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"Algunos científicos no entendían que hubiera un fotógrafo a bordo" Joan Costa  

Foto: Joan Costa (CSIC)
20
DIC 2012
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez
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Entre la fotografía de prensa y la científica hay diferencias técnicas y conceptuales evidentes, pero ambas documentan la realidad. El fotoperiodista balear Joan Costa recaló a bordo del Hespérides precisamente para documentar los resultados de la labor científica en la expedición oceánica Malaspina 2010. Un segundo premio de naturaleza en la última edición de los World Press Photo avala la apuesta por invertir en fotografía de calidad enrolando en el buque a un fotógrafo profesional. Y eso a pesar de que los científicos ya "hacían sus propias fotos".

Joan Costa

La expedición Malaspina 2010 fue un gran proyecto científico liderado por el CSIC [Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España] y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología cuyo objetivo era el estudio del impacto que tiene el cambio global en los océanos. A bordo del Hespérides, que dio la vuelta al mundo, cada día se tomaba un punto de referencia y se obtenían muestras de aire, agua, plancton y gases de la atmósfera para conocer mejor el estado de los océanos. Yo fui el encargado de documentar ese trabajo en el barco y también las actividades que se hacían en los puertos.

Uno de los retos fue conseguir fotografiar a bordo y en el menor tiempo posible estos pequeños organismos, algunos de los cuales sólo miden tres o cuatro milímetros, ya que es la mejor forma de mostrar su textura y color. Una vez que se pescaban, en muy poco tiempo perdían toda la vistosidad y no tenía ningún sentido [retratarlos en malas condiciones].

Montamos a bordo un pequeño estudio de fotografía. Yo trabajaba con Canon y tenía un macro especial para fines científicos que hace ampliaciones que llegan hasta 5x, cuando normalmente los macros son de 1x. Tenía también una mesa con un raíl electrónico para poder mover la cámara a niveles micrométricos y enfocar al animal, y un equipo de iluminación que nos daba la potencia suficiente para poder trabajar con las profundidades de campo que necesitábamos.

Dependiendo de la zona y la hora en la que se hacía la pesca -normalmente de noche era mucho más abundante-, encontrábamos más o menos variedad y cantidad de organismos. Primero localizábamos con el microscopio los más interesantes, y todos los días escogía cinco o seis para fotografiar, bien porque consideraban los científicos que eran especies más raras o porque yo consideraba que eran más fotogénicos.

Los ponía en una placa de Petri, y entonces ya era jugar un poco con el movimiento y el raíl electrónico para conseguir centrarlo, enfocarlo y hacerle la foto. Era sobre todo un ejercicio de paciencia y meticulosidad. Hay que tener en cuenta que para conseguir una foto de éstas a nivel óptimo a lo mejor tardabas 20 minutos en posicionar bien la cámara; en algunos casos eran 10 minutos, pero con alguno te podías tirar una hora.

El ejemplar femenino de 'Pterosoma planum' era realmente fotogénico. En las pescas diarias había organismos que eran más comunes y otros menos. Durante mi etapa en la expedición, que fueron 30 días de navegación, éste sólo salió una vez. Luego, preguntando, he sabido que salieron más. Es verdad que es un animal conocido y relativamente común, pero tuvimos la suerte de pescarlo una única vez, porque tampoco hacíamos pescas exhaustivas.

Por lo general, a fotografiar el zooplancton le dedicaba tres o cuatro horas diarias, porque era hacer la foto y realizar los retoques necesarios para conseguir un resultado óptimo. Luego también tenía que fotografiar el resto de actividades que se hacían a bordo: me encargaba de documentar no sólo el trabajo científico, sino también el de los militares que gobernaban el barco, el día a día. Todo era trabajo documental, uno más en el sentido clásico y otro más científico, pero es mostrar algo desconocido.

Los fotógrafos en este país estamos bastante infravalorados. Desgraciadamente existe la creencia de que una foto la hace cualquiera. Es triste, pero es así. Si estamos hablando de trabajo de calidad, de trabajo documental en serio, hacerlo bien exige dedicación.

En este caso es verdad que gracias al apoyo del coordinador de la expedición y de la directora de comunicación del CSIC fue posible convencer a los responsables de tomar las decisiones presupuestarias de que hacía falta tener a una persona dedicada a esta tarea. Algunos científicos no entendían que hubiera un fotógrafo a bordo dedicándose exclusivamente a fotografiar porque ellos mismos hacían sus propias fotos.

En España la fotografía científica está como el resto de fotografía en general. Esto en el fondo ha sido una rara excepción. Es verdad que el proyecto también era una excepción, porque hacía mucho tiempo que en España no había una expedición científica de este calibre. Y esto demuestra que, cuando se invierte dinero y se hacen bien las cosas, se obtienen resultados. En la fotografía pasa igual, pero como no se valora, no se invierte.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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