semillero de ideas dirigido por Juan Manuel Castro Prieto. La de Joan Fontcuberta era una cita que tenía que caer en martes, pero debido a la apretada agenda de un primer espada como es el artista catalán, se trasladó de fecha aprovechando uno de sus viajes relámpago a Madrid.

Dedicaba el folleto de presentación a Fontcuberta adjetivos como docente, crítico o historiador, sin olvidar su vocación de artista multidisciplinar y una carrera sembrada no sólo de premios, sino también de exposiciones e instalaciones a lo largo y ancho del planeta. Sin duda una ocasión única para afilar los oídos.

Y Fontcuberta no defraudó. Tras firmar un ben puñado de libros y confesar con cierto pesar que le sorprende ser conocido sobre todo por sus historias de ficción, brindó al público asistente una charla en la que fue haciendo un repaso de sus trabajos “La campana de la mora”, “Gastropoda”, “Deletrix” y “El misterio de los Hydropithecus”.

“Los caracoles sienten especial predilección por el expresionismo abstracto", bromeó Fontcuberta al hablar de su trabajo "Gastropoda"

Respecto al primero de ellos, Fontcuberta contó la experiencia de reunir 13.000 fotografías para realizar una composición. Se trataba de crear con un mosaico una campana que inmortaliza, con miles de fotografías, a los habitantes del riojano pueblo de Sajazarra. Fontcuberta reconoció su fascinación por la técnica del mosaico y cómo ésta “anticipó la fotografía digital”, identificando las pequeñas teselas con los píxeles. El fotógrafo terminó por referirse a este trabajo como el “Facebook de Sajazarra”.

Fontcuberta continuó con la sorprendente historia de sus caracoles comedores de invitaciones, el proyecto llamado “Gastropoda”. La historia de este singular trabajo tiene su origen en las prolongadas ausencias del fotógrafo de su domicilio, un hecho que permitió a los caracoles que viven cerca de su casa devorar el correo postal. Esto movió al artista a reflexionar sobre la vida y la muerte de las fotografías.

El suceso se convirtió, relató Fontcuberta, en un trabajo que tan sólo se expuso una vez en el Museo Artium de Vitoria, donde las invitaciones eran el único sustento de dos docenas de caracoles. Estos folletos, con el tiempo y tras pasar por el “dispositivo autentificador” del museo -esto es, el enmarcado-, se convierten en arte, cuando hasta el momento no eran más que basura. “Los caracoles -remachó Fontcuberta ante las risas del público- sienten especial predilección por el expresionismo abstracto.”

Sobre el proyecto “Deletrix” explicó que retrata los intentos de censura en los libros. Una reflexión acerca de cómo la censura puede tener tanta plasticidad que, al final, esta acción mitiga el efecto represor que en principio buscaba.

“El misterio de los Hydropithecus”, por último, es una instalación que se ha extendido por medio mundo y que recrea la historia de un falso paleontólogo y su asombroso descubrimiento: unas sirenas. Con un portentoso derroche de imaginación, el trabajo de Fontcuberta incluye múltiples esqueletos fosilizados de falsas sirenas, acompañados por toda la parafernalia que se espera de una exposición real: folletos, carteles, fotografías antiguas, material de trabajo de los descubridores...

Siempre jugando a no mentir, sino a no contar toda la verdad, y con un presupuesto muy reducido, Fontcuberta criticó que algunos medios no hubieran sabido descubrir que los Hydropithecus eran en realidad una fantasía y colgó en la exposición los recortes de aquella prensa que, en efecto, dio como verdad lo que solamente era una fantasía.

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